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Entre las muchas víctimas de Ellerstina Costa Rica Polo Club de esta temporada sigue sin figurar Indios Chapaleufú . El equipo de los Pieres y los Mac Donough había vencido en nada menos que cinco de los ocho partidos que encaró en el año contra rivales de mayor valorización desde el Abierto de Jockey Club, pero ayer Chapaleufú no se dejó sorprender, jugó -salvo ciertos pasajes, en especial la tercera etapa- con la solidez que caracteriza a los conjuntos grandes y se impuso por un claro 15-12 en la definición de la Zona B del Campeonato Argentino Abierto Movicom BellSouth. El resultado depositó al triunfador en la primera semifinal, que lo enfrentará el próximo sábado, también en la cancha Nº 1 del Campo Argentino de Polo, con La Aguada Passat , ganador del grupo A. Y envió a Ellerstina al repechaje -una suerte de cuarto de final- que protagonizarán los dos segundos un día más tarde, en el cual se topará con el defensor del título, La Dolfina King Power.
Entre las presas que había cazado Ellerstina este año figuraban pesos pesados: Indios Chapaleufú II (debut en Palermo) y La Aguada (semifinal de Jockey). "¿Sería Chapaleufú un eslabón más?", era la incógnita generalizada prepartido. No lo quiso Bautista Heguy, que se encargó bien temprano de tomar las riendas del hexacampeón argentino: un gol a los doce segundos y otro a los 54 establecieron un impensado 2-0 en menos de un minuto, como para poner paños fríos a cualquier posible insolencia polística de los jóvenes de Ellerstina, que juntos suman 89 años, con un promedio de 22,25, frente a los 141 del adversario y su media de 35,25. Nuevamente el Nº 1 y luego Horacio vulneraron el arco ajeno, y dejaron en 4-0 el primer chukker. Contundente..., y a la vez sorpresivo por lo holgado.
Los Heguy se anticipaban en la mayoría de las bochas divididas y casi monopolizaban la pelota en ofensiva. ¿Diferencia de caballada? No lo parece; se trata, posiblemente, de las dos mejores del mundo. Velocidad mental, concentración; más bien por ellas pasó la explicación. Y también por una característica de este Ellerstina: su vocación es eminentemente ofensiva. Dicho de otro modo, no defiende tan bien como ataca.
El dominio rojiblanco siguió en el segundo parcial. Y aunque Bauti erró tres goles accesibles, Chapaleufú llegó a un llamativo 6 a 1..., el mismo resultado que había iniciado la reacción de La Aguada contra La Dolfina el último sábado, en la definición de la Zona A. Y que ayer despertó a Ellerstina: con más movilidad y eficacia estableció un parcial de 5-0 en el tercer chukker para igualar en 6.
Estupenda reacción, pero fugaz, porque cuando Chapaleufú volvió en sí retomó el control del juego, y también del tanteador. Con el mérito de suplantar a un Horacio -se fisuró una costilla (ver aparte)- que sorprendió gratamente por una pegada a la bocha maciza como desde hacía tiempo no se le veía; Marcelo Frayssinet ingresó por él en la quinta etapa y cumplió. Y Chapaleufú respondió como un equipo grande, sin dar lugar a desagradables sorpresas, haciendo que poco cambiara en el desarrollo del encuentro. Con la aparición de Mariano Aguerre en la mitad decisiva, Chapaleufú ganó en solidez y preeminencia en el mediojuego, y paulatinamente se alejó en las chapas.
Aun así, con tantas remontadas vistas en este Abierto, no se podía aseverar que el 14-10 con que comenzó el chukker final asegurara de qué lado caería la victoria. La experiencia y el aplomo de Chapaleufú se impusieron a la desencauzada energía juvenil de un Ellerstina que cayó en foul una vez tras otra.
El conjunto más popular del polo ya está en una semifinal. A ella llegará con un valioso éxito en el clásico frente a Chapaleufú II y con una producción sólida ante el peligroso Ellerstina, aunque tiene apenas cuatro días para recuperar a su back y capitán Horacio. Lo bueno es que -se sabe-, puede dar mucho más...
A los de blanco y azul, de quienes no hay que olvidar que suman 30 goles de handicap frente a oponente siempre más poderosos, les queda la amargura de su primer paso en falso. Deberán ver si les convendrá volver a ensayar con el cambio de puestos entre Gonzalo Pieres (h.), que ayer se desenvolvió muy bien como Nº 2, y Pablo Mac Donough, que no se ajustó a la posición de armador de juego (de hecho, no parece haber un Nº 3 natural en el cuarteto todo). Se les avecina La Dolfina, nada menos, aunque en eso de derrotar a adversarios a priori superiores ya tienen algo de experiencia.



