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MONTEVIDEO (Especial).- El árbitro chileno Eduardo Gamboa había marcado el final del partido en el estadio Centenario, pero el triunfo de Peñarol sobre Flamengo por 3 a 2, por la segunda semifinal de la Copa Mercosur, no le alcanzaba al conjunto uruguayo para clasificarse para la final, pues en Río de Janeiro, 15 días atrás, Flamengo había ganado el primer encuentro por 3 a 0.
Entonces sucedió lo imprevisto: los jugadores de Peñarol, en lugar de extenderle la mano a sus rivales para felicitarlos por el triunfo empezaron a golpearlos y esto generó una verdadera batalla campal -al estilo de la Copa Libertadores de los años 60 y 70- de la que participaron titulares, suplentes e integrantes del cuerpo técnico de ambos equipos.
La pelea, que incluyó trompadas y patadas voladoras con los tapones bien de punta, duró cerca de un minuto y terminó sólo cuando los jugadores brasileños ingresaron en el túnel del vestuario visitante, mientras la policía uruguaya demoraba su intervención. En esa huida, Jorginho cayó por la escalera y fue retirado en una camilla ante los insultos y amenazas de los hinchas charrúas, en tanto Reinaldo sufrió lesiones en las piernas como consecuencia de las patadas recibidas.
La clasificación de Flamengo para disputar las finales el martes y el viernes próximo ante Palmeiras no resultó un premio suficiente para borrar tamaña agresión, y por tal motivo el vicepresidente de Flamengo, Cacao Medeiros, denunciará a Peñarol ante la Confederación Sudamericana de Fútbol y ante la FIFA.
"Peñarol deberá pagar por su cobarde agresión y por haber tratado de ganar a los golpes lo que ya había perdido por su falta de talento para jugar al fútbol", dijo el dirigente, que presentará un video con las imágenes del partido para que las autoridades impongan "la más drástica de las sanciones". Entre ellas figuraría el cierre del estadio Centenario.
Los diarios uruguayos condenaron la actitud de los futbolistas de Peñarol y se leyeron los siguientes títulos: "Peñarol se fue a las trompadas" (El Observador), "Bochornoso final de una gran campaña" (La República), "Eliminación y violencia" (El País). En su crónica, este último medio escribió: "La reacción que tuvieron algunos jugadores de Peñarol, no bien el juez dio por terminado el partido, habría sido consecuencia de provocaciones de los brasileños".
Según comentó un futbolista de Peñarol entre un círculo íntimo, la batalla comenzó quince días atrás: "Fue la revancha de lo que pasó en Río, donde nos agredieron en el túnel".

