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RIO DE JANEIRO.- Romario, el futbolista más representativo de la liga brasileña, aparece hoy en los diarios locales como el "villano" de la décima jornada, por la bofetada que propinó a su compañero de equipo Andrei en el partido que Fluminense perdió el domingo por 6 a 0 ante San Pablo.
Las críticas por la goleada, la segunda que recibe en menos de quince días la centenaria entidad de Río de Janeiro, pierden espacio en las páginas deportivas con las descripciones de los hechos que terminaron con el nuevo escándalo protagonizado por Romario.
"Jornal dos Sports", decano de la prensa deportiva carioca, dedicó un apartado especial al ariete para afirmar que su agresión fue "estúpida y cobarde".
Transcurrían diez minutos del partido cuando el goleador atravesó la cancha corriendo para recriminar a los gritos a Andrei por un error defensivo y enseguida propinarle un golpe en el rostro.
Andrei, claramente afectado, no reaccionó a la agresión, y falló de nuevo en la jugada que terminó con el primer gol de San Paulo, a los 16 minutos.
Notas de 2 y 4 sobre diez puntos concedidas por el diario "Lance!", y hasta de 0 en las valoraciones del "Jornal dos Sports" y de "Ataque" resumen hoy lo que los especialistas coinciden en llamar la "pésima" actuación de Romario.
El ex jugador de la selección brasileña estuvo a punto de crear otro conflicto con un periodista de San Pablo que le interrogó por su actitud al término del partido en el estadio Morumbí: "¿Usted está ciego? ¿No vio lo que ocurrió?", replicó alterado.
Más sosegado, en el vestuario, el máximo goleador en activo de Brasil afirmó: "tenía la cabeza caliente, discutí y tomé una actitud que no debía haber tomado (...) Lamentablemente ocurrió. A veces tomamos actitudes que no deberíamos tomar, pero pasó".
El domingo por la noche, tras el regreso del equipo a Río de Janeiro, el mejor futbolista del mundo en 1994 destacó la impasibilidad de su compañero ante la agresión: "Si hubiese hecho alguna cosa la situación podría haberse agravado aún más".
Romario, temido y admirado por su poder de ofensivo, también demostró facilidad para forjar tempestades.
Cuando militaba en el Flamengo, en 1995, pateó a su compañero Savio durante un partido amistoso en Japón.
El 6 de septiembre último respondió con una amenaza a la provocación de un hincha durante un entrenamiento.
El aficionado, miembro de la más numerosa barra del equipo, la "Young Flu", recordó a gritos al goleador el penal que desperdició durante el clásico que el Fluminense perdió por 2-5 ante el Flamengo en el estadio Maracaná.
En su último paso por Vasco da Gama, con el que se proclamó campeón de la liga brasileña en 2000, seguidores de la barra "Forza Jovem" le acusaron de hinchar por el Flamengo argumentando que no celebraba los goles que marcaba a ese equipo.
Romario respondió a sus críticos con gestos obscenos cada vez que marcaba goles y éstos, en venganza, no exteriorizaban sus emociones ni lo aplaudían.
Fuente : EFE

