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No hay lugar para los moderados. Serán acusados de tibios o de blandos. Morirán en el intento aquellos que quieran expresarse pacientemente con argumentos propios. Desde la opinión pública, se exigen definiciones rotundas sobre política, sobre economía y también sobre fútbol. Conclusiones definitivas para episodios particulares. O estás de un lado o estás del otro. Los grises están prohibidos. No hay debate. Se discute a los gritos. Nadie escucha nada. El fútbol es el deporte más cambiante de todos. Tiene giros inesperados durante el mismo partido; los equipos viven de rachas y de sus estados de ánimo; influye el azar de manera determinante y es el único deporte donde no siempre gana el que juega mejor. Desde luego, siempre está a mano la tentación de anular estos factores imponderables y decir, por ejemplo, que la suerte no existe o que "el 2 a 0 es el peor resultado".
Sin embargo, este juego derriba cada uno de los preconceptos y obliga a rendirse ante una frase lapidaria: esto es fútbol y cualquier cosa puede pasar. Aceptarlo podrá parecer un acto de pereza intelectual. O una demostración de sabiduría. Tampoco acá habrá acuerdo. Para algunos es un reduccionismo insoportable, una grosera simplificación de un deporte tan complejo. Para otros, es la expresión más sincera y simple de lo que puede pasar en una cancha. ¿Cómo explicar la gesta de San Lorenzo el jueves en el Monumental? La frase no alcanza, por supuesto, pero sí sirve para darle un contexto. No pasa en otros deportes.
El desafío viene después. El entorno pide sangre: pechos fríos, amargos, gallinas, perdedores Como si el rival no hubiera tenido nada que ver. Dejar fuera del análisis al equipo de Ramón es faltarles el respeto a los nueve futbolistas que concretaron la hazaña. Porque lo que ocurre en un partido de fútbol siempre se explica desde la propia dinámica del juego y no con esas sentencias que siempre tenemos a mano con el diario del lunes. Hasta el 2-0, River había trabado cada balón como si fuera el último de su vida. Nadie podía reprocharle al equipo falta de compromiso o de actitud. Pero creyó que todo había terminado con el gol de Abreu y la expulsión de Bottinelli. Por eso, Villagra no cedió el córner en el comienzo de la jugada; por eso, ninguno fue a buscar esa pelota que sí buscó Silvera y así recibió el primer gol de Bergessio.
Saquemos una foto ahí. San Lorenzo estaba logrando lo más difícil. Marcar ese gol que, por lo menos, lo ponía en la definición por penales. Conservar un resultado con 9 siempre es, dentro de la dificultad, más sencillo que cambiarlo. Tres minutos más tarde tiene un tiro de esquina a favor. "Y vamos a buscarlo, ¿qué podemos perder?", dicen los jugadores del Ciclón, con el balón a cien metros de Orion. El cabezazo de Bergessio desata el delirio: 2 a 2, fútbol en estado puro.
No fue falta de coraje, un argumento ideal para jugar con la historia. Sí hubo falta de inteligencia para saber manejar una situación muy favorable. Después, River erró tres goles debajo del arco en jugadas bien elaboradas que incluyeron desborde y centro atrás. Pero ni siquiera le alcanzaba con ganar el partido. En su decisión más importante de los últimos 20 años, la Confederación Sudamericana de Fútbol impuso para la versión 2005 el criterio del gol de visitante para definir las series de mano a mano en la Copa Libertadores. No valen doble. En caso de igualdad en puntos y diferencia de goles, pasa el equipo que más goles haya marcado de visitante. El claro objetivo de este cambio era achicar la posibilidad de que una serie se definiera por tiros desde el punto del penal.
En 2004, ocho de las 15 llaves habían terminado en los penales. Cinco de octavos (River-Santos Laguna y Central-São Paulo entre ellas), una de cuartos (São Caetano-Boca), la semifinal Boca-River y la final Once Caldas-Boca. Con el actual criterio, ninguna habría pasado por el código penal. Esta modificación también ayudó para enterrar el mito de la ventaja para el local en el segundo match, retratado en el aún vigente "nosotros preferimos ser locales en el partido de vuelta". ¿En serio? ¿No es mejor imponer el factor "casa" de entrada sin un resultado anterior que lo condicione? ¿Saben cuántos equipos en esta Santander Libertadores modelo 2008 dieron vuelta una serie de octavos jugando de local el segundo partido? Ninguno. São Paulo aprovechó el Morumbí para ganarle 2 a 0 a Nacional de Montevideo pero tras haber empatado sin goles en Uruguay.
Es cierto, esta Copa ya venía pareja desde la etapa de grupos con muy poca distancia entre primeros y segundos en cada zona. Pero desde 2005, sólo 6 de 53 series de mano a mano fueron revertidas por el local en el juego de vuelta. Hasta en la desgracia es preferible ser visitante en la revancha. Si me toca quedar afuera, prefiero sufrirlo lejos de casa y no ante 50.000 hinchas propios.
El fútbol es el deporte más cambiante. Las opiniones y las sentencias no resisten ningún archivo. Hace cinco fechas, los hinchas de Vélez acusaban a sus futbolistas de "bolicheros". Hoy, gracias a Damián Escudero, sueñan con ir a bailar al mismo lugar para festejar el título. Hace un mes, San Martín, de San Juan, estaba fuera de la Promoción. Hoy está en descenso directo. El sábado el club tiró fuegos artificiales a los 45 del segundo tiempo cuando ganaba 1-0 y terminó perdiendo 2-1. En marzo, Independiente despedía a Troglio y, supuestamente, se despedía de todo. Con Santoro y Borghi, ganó cinco partidos consecutivos y puede convertirse en el primer campeón con tres entrenadores en un certamen de 19 fechas. A todo esto, ¿a quién se le ocurrió hace un mes escribir una contratapa sobre el final de ciclo en Independiente? ¡Qué visionario!
También en marzo, San Lorenzo perdía 0-2 en Potosí y estaba listo para la oración en la Copa. Pasó el temblor, puede levantar el trofeo en julio y en diciembre, ganarle la final del Mundial de Clubes a Manchester United o a Chelsea con gol de Emiliano. El año pasado, Lanús había apostado a la Sudamericana y terminó llevándose el Apertura. ¿Y si a Estudiantes le pasa lo mismo en este semestre? Ayer, marcó el gol en el mejor momento de Boca que lo estaba dominando. River fue una banda durante el primer tiempo y se retiró silbado por sus hinchas. Gimnasia le ganaba 2-1 con cuatro tiros en los caños de Carrizo. Terminó festejando una victoria por 4-2 y hasta hubo lugar para un gol de Ortega.
Hoy Boca (notable en Brasil) y San Lorenzo van por el premio mayor. Para River y Estudiantes quedó el campeonato como único objetivo. Hoy despectivamente al Clausura se le apoda "cabotaje". ¿Y si dentro de un mes se da vuelta la tortilla? Las cuentas siempre hay que hacerlas al final. Esto es fútbol y cualquier cosa puede pasar. En un partido, en un campeonato y en una Copa. De todas maneras, no les recomiendo utilizar esta frase para su argumentación. No da rating. No derrama sangre. No entrega culpables. Y lo van a acusar de tibio y de blando. Hoy, no hay lugar para los moderados.



