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El mal comienzo de Banfield en el regreso a primera división obligó a los dirigentes a cambiar el rumbo y a reemplazar a Ramón Ponce como entrenador y a Gustavo Barreiro, que ocupó su lugar en forma provisional. El elegido fue el uruguayo Luis Garisto, conocido por su paso por Independiente en la década del 70, con el que logró dos Copas Libertadores, y por haber dirigido a varios equipos con buen desempeño.
"Me habrán elegido porque soy un técnico bombero , acostumbrado a apagar incendios", dijo Garisto, que años atrás evitó los descensos de Gimnasia y de Estudiantes.
Lo cierto es que el entrenador confía en la recuperación del Taladro : "Con el trabajo físico y táctico que hicimos en estas dos semanas de receso conseguimos un mayor despliegue y orden en un plantel que tiene una entereza admirable. Pese a los resultados adversos, es importante que los chicos no se hayan caído anímicamente".
Sobre 27 puntos posibles, Banfield sólo sumó tres, por sendos empates. Para revertir esto, Garisto fue claro en su primer mensaje a los jugadores: "Hay que generar crédito desde la cancha hacia la tribuna para que la gente siga creyendo en ustedes y los apoye. Necesitamos eso para que nuestro trabajo sea más productivo".
Pero el mensaje no terminó ahí: "Nadie se debe sentir figura o salvador, siempre es necesario contar con un jugador que desequilibre, pero lo debe hacer en función del conjunto, porque la figura debe ser el equipo", les dijo. Sobre esta premisa, Garisto confía en que sus dirigidos creerán en su propia capacidad y en el sistema de juego.
"Lo aconsejable es mirar para arriba, con objetivos grandes, ya que si solo pensamos en salvarnos del descenso lo más probable es que bajemos de categoría", comentó. Tanta fe tiene Garisto que en el contrato que firmó hasta el 31 de diciembre de 2002 estableció una cláusula por la que recibiría un suculento premio -no trascendió el monto- por ganar un título.
Ultimamente, Garisto trabajaba en una comisión técnica mixta junto a Oscar Tabárez en un plan piloto del Ministerio de Deportes y Juventud del Uruguay, para chicos de 6 a 18 años. Ahora, con su llegada a Buenos Aires, el técnico tendrá más tiempo para compartir con su hija, María Fenanda, que estudia abogacía en esta ciudad y mientras aguarda la llegada de su esposa, Blanca, se hospeda en la concentración del predio de Banfield. Allí, entre la arboleda y los mates espera ansioso el debut con Central.



