Falleció el legendario Félix Loustau

El reconocido futbolista de "La Máquina" de River Plate en los años ´40 junto con Labruna, Pedernera y Moreno, entre otros, murió hoy como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio en Avellaneda
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5 de enero de 2003  • 17:13

El ex delantero Félix Loustau, integrante de "La Máquina" de River Plate, uno de los equipos más exitosos de la historia del fútbol argentino, murió hoy a los 80 años como consecuencia de un paro cardiorespiratorio en la ciudad bonaerense de Avellaneda.

Los restos de Loustau serán velados en la cochería Nespora, ubicada en Crisólogo Larralde y Madariaga, de la localidad de Sarandí, partido de Avellaneda, según informó la filial Avellaneda-Lanús de River mediante un comunicado de prensa.

Nacido el 25 de diciembre de 1922 en Avellaneda, Loustau fue -junto con Carlos Muñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera y Angel Labruna- uno de los cinco integrantes de la famosa "Máquina" de River, un equipo que brilló en la década del ´40 y, por su fútbol vistoso y efectivo, se transformó en uno de los más célebres de la historia nacional.

Loustau, considerado uno de los mejores punteros izquierdos argentinos, debutó en Primera División en 1942 con la camiseta de River, donde jugó 365 partidos, convirtió 101 goles y ganó ocho títulos (los campeonatos de 1942, ´45, ´47, ´52, ´53, ´55, ´56 y ´57).

Tras jugar quince años en River, donde dejó un gratísimo recuerdo entre sus hinchas, en 1958 pasó a Estudiantes de La Plata, donde disputó apenas nueve partidos y no marcó ningún gol.

Luego llevó su fútbol a diversos clubes de ligas del interior de la provincia de Buenos Aires, para posteriormente incorporarse a la Escuela de Técnicos de la AFA.

Apodado "Chaplín" y "Pistola", sus brillantes actuaciones en River lo condujeron al seleccionado argentino, con el que obtuvo los Sudamericanos de 1945, ´46 y ´47. Integró el conjunto nacional entre 1945 y 1952, convirtiendo diez goles en los veintisiete partidos que jugó.

Los especialistas de su época lo consideraban "un genio y artista del fútbol" y elogiaban su condición de jugador "pequeño, de físico desgarbado, pero de gran resistencia física y mucha velocidad".

Paradojas del fútbol, se inició en las inferiores de Racing Club, donde lo dejaron libre porque alquien pensó que su físico diminuto y su reducida altura no eran compatibles con su puesto de lateral izquierdo.

Llegó a River con la intención de jugar de volante, pero Renato Cesarini lo convenció para que jugara de puntero.

En ese puesto se cansó de desairar rivales con su gambeta endiablada y sus frenos sorpresivos, y armó con Labruna una sociedad que enloqueció a las defensas adversarias.

Labruna, precisamente, fue uno de los jugadores con los que compartió otra gran delantera de River, en los ´50, junto a Santiago Vernazza, Eliseo Prado y Walter Gómez.

En 2000, en el recordado clásico que Boca Juniors le ganó 3-0 a River en la Bombonera por la Copa Libertadores, recibió una plaqueta en reconocimiento a su notable carrera, junto con Carlos Adolfo Sosa, quien lo marcaba en los clásicos de mitad del siglo pasado.

El 4 de noviembre de 2002 recibió uno de los últimos homenajes antes de su muerte de parte de la Filial Avellaneda-Lanús de River, que ese día realizó su lanzamiento oficial bajo el padrinazgo del actual arquero del club, Angel Comizzo.

Fuente: DyN

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