Federer: cómo procesa el golpe de Wimbledon y prepara el regreso a la Argentina

El 14 de julio pasado, Federer, abatido en el Centre Court de Wimbledon, tras perder la final ante Djokovic habiendo contado con 2 match points
El 14 de julio pasado, Federer, abatido en el Centre Court de Wimbledon, tras perder la final ante Djokovic habiendo contado con 2 match points Fuente: AFP
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24 de julio de 2019  • 23:59

"Necesitaré un tiempo para procesar esto", confesó Roger Federer el 14 de julio pasado, inmediatamente después de perder, en la final de Wimbledon, uno de los partidos más dolorosos de su longeva y mágica carrera. Al suizo se le escapó el que hubiera representado su noveno trofeo sobre el césped del All England (y, desde lo simbólico, mucho más también). Sacó 40-15 y 8-7 en el quinto set frente a Novak Djokovic, sin embargo el inconformista serbio sobrevivió al acoso y, después de 4h57m, se adjudicó la corona. Al poco tiempo de terminado el fabuloso espectáculo en el Centre Court, Federer intentó, en la sala principal de conferencias, disimular la angustia respondiendo con su sencillez y cordialidad habituales. Sin embargo, estaba muy afectado; por dentro estaba agonizando. Es más: se conoció que en la privacidad del vestuario había llorado. Y mucho.

El actual número 3 del mundo y su familia dejaron Londres y muy pronto se marcharon a Suiza para tratar de no pensar en el tenis (aunque fuera prácticamente imposible luego de semejante sinsabor) y tomar unas vacaciones. Distintas publicaciones realizadas por turistas en sus cuentas de redes sociales lo mostraron a Federer en las montañas, haciendo caminatas junto con su mujer, Mirka Vavrinec. El gran Roger tiene una residencia en Valbella, en el cantón de los Grisones, una región alpina ubicada a aproximadamente una hora y media de Zúrich, y allí se refugió. Además, el martes pasado fue el cumpleaños (número 10) de sus hijas, las mellizas Charlene Riva y Myla Rose, y hubo una celebración familiar. "Algunas revistas publicaron artículos sobre este tema, pero ninguna foto. Los Federer son casi como una familia real en Suiza", le contó a LA NACION el periodista Laurent Favre, de Le Temps, uno de los principales periódicos helvéticos.

El tenista que el 8 del mes próximo cumplirá 38 años ocupó espacio en otros medios porque se oficializó la compra de un enorme y costoso terreno (de 40 a 50 millones de francos) junto al lago de Zúrich, en la localidad de Rapperswil-Jona, en el cantón de San Galo, una porción en el nordeste suizo de fuerte actividad agrícola (cría de ganado y producción de quesos). Esa es la zona de origen de Robert, el padre de Roger, y, precisamente, del apellido Federer. Se cree que el exnúmero 1 del mundo construirá allí una residencia para vivir después de retirarse del deporte profesional. ¿Cuándo llegará ese momento? No hay indicios; ojalá que falten varias temporadas. En medio de todo ello, Federer intenta procesar la cruel caída en Wimbledon. Cancelada su actuación en el Masters 1000 de Canadá, desde el 5 de agosto, proyecta reaparecer en Cincinnati (desde el 11/8, previo al US Open).

Mientras tanto, a 12.000 kilómetros de distancia, del otro lado del Atlántico, los amantes del tenis en la Argentina empiezan a entrar en un estado de ebullición. ¿Por qué? Porque Federer, probablemente el mejor tenista de la historia, regresará a la Argentina en noviembre próximo, siete años después de su primera visita (en diciembre de 2012, para jugar dos partidos en Tigre, ante Juan Martín del Potro). El helvético llegará a Buenos Aires para disputar una exhibición en la tercera semana de noviembre: resta la confirmación oficial, pero sería el miércoles 20, en un escenario techado de Tecnópolis (en Villa Martelli) o en el DirecTV Arena (Tortuguitas), frente a un integrante del Top 15 (el alemán Alexander Zverev o el austriaco Dominic Thiem son, hoy, las principales opciones). La llegada de Federer al país, durante la misma semana que se jugarán las Finales de la Copa Davis en Madrid y donde el equipo albiceleste tiene asegurada su presencia en el Grupo C, será parte de una gira que incluirá encuentros en Chile (el 18 o el 19 de noviembre), en México (el 23, en la Plaza de Toros Monumental, ante unas 42.000 personas) y, posiblemente, en Colombia o Brasil. El arribo a la Argentina del máximo ganador de trofeos de Grand Slam (20) es organizado por Fénix Entertainment Group, la productora que en 2013 realizó otros eventos vinculados al tenis como las exhibiciones de David Nalbandian y Rafael Nadal (en el Orfeo de Córdoba y en La Rural de Buenos Aires), y del español frente a Djokovic (en Chile y en La Rural).

Todavía no están definidos los precios de las entradas (saldrían a la venta en los últimos días de agosto), pero se conoce que la organización pondrá a disposición una entrada vip, bautizada la "Roger Experience", con la posibilidad de tener contacto con Federer. Zverev, porque ya manifestó que no proyecta jugar las Finales del nuevo formato de la Copa Davis, y Thiem, porque Austria no se clasificó para esa competencia en la Caja Mágica de Madrid (perdió frente a Chile), son los jugadores que podrían participar de la gira latinoamericana. ¿Y Del Potro? En proceso de rehabilitación de la cirugía de rótula derecha, podría llegar en condiciones físicas para actuar en noviembre, pero la organización está evaluando otras opciones.

Federer, en 2012, añadió su nombre a la lista de figuras de la raqueta que pasaron por la Argentina, como Rod Laver, John McEnroe, Björn Borg, Jimmy Connors, Ivan Lendl, Pete Sampras, Andre Agassi. La presencia de la leyenda en el país, organizada por el empresario Guillermo Marin y patrocinada por Hope Funds (compañía de Enrique Blaksley, detenido y acusado por estafas y lavado de dinero), generó una revolución: se poblaron las dos jornadas en el estadio Pipa de Tigre, con capacidad para 20.000 personas (previo al primer partido, una de las tribunas tubulares cedió y el público, asustado, tuvo que reubicarse). Por entonces Nº 2 del circuito, tuvo una agenda cargada, que incluyó un paseo por las Cataratas del Iguazú, clínicas de tenis, una cena solidaria, la visita a la Bombonera y el saludo, en la quinta de Olivos, a quien era la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

Federer volverá a la Argentina, un país en el que ostenta miles de devotos. Por más que su presencia sea por una exhibición, la efervescencia que generará promete ser, una vez más, impactante. A esa altura, probablemente, ya habrá digerido el golpe en Wimbledon. O, al menos, lo habrá intentado.

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