Federico Molinari: “El crecimiento de la gimnasia fue increíble”

Germán Leza
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20 de diciembre de 2016  

Federico Molinari
Federico Molinari Crédito: Federico Molinari

Federico Molinari está preparando el bolso de su hijo Valentino (un año y ocho meses) para llevarlo al jardín. En Lima, un par de días antes, había ganado la medalla de oro en barras paralelas y junto con el equipo argentino se adjudicaron la medalla de plata en gimnasia artística. El mes pasado se había consagrado en anillas, en el Panamericano de Sucre. Y este logro tuvo un sabor especial, porque su discípulo de 16 años, Julián Jato, fue campeón juvenil en all around. Es su coach desde 2006 –desde entonces entrena a Julián– y comenzó a ejercer como coach para sumar dinero y continuar su carrera como gimnasta. Todavía no existían el Enard ni sus becas. Con el tiempo, Federico ganó lugar en los medios. Primero, con “Stravaganza, estados de tiempo” en el teatro, y después con programas como “Combate” (por canal 9) y “Bailando 2016”. Gracias a su final en Londres 2012 y su creciente rol mediático, el gimnasta rosarino le cuenta a la nación que “ahora muchos saben de qué se trata las anillas y la gimnasia”. Así es Molinari: multifacético e inquieto. De a poco, el gimnasta le está haciendo un espacio al entrenador.

–¿Cómo es el pasaje de gimnasta a entrenador?

–El haber sido gimnasta me permite equivocarme menos de lo que se equivocaron mis entrenadores conmigo. El Enard le brinda a él (Julián) muchas posibilidades que en mi caso no tuve. Trato de apoyarme mucho en Vladimir (Makarian, entrenador de Molinari). Lo escucho mucho y aprendo de sus consejos. Y el resto lo hace Julián. Es un talento único, creo que nunca hubo un gimnasta igual en nuestro país. Lo está demostrando día a día.

–¿Qué otras ventajas creés que te ofrece el ser gimnasta de élite?

–Te ayuda mucho a comprender un montón de situaciones. Trato de darle el tiempo para el ocio, para que esté con sus amigos. Si le digo que se entrene ocho horas, lo va a hacer. Pero trato de dejarle sus ratos libres y sus momentos para disfrutar. Ahora estoy organizando un entrenamiento de dos meses en Estados Unidos. Quedarnos acá en el verano nos tira un poco para abajo desde lo anímico. Porque en su nivel no hay casi nadie en Buenos Aires. Trato de rodearlo de gente que sea como él o mejor. Llevarlo allá para que se mida con gimnastas que son mejores que él, y meterlo en alguna competencia lo hace recargar energías y sacar ese fuego interno cuando a uno le va mal o cuando o le querés ganar a otro. Y me doy cuenta porque fui gimnasta y sé lo que siente

–Además, ustedes se llevan sólo 16 años…

–Creo que él igual me respeta como un adulto. Uno a veces tiene roces con el entrenador, pero con él casi no los hemos tenido porque yo lo trato con respeto y hace lo mismo conmigo. Y mantenemos una distancia más allá de la cercanía de edad. No me meto en su círculo de amigos. No voy a fiestas de gimnastas o demás, donde lo puedo ver de noche y por ahí él no quiere que yo vea cosas que hacen los jóvenes en fiestas. Mantenemos esa distancia por más que tengamos tan buen vínculo y tengamos una edad muy parecida.

–¿Recibiste críticas en el mundo de la gimnasia por tu exposición mediática?

–Obviamente, que hay mucha gente que no se da cuenta que esto que me pasó a mí fue un beneficio para todos los que están en el mundo de la gimnasia. El crecimiento que tuvo la gimnasia en los últimos cuatro años fue increíble. El único que se puede perjudicar soy yo si me va mal en lo deportivo y no sé por qué tantas personas gastan la energía en criticar.

–¿Qué es lo que te espera en tu futuro como gimnasta?

–Este año tuve la suerte de salir campeón en el Panamericano, ganar una Copa del Mundo en Brasil, en una Copa de Hungría de mucho nivel quedé en 5to lugar, en el Sudamericano, más allá de que tuve una caída en anillas, me sentí cómodo. Creo que estoy para un año más. Quiero buscar una gran actuación en el mundial de especialistas que se hace en Montreal en 2017. Pero estoy muy enfocado en Julián, que cada vez se acerca más a mayores, y no sería bueno tener que ir a un campeonato del mundo como entrenador y gimnasta a la vez. Hoy en día estoy en juveniles como entrenador y como gimnasta en mayores, lo puedo manejar. Estoy analizando qué hacer en 2018.

De sacrificios y premios: una dupla exitosa

Federico Molinari, especialista en anillas, fue finalista en Londres 2012. Una lesión no le permitió llegar a su mejor nivel para clasificarse a Río 2016. De Rosario, su padre Fernando fue su primer coach, en San Jorge, ciudad a la que se mudó junto a su familia a los cuatro años. A los 18 viajó a Buenos Aires para entrenarse en el Cenard con el coach Vladimir Makarian, quien actualmente también lo ayuda en el entrenamiento de Julián Jato. En Buenos Aires, Molinari se recibió de profesor de educación física y se licenció en alto rendimiento. Comenzaba a las 9 en el gimnasio y terminaba a las 23.30 en el Instituto Romero Brest. Algunos logros de su pupilo Jato: oro en paralelas en el Panamericano de Sucre de este año, en la categoría junior y oro en el Sudamericano juvenil de Cochabamba en all around.

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