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La noticia dura y dolorosa, por el motivo en sí, venía madurando en la mente de Javier Frana desde su abandono en la segunda rueda de Wimbledon. Los informes de los médicos, después de observar el desarrollo de la lesión auditiva en el oído izquierdo, no fueron alentadores: el rafaelino ya no podrá hacer grandes esfuerzos. La hora del adiós al deporte de las raquetas estaba cerca. Es una realidad que se conocerá, oficialmente, pasado mañana en el BuenosAires Lawn Tennis Club. A los 30 años, definió su futuro luego de una última consulta con Santiago Aráuz, el médico que lo atendió desde que volvió de Londres.
Frana jugó su último partido en el All England, frente al checo Martin Damm. Tras la victoria, comentó que luego del primer set empezó a sentir un ruido molesto en su oído izquierdo. Paulatinamente, empezó a perder la audición. Después de consultar al doctor Mike Gleeson, anunció que no se presentaría ante el francés Cedric Pioline.
A partir de ese momento, Frana empezó a decirle adiós al tenis, después de una carrera que lo tuvo como protagonista de varios hechos importantes durante más de once años de trayectoria, con el pico en Barcelona ´92, cuando junto con Christian Miniussi consiguió la medalla de bronce en dobles, único logro del deporte argentino en esos Juegos Olímpicos.
Buscó un lugar en el tenis desde su Rafaela natal. En 1984 despuntó como promesa al alcanzar el primer lugar en el ranking nacional de juveniles.
Un par de años después, Modesto Tito Vázquez, capitan argentino de la Copa Davis en ese entonces, le echó el ojo para formar la pareja de dobles con Minuissi, un dobles que, años después, daría varios frutos.
Y que le permitiría a Frana, por sus virtudes para sacar y devolver, escribir una historia en dobles. Una variante del tenis que lo tuvo como vencedor en siete certámenes y finalista en otros nueve, entre los que se incluyó el encuentro decisivo, junto con el mexicano Leonardo Lavalle, en Wimbledon de 1991; o que le posibilitó obtener el título en dobles mixto en Roland Garros, junto con Patricia Tarabini, el año último, consiguiendo así, la primera conquista para nuestro país en esa especialidad en el torneo de Grand Slam que se disputa en París.
A partir de su ingreso en el equipo, salvo en contadas ocasiones, Frana fue un habitual representante del tenis argentino. No sólo lo hizo en dobles, sino también en singles, con una victoria frente a Marcelo Ríos, en 1995, como triunfo más notorio de una campaña que lo tuvo como protagonista en 37 oportunidades.
En esa temporada alcanzó su mayor pico en el ranking de singles, con el 301/4 puesto y el título en Nottingham, el tercero de su cosecha, tras las victorias en Guarujá, en 1991, y Santiago, 1993, temporada en la cual también logró el Olimpia de Plata, que otorga el Círculo de Periodistas Deportivos.
Más allá de que en la última Copa Davis frente a Chile no haya logrado el rendimiento esperado, Frana tenía sed de revancha. Quería desquitarse y esta afección se lo impidió. Poco importa, en este momento, el deporte. Ahora, lo más importante, es la recuperación de ese problema auditivo que lo alejó de las canchas.



