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MAR DEL PLATA.- El hombre se pasea por el hotel Sheraton y las miradas de todos recaen en él. No lleva ropas distintivas de ningún club, algo corriente en esta época por esta ciudad, de esas que logran que hasta los futbolistas más desconocidos sean víctimas de los curiosos sedientos de autógrafos. No necesita nada más que su andar para que la gente lo reconozca. No por nada es uno de los mejores bailarines del mundo. A los 32 años, Julio Bocca vive, disfruta y cautiva con la danza; pero la propuesta es hablar de otra actividad física: el fútbol, el deporte. Y se engancha rápidamente con la idea.
"Sí, claro que me encantaba el deporte... Lo que más me gustaba era la gimnasia artística. Pero, lamentablemente, nunca tuve tiempo suficiente. Eso sí, siempre jugaba un picadito en el barrio con los amigos... Llegaba de la escuela del Colón o del colegio tipo 9 de la noche y jugábamos en la plaza Alem, frente al Colegio Nº 10, en Munro, hasta las 12.
-¿Cómo compatibilizabas el estudio de danzas con el barrio?
-En el barrio nunca tuve ningún problema. Al contrario, era una novedad para mis amigos saber que uno de ellos iba a la Capital a estudiar en el Colón. Era una curiosidad. Me preguntaban, me pedían que les demostrara los movimientos...
-Y la danza hizo dejar de lado los picaditos...
-Sí, lamentablemente.... Ya hace años que no toco una pelota. La última vez fue en Leningrado, Rusia, con el equipo del Kirov. Los jugadores me querían conocer. Pasé por la cancha (la TV hizo un especial conmigo) y los vi ahí. Desde ese momento, nada hasta estas fotos que me sacaron. Eso sí, nada de patear la pelota. Con la posibilidad de las lesiones me tengo que cuidar mucho. La última vez que jugué un partido creo que fue cuando tenía 12 años.
-¿Cuál es el punto de contacto entre deporte y arte?
-Hay deportes que tienen mucho de arte. Por ejemplo, el patinaje sobre hielo, o la gimnasia artística. Claro que son cosas que acá no tienen mucha difusión. Abrís el diario y lo único que encontrás es fútbol. Ni siquiera al rugby, que suele representarnos bien, se le da mucha importancia.
-¿Y en lo referente a la pasión que despiertan?
-Bueno, siempre hay pasión en lo que se hace. Sea en la danza, en el fútbol o en el tenis. Están los que lo hacen sólo por dinero, pero eso no es lo usual.
-Muchos han comparado al fútbol bien jugado con un ballet...
-Sí, hay ciertas imágenes de jugadores que parecen posiciones de ballet. Cuando el futbolista está por patear, la imagen es muy similar a un movimiento de danza.
-¿El arte va a llegar a ser tan popular como el fútbol?
-Creo que sí. De hecho, ahora lo es; hay espectáculos que están en cartelera un año entero y siempre llevan gente; es como que el público se reparte durante mucho tiempo. Cuando juegan Boca y River la cancha siempre va a estar llena, pero ojo que hay otros encuentros, incluso con equipos campeones, y no va casi nadie. Ahora la danza es mucho más popular que antes; es más respetada, por lo menos. Ya ni miran raro a un chico que estudia ballet; ahora es al revés: ves a todos los jugadores de fútbol con el brushing, con las uñas arregladitas. En las concentraciones no tienen nada que hacer, son muy aburridas...
-¿Existe un rechazo desde el ambiente artístico hacia el futbolístico?
-No. Pienso que la gente en general está cansada de que todo gire alrededor del fútbol. A mí, lo que me da bronca es que todos los sponsors se vayan con el fútbol y no a otro deporte. No sé... con la cantidad de plata que entra podrían mandar algo a los hospitales públicos, a la educación o a la gente de las villas que no tienen para comer.
-¿Te molesta que se manejen cifras tan grandes?
-Me asusta... En los equipos grandes son casi todos pibes, con un sueldo impresionante. Debe ser muy fuerte para ellos el hecho de que por ahí, de un año para otro, ya no existen más. ¿Cómo se maneja eso?
-Aparte ahora tienen mucha más exposición.
-Es terrible. A mí me pasó eso, pero yo entendí cómo manejarme. Siempre intenté hacer cosas para la danza y trato de ayudar a la gente con becas, todo eso con un solo sponsor (supermercados Disco) y sin cobrar las cifras que ellos cobran. A nosotros, montar una coreografía nos cuesta 60.000 dólares.
-Quizá la opulencia y el dinero hacen a la sociedad menos solidaria.
-La cultura, en la Argentina, no recibe ningún apoyo masivo de las grandes empresas. La cultura tiene mucha menos difusión que el deporte; lo que pasa es que tal vez no sea un negocio tan grande. No puede ser que la gente del poder quiera ver todo el tiempo ganancias. Por qué no hacen como nosotros y cada tanto juegan un clásico gratis.
-¿Es especial actuar en un estadio de fútbol?
-Yo bailé en la Bombonera y fue algo increíble lo que sentí allí. Es como una caja, te llega todo lo que pasa a tu alrededor. Es la misma diferencia que hay entre ver un partido en la popular y en la platea. Para disfrutar en la cancha, nada de palcos VIP. En la tribuna se vive el partido de verdad.
-¿Qué pasó que no pudiste bailar en River?
-Fue algo insólito. Parece increíble, pero el hecho de llamarme Bocca fue el obstáculo. En aquel momento, la gente de Fundai, que organizaba el espectáculo, me mostró un escrito de parte de River en el cual se explicaba que podía caer mal. Este fin de semana me voy a dar el gusto. (Pasado mañana hará su show Bocca Rock Nacional, en el Monumental, como parte de los festivales Argentina en Vivo). Vamos a ver qué se dice después.


