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El 30 de octubre de 1960 nacía en Villa Fiorito, un barrio humilde de Lanús, el quinto de ocho hijos de Don Diego Maradona y Dalma Salvadora Franco, más conocida como "Doña Tota". Desde entonces pasaron 50 años de una vida tan intensa como controvertida dentro y fuera las canchas. Para el fútbol argentino se trata del mejor jugador de todos los tiempos y para el planeta, uno de los mejores.
Apesadumbrado por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner y forzosamente alejado del fútbol mientras piensa en la manera de reinsertarse en el medio, atravesará mañana su cumpleaños número 50 con sus afectos íntimos y apartado de festejos resonantes. Mientras, Nápoles, donde desplegó sus mejores años de futbolista entre 1984 y 1991, ya se vuelca entera para homenajearlo. "El 30 de octubre de 1960 nació el hombre que cambió la historia del fútbol mundial, el jugador más fuerte de todos los tiempos, el campeón que ha elevado a Napoli a la leyenda inmortal", afirmó hoy el presidente del club italiano, Aurelio De Laurentiis.
Estatuas de cartón-piedra, representaciones en cera, la exposición de sus cabellos y documentales sobre su vida tanto dentro como fuera del campo son sólo una parte de la particular celebración con la que Nápoles rendirá culto a Maradona en el día de su aniversario. No estará sobre el césped del San Paolo como se venía barajando en los últimos meses, en un partido benéfico con sus amigos, pero seguirá sintiéndose muy presente en las calles de Nápoles.
El argentino llegó al Nápoles en 1984, procedente de Barcelona, y convirtió el estadio San Paolo en centro de culto a su talento. Vivió un período de títulos y éxitos, pero también de excesos y polémicas que lo llevaron a abandonar bruscamente Italia en 1991, después de dar positivo por cocaína en un partido frente al Bari. Después de la sanción, fueron contadas las ocasiones en las que volvió a Italia, hay quien asegura que por el miedo a enfrentarse al fisco italiano, al que debe 37 millones de euros.
Pero como el amor no entiende de reglas, Nápoles sigue rindiendo pleitesía a su ídolo. El "Maratón Maradona", una fiesta cultural y lúdica, comienza con un desayuno o un aperitivo en el bar Nilo, que custodia una de las reliquias más preciadas de la tradición ‘maradoniana’, un cabello del argentino recogido del césped del San Paolo tras uno de sus últimos partidos. Después, la peregrinación continuará por varios puntos de la ciudad, donde se podrán contemplar desde estatuas de cartón piedra a tamaño natural del futbolista hasta diminutas piezas que rememoran momentos históricos.
La liturgia mística se da cita en Nápoles, mientras a la distancia, en un marco de ausencia, se recluye en Buenos Aires, más precisamente en Ezeiza, el festejo entre su círculo íntimo.
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