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ROSARIO.- Colón está puntero. Faltan cinco fechas y el sabalero sigue arriba de todos. ¿Una racha? ¿Un toque de buena suerte? Algo de eso debe de haber, pero también, corazón y mas corazón. Así se sostiene este rojinegro de Osella. Un Colón programado como una máquina de sacar puntos. Es cierto que no gusta, que desprecia la estética como pocos equipos en los últimos tiempos del fútbol argentino, pero eso es una discusión en la que no mete ni las narices. Se sacude esas críticas y va. Ayer, en el Parque de la Independencia, cosechó tres puntos tremendos para ganar el título que más quiere: simplemente, no ser uno de los tres ocupantes del final de la tabla de los promedios. Por ahora, los números le dan.
Para la victoria se encontró con un Newell's casi despedazado. No es habitual hablar así de Newell's. Si bien en el balance quizá no mereció la derrota, tampoco mostró escenas de fútbol explícito. El rojinegro de Ricardo Lunari, DT interino, es todo preocupación y vacío.
El partido se posicionó de arranque en las coordenadas que cualquier persona con algo de conocimiento de este deporte podría esperar. Newell's, con una iniciativa con movimientos anunciados y con una posesión híbrida que no lastimaba, ya casi un mal constante (y preocupante para sus hinchas) que aqueja por estos días al equipo rosarino.
Newell's se asomaba al ataque, pero no se decidía a ser profundo. Figueroa probando de afuera sin demasiada intensidad; un par de centros de Bernardi que no fueron bien interceptados por Ponce y Beloso, y una llegada al fondo de Tonso, en la más clara, que el delantero dilapidó con torpeza, es todo lo que sumó Newell's en el ataque. Colón respondió con su receta común: las corridas de Luque y un par de pelotas paradas, a través de las cuales pudo ponerse en ventaja por intermedio de Alario pasada la media hora. Así, entre la somnolencia del local y el orden táctico del conjunto sabalero, se consumió el primer tiempo.
La inercia de un partido chato abarcó gran parte del segundo período. Newell's tenía movimientos forzados, como haciendo relucir el cansancio que arrastra todo el plantel. Colón se sintió cómodo en ese esquema, sostenido por un ordenamiento casi sin fisuras, presión constante y una solidaridad enorme entre compañeros. Montoya dio seguridad, Landa y Alcoba no tuvieron fallas, Luque funcionaba como desahogo y César Meli era el motor del medio campo, marcando los tiempos del equipo.
Newell's tuvo una situación clara a los 25 minutos, con un remate de Casco que dio en el travesaño y reanimó a sus compañeros. Pero duró demasiado poco el envión. En dos minutos fatales, Newell's regaló lo poco que le quedaba de reserva con la expulsión de Bernardi por un insulto al árbitro. Una imagen que habla por sí misma sin necesidad de mayores explicaciones. Casi de inmediato, Meli voló por el carril derecho y tiró un centro preciso para Alario, que con el cabezazo a la postre decisivo llevó la alegría a Santa Fe.
Colón siguió aferrado a su idea hasta el final del partido. Newell's, desesperado y confuso, buscó un empate que se les negó a Castro y a Figueroa. Sin embargo, Newell's perdió el partido mucho antes, en el espíritu autodestructivo que dejó Alfredo Berti.
Enfrente, con los mismos colores, el Colón de Diego Osella se siente cerca de una epopeya única. Lucha para zafar y sueña con la gloria, que siempre le fue esquiva. Corazón y más corazón, las razones que a veces el fútbol no entiende.
El defensor de Newell’s Diego Mateo se perderá lo que queda del certamen. ¿La causa? Sufrió la fractura del tercer metatarsiano y el cuarto dedo del pie derecho. Fue reemplazado por Ortiz a la media hora.
"Tenemos muchos inconvenientes con los lesionados y con los expulsados, pero tenemos que terminar sí o sí entre los cuatro o cinco primeros", sostuvo Lucas Bernardi, volante de Newell’s, quien anoche vio la roja.
Si bien en Newell’s el sueño es el retorno de Marcelo Bielsa –cerca de Olympique Marsella–, los dirigentes están en la búsqueda del DT. El Tigre Gareca parece lejano; suenan Eduardo Berizzo y Fernando Gamboa.
De a poco, el entrenador de Colón, Diego Osella, va entusiasmándose con el panorama que se le presenta a su equipo. "No voy a ser yo quien le quite la ilusión a la gente", dijo, sabedor de que su conjunto volvió a la cima del torneo. "Somos sólidos y aprovechamos nuestras oportunidades. Nosotros sumamos puntos para salvarnos. Llegamos a 25, que era el primer objetivo. Pero como una cosa lleva a la otra, si seguimos ganando vamos a pelear por el campeonato. Igual, yo me siento orgulloso por lo que hacen los jugadores en la cancha. Saben ser pacientes, que es lo que siempre les pido", concluyó el cordobés.

