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RIO DE JANEIRO.- Edvaldo Izídio Neto, popularmente conocido como Vavá, murió ayer, a los 67 años, víctima de reiterados problemas cardíacos, en la Clínica S‹o Víctor, de esta ciudad.
El estado de salud de Vavá se agravó desde que en 2000 sufrió un accidente vascular encefálico, que lo había dejado en silla de ruedas. Sus familiares desistieron del velatorio, ya que la capilla escogida está rodeada por dos favelas y no ofrecía suficientes garantías de seguridad; será enterrado en el cementerio de Catumbí.
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Fue la imagen del gol y la potencia, con una pizca de talento, un símbolo de una época dorada del fútbol brasileño; fue un ejemplo perfecto de años en los que los lujos, la elegancia, la garra y el juego vistoso eran una marca registrada.
Vavá fue bicampeón mundial: en 1958, en Suecia, y 1962, en Chile, y brilló en varias latitudes: México, España y los Estados Unidos.
Aunque le tocó jugar con figuras de la grandeza de Pelé o Garrincha, por citar apenas un par de personajes, Vavá, el Pecho de Acero -así lo llamaban-, conquistó su propio espacio en el fútbol brasileño y sus goles fueron fundamentales para la conquista de los dos primeros mundiales de la selección de Brasil.
Valiente, aguerrido y oportunista, con una necesaria dosis de habilidad y destreza, Vavá fue un notable goleador. Nacido el 13 de noviembre de 1934, en Recife, en el nordeste de Brasil, actuó en el fútbol de su país en Sport, Vasco da Gama, Palmeiras y Portuguesa, en donde se retiró en 1970, a los 35 años.
En Vasco da Gama tuvo una campaña fantástica: logró los títulos cariocas de 1956 y 1958 y el torneo RíoSan Pablo de ese mismo año. En la entidad carioca continúa siendo el séptimo goleador de la historia, con 150 goles, marcados desde 1952 hasta 1958.
Pero también hizo goles en Atlético de Madrid -una época inolvidable-, en América y Toros Neza, de México, y San Diego, en los Estados Unidos. En el seleccionado verdeamarelho , en una etapa en la que se destacó un conjunto de figuras inolvidables, conquistó los mundiales apuntados e hizo 14 goles en 22 partidos.
Debutó en el conjunto nacional en 1952, en los Juegos Olímpicos de Helsinki. El director técnico Flavio Costa consideró que aquel "tanque", que actuaba como volante ofensivo por el sector izquierdo, rendiría mejores resultados como delantero. Y así fue.
En 1958 se presentó en Suecia como suplente, pero ingresó en el segundo partido por una supuesta exigencia de los titulares. En ese Mundial marcó cinco goles, dos de ellos en la final frente al seleccionado local, que comenzó ganando el partido, con un gol a los 4 minutos. Los tantos de Vavá dieron vuelta la final ante Suecia, por lo que fue considerado, desde aquella época, como ídolo nacional. Brasil ganó ese partido por 5 a 2.
En la tabla de goleadores terminó con una conquista menos que Pelé y que el alemán Rahn.
El goleador fue el francés Just Fontaine, el mayor romperredes en la historia de los mundiales, con 13 tantos. En 1962 convirtió en cuatro oportunidades, y fue el scorer de Brasil junto con Garrincha y se ganó el apodo de León en el certamen chileno. Brasil se impuso a Checoslovaquia, en el partido decisivo, por 3 a 1. Vavá actuó junto con Garrincha en el ataque del campeón; una verdadera pesadilla para las últimas líneas de las selecciones rivales.
En 1982 fue ayudante técnico de Telé Santana en el seleccionado que actuó con brillo pero sin fortuna en el Mundial de España, que se adjudicó Italia.
Días antes de su muerte, en una columna en su sitio on line pele.net, Pelé había elogiado a Vavá, a quien describió como "un centrodelantero aguerrido y goleador. No era hombre de intimidarse por las caras feas y los defensores violentos. Vavá merecía el sobrenombre de Pecho de Acero", escribió Pelé.
Otras glorias del fútbol expresaron su emoción ante el recuerdo de Vavá. Jairzinho, ex atacante, recordó su valentía.
"Para mí fue un ejemplo de cómo jugar. El casi se mataba cuando tenía que ir a buscar la pelota de cabeza. Siempre fue mi ídolo", dijo Jairzinho, campeón mundial en 1970.
Zizinho, otro de los inolvidables mosqueteros de las selecciones de 1958 y 1962, dijo que fue un héroe. "Fue el ídolo de toda una generación", comentó.
Goleador, potente, decisivo. Murió Vavá, una página inolvidable de la historia del fútbol.
Oportunista y versátil
"Tenía mucho respeto por él, así como por todo el equipo de Brasil. Era un jugador oportunista, con muy buena técnica y versátil", comentó sobre Vavá el francés Just Fontaine, en Toulouse. Fontaine es el mayor goleador en un Mundial: 13 tantos marcados en Suecia 58.


