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A falta de fútbol, el principal tema de conversación en los días previos al Mundial sigue siendo la presencia de barrabravas argentinos en Sudáfrica. El embajador argentino en el país organizador fue tajante a la hora de advertir a los violentos. "No habrá ningún tipo de apoyo de la embajada argentina ni del Estado argentino a este tipo de gente, así que si violan las normas locales, tendrán que vérselas con la policía", alertó Renato Sersale Di Cerisano, en declaraciones a radio El Mundo.
"Aquí no van a tener ningún tipo de contacto con nosotros. Y si lo intentan tomar, no podrán, porque tenemos que prestarles atención a los 10.000 turistas argentinos que vendrán al Mundial", estimó el representante diplomático de nuestro país. Sobre la tarea de inteligencia realizada por los organismos de seguridad, Sersale Di Cerisano aseguró que tanto la Policía Federal como la bonaerense "ya están asesorando al gobierno local sobre cómo opera esta gente en la Argentina".
El embajador también recordó que el país organizador del Mundial "no va a permitir ningún tipo de disturbios", al tiempo que resaltó que se "han tomado políticas preventivas con 40.000 policías adicionales para la protección de los estadios y sus alrededores". Además, se mostró escéptico acerca de la tarea que realizan ONG como Hinchadas Unidas Argentinas, cuyos primer contingente se embarcará rumbo a Sudáfrica pasado mañana. "Supongo que esto es parte del discurso para generar simpatías sobre una causa que es imposible que las genere."
Sobre el tema también se expidieron tanto el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, como el presidente de la AFA, Julio Grondona, quien mantuvo un breve diálogo con la prensa ayer por la tarde, antes de abordar el avión que hoy lo depositará en Johannesburgo.
"Desconozco por qué los barras estaban en el mismo avión", se desmarcó Grondona en referencia a los 22 violentos que viajaron a Sudáfrica en el mismo vuelo que la delegación encabezada por Diego Maradona tomó el viernes último.
"El problema es de ustedes (por los periodistas), no mío", se molestó el vicepresidente más longevo de la FIFA. Mientras, en el hall de Ezeiza, hinchas vestidos con los colores de Boca hacían fila para embarcarse en el mismo avión de Grondona, en medio de rumores que los asociaban con La 12, la barra brava xeneize.
Aníbal Fernández, por su parte, volvió a negar toda vinculación de la Casa Rosada con el periplo de los barras: "El Gobierno no tiene nada que ver", indicó el jefe de Gabinete a su llegada al Senado, donde brindó su informe bimestral. El funcionario ya había adelantado que se había enviado a Sudáfrica la información de los hinchas argentinos que no podrían viajar para ver el Mundial: "Hemos aportado todos lo datos que tenemos sobre aquellos que son consuetudinarios personajes que traen violencia a las canchas", afirmó Fernández.
El funcionario recibió durante el día críticas muy duras de parte de Raúl Gámez, ex presidente de Vélez. "Es tan mentiroso este hombre... Me parece mentira que sea el jefe de Gabinete un tipo que da vergüenza escucharlo", protestó Gámez por FM Identidad. Además, el ex dirigente vaticinó que "es muy probable" que los hinchas argentinos se enfrenten en Sudáfrica.



