África se copia de Sudamérica: define su torneo de clubes en un tercer país y el tema llegó al TAS

Hinchas de Esperance, de Túnez, se manifiestan frente al hotel parisiense donde se reunían directivos de la Confederación Africana de Fútbol; también había simpatizantes del otro equipo finalista, el marroquí Wydad.
Hinchas de Esperance, de Túnez, se manifiestan frente al hotel parisiense donde se reunían directivos de la Confederación Africana de Fútbol; también había simpatizantes del otro equipo finalista, el marroquí Wydad. Crédito: Haitham Rashdi / DPA
Alejandro Casar González
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7 de junio de 2019  • 03:22

"CAF. La Corrupción Asaltando al Fútbol". Un cartel ante el Hyatt Regency de París hace recordar, por un día, al Baur Au Lac de Zúrich, el hotel en el que irrumpió la policía suiza para comenzar la Operación Darwin contra el FIFAgate. En la capital francesa, en cambio, no hay hombres de seguridad. Ni los ejecutivos del fútbol salen por la puerta de atrás envueltos en sábanas para ser depositados en una sala de interrogatorios. Los que buscan justicia deportiva con aquel letrero son simples hinchas. Los hay tunecinos, pero en su mayoría son marroquíes. Y de Wydad Casablanca, el equipo que se vio perjudicado el último viernes en Túnez, cuando el árbitro Bakary Gassama no revisó una jugada que terminó en un gol de Wydad contra Esperance, de Túnez. Gassama insistió en que había habido fuera de juego. Los futbolistas de Wydad se emperraron en alegar que la conquista era lícita. ¿Y el VAR? El VAR no funcionaba.

El cruce de ida, en Marruecos, había terminado 1-1. El desquite estaba 1-0 para los tunecinos, y el controvertido gol habría puesto equilibrio en la final. Entonces, el plantel de Wydad decidió hacer una huelga. Las imágenes transmitidas al mundo por BeIn Sports fueron surrealistas. Los directivos del fútbol africano estaban en la cancha, sobre el césped. Zapatos incólumes. Trajes azules. Discusiones. Mientras los hombres de escritorio discutían a los gritos, los jugadores de ambos equipos se movían para evitar enfriarse. En las tribunas del estadio tunecino había más de 50.000 personas, incluidos 3000 marroquíes.

Pasaron 15 minutos. La Confederación Africana de Fútbol (CAF) anunció que el VAR emitiría una resolución de la jugada. Gassama, el árbitro, no pudo revisarla en público. Pasaba el tiempo. Todos cantaban. Media hora de demora... 45 minutos... Una hora. Hasta que el juez y sus asistentes marcharon al hacia el centro de la cancha. Musitaron algo por el intercomunicador, que, por cierto, sí funcionaba. Gassama dio dos pitazos y señaló el centro del campo. El partido terminaba. Esperance era el campeón de África y ganaba el derecho a jugar el Mundial de Clubes en Qatar.

Más de 40.000 personas festejaban. Los marroquíes trinaban, porque ni siquiera habían revisado la acción. El protocolo de VAR es claro: no hace falta que el dispositivo de asistencia por video funcione para que un partido tenga validez. Es decir, puede desarrollarse sin él. Había controversia: los futbolistas marroquíes aseguraban que nadie les había avisado que el VAR no funcionaba. Pero no hacía falta: la autoridad siempre es el árbitro. Con VAR y sin él.

El partido, que había empezado el viernes, terminó entrado el sábado. Pero siguió en los escritorios y en la televisión. Todo parecido con la última final por la Copa Libertadores es pura casualidad. O no tanto. "Nos ofrecieron darnos la próxima Champions africana si nosotros continuábamos el partido", dijo en la televisión marroquí el presidente de Wydad, Said Naciri. Habló también el presidente de la CAF, Ahmad Ahmad, a quien el suizo Gianni Infantino, el pre-sidente de FIFA, ayudó a ganar la elección en su continente y al que se refirieron desde un principio como "un muerto que camina". Expolítico de Bangladesh, Ahmad dijo que quien no entendiera que el gol de Wydad había sido lícito debía "dedicarse a otra cosa". Era un mensaje para Gassama, el referí, al que ni siquiera le pidieron el informe del encuentro.

Wydad acudió a la federación marroquí. Y esta, a la FIFA. Pidió que se jugara otra vez el partido, y en terreno neutral "con todas las garantías". En simultáneo se difundió una carta explicativa de Hawk-Eye Innovations, la empresa que provee el servicio de VAR a la CAF, como también a la Conmebol y a la AFA, que lo destinará a la Superliga. La compañía pidió disculpas. Relató un inconveniente en un vuelo vía Arabia Saudita y un error de la aerolínea Emirates que había impedido la llegada en tiempo y forma de un servidor informático. Un último intento de trasladar el equipo desde Madrid había fracasado. Pese a que en el estadio de Túnez había una pantallita con la sigla "VAR", el sistema nunca funcionó en la final.

El resultado, como tantos otros, se decidió en un salón de hotel, el parisino Hyatt Regency. Ahmad Ahmad, el presidente de la CAF, incidió para que el comité ejecutivo de su confederación aprobara que se volviera a jugar en terreno neutral a fines de julio. Sería en Sudáfrica. Esperance debe devolver trofeos y medallas dentro de 72 horas. Es ahora el enardecido. Y anuncia que acudirá al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), de Lausana, Suiza. El mismo que aún debe pronunciarse sobre la final Boca vs. River por la Copa Libertadores...

Presidente detenido

Ahmad Ahmad, apresado y liberado en ParísUn día después de que la CAF decidiera que se volviera a jugar el segundo partido de la final de la Champions de África, el presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), Ahmad Ahmad, fue detenido por las autoridades francesas en París. El dirigente estaba allí en su función de vicepresidente de la FIFA y esperaba participar en la inauguración del Mundial de fútbol femenino.

Las autoridades interrogaron a Ahmad por actos de presunta corrupción denunciados por quien fue su secretario general hasta abril, Amr Fahmy. La FIFA declinó hacer declaraciones sobre la operación, que lleva adelante una oficina que combate contra los delitos financieros. "La FIFA no conoce los detalles que rodean a la investigación y por lo tanto no puede hacer comentarios", expresó la entidad. Ahmad fue liberado en la noche del jueves.

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