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Hace poco que Matías Almeyda es entrenador. Como jugador, fue una de las figuras astilladas en el asombroso descenso de River. La salida de Juan José López le dio una responsabilidad mayúscula al joven DT: olvidar al jugador y convertirse en conductor. El andar de River (no sólo por su historia, sino por sus figuras) sabe a poco, cumplida la primera parte de la B Nacional. Y el híbrido 1-1 contra Almirante Brown no sólo no provocó críticas internas; todo lo contrario.
"River es hoy un fierro caliente entre las manos", confesó Almeyda. El entrenador asumió que "no es fácil vivir el presente"; elaboró "un balance bueno" al cabo de la rueda inicial en la segunda división, y desestimó las exigencias externas de estar "diez puntos arriba del resto".
"Todos piensan eso y no es así, porque no es fácil [la primera B Nacional]. Cada rival tiene sus estrategias y hay que saber adaptarse", explicó el ex mediocampista del seleccionado, en declaraciones a Radio 9 (ex Belgrano) y TyC Sports. En el juego de las palabras, Almeyda apuesta fuerte. Entiende que la meta es el ascenso, aunque el sendero hasta ese objetivo no parece nada sencillo. Acepta que, en ocasiones, el presente de River lleva a todos sus protagonistas a "transmitir inseguridad", aunque se mostró firme en la convicción de "cumplir el objetivo" de regresar a primera. En ese sentido, sobre el empate con Brown, el DT apuntó: "No jugamos bien en defensa y cometimos muchas imprecisiones en la mitad de la cancha después de nuestro gol".
Y siguió: "A diferencia de otros partidos, esta vez llegamos rápido al gol, pero después nos desesperamos en querer hacer el segundo, el tercero y perdimos el manejo de la pelota".
Las ausencias de Sánchez, Aguirre y Trezeguet, para el conductor, fueron esenciales para el flojo presente. Pero River, en realidad, sufre por algo más que algunas bajas. En la última línea es un rompecabezas de nombres y estructura (los laterales cambian, se pasa de una línea de tres a una de cuatro y le llegan bastante seguido), el medio campo no tiene juego y eso hace que Cavenaghi baje demasiados metros para tomar contacto con el balón.
"Cuando un equipo entra en imprecisiones, se produce un contagio de errores y, con el correr del tiempo, eso hace agrandar al rival", explicó el DT, que no tiene un reemplazante natural para el Chori Domínguez, con una molestia muscular, y que apenas jugó un tiempo en Casanova.
El plantel de River regresará hoy a las prácticas en el country Mapuche, de la localidad bonaerense de Pilar.
"No fuimos superados por ningún rival, más allá de momentos específicos en algunos partidos", agregó Almeyda. Consecuente con el discurso que pronunció desde su asunción como técnico millonario, en referencia a la dificultad que provoca el certamen de ascenso, el DT sostuvo que era un error pensar que el equipo tenía asegurado un rápido retorno a la máxima categoría. "Si alguno pensaba que en enero ya íbamos a estar ascendidos, estaba confundido", reiteró. Ahora se esperan algunos cambios con la mira en el choque del sábado frente a Chacarita, en la cancha de Racing.
ECONOMÍA DE ABAJO
Por el descenso, el club no obtuvo 8 millones
"Nosotros perdimos 8.250.000 pesos. Los perdimos porque no pudimos jugar en nuestra cancha, no podíamos vender entradas; en los partidos del interior costeábamos todos nuestros gastos y no tomamos el dinero que es para el visitante", señaló Omar Solassi, vicepresidente segundo de River. El dirigente, sin embargo, descubrió un resultado positivo: se bajó el déficit operativo mensual del club: "Pasamos de 5 millones de pesos por mes a 200.000 pesos y es un avance". Aunque la prioridad, ahora, es una sola: "Hay que ascender sí o sí".


