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De saludo firme con su mano derecha, este hombre de 30 años, nacido y criado en Rosario, con un paso fugaz por Deportivo Español y que luego supo consolidarse en Colón, es el "líder silencioso" de Independiente. Esa fue la definición que hizo el técnico del Rojo, Américo Gallego, de Diego Castagno Suárez, el artífice del cabezazo que concluyó con el gol en contra de Aquino en el triunfo de anteayer frente a Estudiantes por 1 a 0.
"Le metí un testazo impresionante. Si no entraba me moría . Menos mal que Rodolfito (por Aquino, con quien fue compañero en Colón) no la pudo sacar. La suerte está de nuestro lado", explica el volante central del conjunto de Avellaneda, que aumentó a cinco puntos la diferencia con River.
Es cultor del perfil bajo. A Castagno Suárez no lo seducen las notas. "Estoy acostumbrado a no exponerme demasiado. Entiendo el trabajo de ustedes, pero me incomodan estos compromisos. Sé que al estar en un club grande el periodismo nos busca, pero no me gusta ¿qué querés que haga?", confiesa en uno de los intervalos que entrega la producción fotográfica en la Caldera del Diablo, que anteayer vivió una antesala de lo que puede ser el festejo máximo.
En junio último, Independiente tenía la necesidad de incorporar a alguien con experiencia en el medio campo. Ante las alternativas de Ariel Rosada y Leonardo Ponzio, Gallego se inclinó por lo más seguro y convocó a Castagno Suárez para que asumiese el liderazgo. Con movimientos simples, sin muchas luces, con despliegue y concentración se metió a la gente en el bolsillo. "Puede decirse que soy un jugador básico y simple. Cuando estaba en las inferiores de Newell´s era un poco más técnico. La verdad es que ahora no tengo mucha técnica y no tengo mucho contacto con la pelota. Pero trato de jugar con mi ubicación en la cancha y con la interpretación del partido", explica el futbolista del Rojo con asistencia perfecta en el campeonato y que supo sepultar un viejo cortocircuito con la hinchada de Independiente por un añejo incidente con Claudio Arzeno.
-¿Te convertiste en el hombre del momento de Independiente?
-Acá todos somos importantes. Cuando algunos no tienen un buen partido aparecen otros, ésa es la clave de un buen equipo. Estamos más cerca, falta un partido menos.
-¿Fue el partido más duro del campeonato?
-Sin dudas fue uno de los más difíciles y lo ganamos a lo guapo. Con temperamento. Y por lo que pasó después con River fue muy importante. Sabíamos que sería un partido complicado, pero por suerte conseguimos los tres puntos.
-¿Sos el líder silencioso del equipo, como dijo Gallego?
-Me gusta gritar dentro de la cancha y ser callado fuera de ella. Mi función es hacer los relevos en un equipo con muchos jugadores que van para adelante y que juegan muy bien. Lo mío es el equilibrio. Mantener un orden; no dejar solos a los marcadores centrales; intentar, si un marcador de punta se va, llamar al otro para que se quede.
-Tus compañeros te ven como un caudillo...
-Los caudillos ya no existen (interrumpe). Existen jugadores con experiencia. Tenemos experiencia por los años, por los partidos en primera. Pero caudillo... Esos que perduraban en el tiempo, con personalidad, no existen más. Además, no me gusta la palabra caudillo. Quizá tengo ascendencia en el plantel por mi trayectoria. Nada más.
-¿Comienzan a soñar con la vuelta olímpica?
-Sería hermoso, pero falta. Nuestro primer objetivo era sacar 60 puntos en la temporada. Antes el título era un sueño lejano, ahora es una posibilidadconcreta. Tenemos plantel para soñar.
Castagno Suárez decidió mantener a su familia lejos de la inseguridad de Buenos Aires. Su esposa y su tres hijas viven en Santa Fe. "Si no practico me voy para allá. Ante la mínima chance me traslado en avión o por tierra", explicó.
Castagno Suárez tiene una historia particular con la gente de Independiente, que data del 29 de octubre de 1995. ¿Qué sucedió entonces? En el estadio de Ferro, Independiente visitaba a Deportivo Español (donde jugaba el actual volante central de Independiente). Faltaban cinco minutos para que el Rojo se impusiera por 1 a 0, cuando el Avión Ramírez, en ataque, quiso dar un pase y pisó mal. La pelota quedó corta y Claudio Arzeno fue a disputarla con Diego Castagno Suárez. "Me quebré, me quebré", gritaba Arzeno, que finalmente sufrió fractura expuesta de tibia y peroné de la pierna izquierda.
A partir de este hecho llegaron las interpretaciones. Que hubo mala fe, que fue un accidente, que cosas del destino... El Tribunal de Disciplina suspendió de oficio a Castagno Suárez por cinco fechas.
Más tarde se volvieron a ver. El viernes 7 de junio de 1996 Arzeno regresó justamente ante Español. El aire que se respiraba era hostil para Castagno Suárez, que todavía recuerda aquella jugada en que los dos corrieron a la par por la pelota. "Partilo, partilo", escuché desde la popular de Independiente, que me insultó todo el partido. Fue triste. Más para Claudio, que sufrió la lesión. También triste para mí, porque ese incidente quedó en mi historia como una mancha. Igual, siempre me quedé tranquilo porque nunca he tenido la intención de lastimar. Ni a él ni a nadie. Entonces, en cierta manera, estoy tranquilo", explicó.

