

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
La neblina avanzó otra vez sobre el fútbol italiano y apareció alrededor de un gigante, Juventus, que ya había caído quedado en penumbras en 2006, cuando se lo castigó con el descenso por el escándalo de corrupción vinculado con los arreglos de partidos. Esta vez fue la presunta utilización de eritropoyetina (EPO) -una sustancia que estaba más asociada con el ciclismo que con el fútbol-, en la década del 90. El asombro se extendió con más fuerza en la Argentina con la recordada final de la Copa Europeo-Sudamericana entre River y Juventus, en Tokio, el 26 de noviembre de 1996, cuando el equipo de Turín se impuso por 1-0, con gol de Alessandro del Piero. Diecisiete años después se agitó la controversia.
La sorpresa recorrió el planeta justo en horas en las que la UEFA endureció la posición contra el doping y contra el racismo. Después de mucho tiempo aceptó los análisis de sangre para detectar sustancias prohibidas y, a la par, anunció castigos de diez de fechas de suspensión para aquellos que cometan actos discriminatorios.
Las sospechas se habían instalado hace mucho, pero reverdecieron por el informe de dos científicos, Giuseppe D'Onofrio y Alessandro Donati, citados por la televisión pública de Holanda (NOS). La investigación, en realidad, comenzó por los rumores que surgieron en la final entre Ajax y Juventus, por la Liga de Campeones de 1996, que los italianos ganaron por penales (4-2), tras el 1-1 en el tiempo reglamentario. El partido se jugó el 22 de mayo y meses después Juventus disputó el citado encuentro con River, que a mediados de ese año ganó la Copa Libertadores.
El tema rebotó por todos lados. Uno de los que se animó a tocarlo fue el uruguayo Paolo Montero, que por entonces jugaba en el club italiano. "Había controles sorpresa todos los meses. Era imposible doparse. Fuimos los jugadores adelante de un juez y nos trataron como delincuentes, como mafiosos. Nunca se encontró nada y es una lástima que se siga hablando de eso", dijo el ex defensor, en Radio La Red.
"En esa época se tomaban las vitaminas que se usan en todos los clubes. Fuimos perseguidos durante cuatro o cinco años. Me duele que quisieran sacarle méritos al equipo. No a mí porque yo no existo, pero teníamos jugadores de primer nivel. Nosotros no necesitábamos de eso", profundizó Montero. Además del uruguayo y de Del Piero, aquel equipo tenía jugadores de la talla de Ciro Ferrara, Didier Deschamps y Zinedine Zidane, entre otros, y era dirigido por Marcello Lippi.
Pocos recuerdan que las sospechas habían tomado más fuerza en octubre de 2004, cuando la fiscalía de Turín dio precisiones sobre la investigación que comprendió el período entre 1994 y 1998. En esa época se habló de un "doping enmascarado" con un objetivo no terapéutico y para mejorar las prestaciones de los jugadores. La EPO aumenta la capacidad aeróbica de los músculos, lo que provoca una mayor resistencia con la consiguiente mejora deportiva. La función es estimular la médula ósea para aumentar la oxigenación de la sangre por la mayor producción de glóbulos rojos.
Sin ninguna coincidencia con el "caso Juventus", los dirigentes europeos anunciaron las nuevas medidas en Londres, donde Bayern Munich y Borussia Dortmund definirán mañana la Liga de Campeones. "Queremos hacer todo lo posible para demostrar que queremos un deporte limpio. En 2008 y 2012 [en las Eurocopas] hubo buenas experiencias con los exámenes sanguíneos. Pensamos que es el momento indicado", dijo Gianni Infantino, secretario general de la UEFA, que también anticipó que esos análisis se harán a partir del 1° de junio y que se agregarán a los tradicionales estudios de orina.
La palabra trampa se pronunció en Europa, pero retumbó fuerte en el Monumental y sus alrededores.
La pregunta se impuso para un testigo presencial de aquel partido entre Juventus y River, por la final de la Copa Europeo-Sudamericana de 1996: Ramón Díaz, que por entonces afrontaba la primera etapa como entrenador de los millonarios.
"Pasaron muchos años, pero había una diferencia enorme. No sólo con nosotros, sino también en el campeonato italiano se veía una enorme diferencia física con respecto a los otros equipos. No tanto en el juego, sino en la parte física", aseguró el DT en una conferencia de prensa.
El riojano no se involucró en el tema reglamentario, mucho menos con el transcurso de tanto tiempo. "Un reclamo ante la FIFA no depende de mí, sino de la dirigencia". Por ahora no se escucharon comentarios de la comisión directiva sobre el presunto doping con EPO de los italianos.
El fútbol italiano supo de varios análisis positivos. Entre otros, los más notorios:


