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Poco días atrás, en la oficina que tiene en la sede de la Asociación del Fútbol Argentino como titular del Colegio de Arbitros, en una conversación con LA NACION, Jorge Romo reconocía: "Antes, cuando yo empecé en el cargo, a comienzos de la década del 90, había muchos árbitros que podían dirigir los partidos más importantes de cada fecha. Estaban Loustau, Bava, Calabria, Crespi, Lamolina, Vigliano, Biscay? Hoy hay muchos más partidos, es otro fútbol, y es cierto que hay menos para elegir". La frase resume bien un presente problemático para su sector, aunque para darle un pantallazo más de realidad es necesario agregar que el arbitraje argentino atraviesa varios problemas internos más allá de la calidad los referís. El último es la tambaleante situación de Rafael Furchi (su convenio con la AFA vence a mitad de año) y Alejandro Sabino (a mediados de 2010), a los que se les quiere dar de baja lo más pronto posible, decisión que se posterga sólo por cuestiones contractuales. Y hay un tercero, Juan Pablo Pompei, que se encuentra en medio de un tironeo de intereses entre distintos sectores del arbitraje de nuestro país.
Más allá de algunas últimas actuaciones controvertidas de los dos jueces citados en primer término, hubo expresiones públicas que llevaron más leña al fuego. El martes, en la habitual reunión de comité ejecutivo en la AFA, se tocó un tema que no figuraba en el orden del día: la situación de Alejandro Sabino. El referí vivió una semana movida: el viernes pasado dirigió el triunfo de Banfield por 3-1 ante Rosario Central y no cumplió una buena actuación. Además, el volante rosarino Ezequiel González lo acusó de tener problemas psicológicos y, a principios de semana, circuló un rumor: su rápido ascenso a internacional se debió a la amistad que tiene su padre con Julio Grondona, el presidente de la AFA. Esta versión fue confirmada ayer por una persona que es muy importante en la vida diaria del arbitraje argentino.
Pero hubo otro tema relacionado con Sabino que preocupó más a la dirigencia del fútbol en su encuentro en la AFA: sus declaraciones. En una nota con radio La Red, Sabino negó la versión sobre las razones de su llegada a internacional. Lo hizo con constantes referencias religiosas. "Me causa gracia esa versión. Simplemente, cuando, algo para uno es humanamente posible se cumple. La justicia divina es una sola", dijo primero. Después, agregó: "Mi vida pasa por estar constantemente con Dios, yo dejo todo en manos de Dios porque estoy muy en paz. Me puedo equivocar humanamente en el campo de juego, pero estoy en paz con Dios". Y respondió a las críticas periodísticas con el mismo discurso: "Lo que el periodismo pueda decir lo dejo en mano de Dios. Siempre voy a poner a Dios en el medio porque él me dio la vida".
En el reglamento de la FIFA se expresa que los referís no pueden pregonar sobre religión ni política. Por eso, en la mesa del comité ejecutivo se oyeron varias voces en favor de cortar el vínculo contractual con Sabino de manera inmediata. Sin embargo, según fuentes de la AFA que estuvieron en esa reunión, alguien puso una voz de alerta: echar al referí podría traer problemas posteriores e, incluso, denuncias por discriminación. Por eso se decidió dar marcha atrás con la intención de desafectar del plantel arbitral a Sabino, aunque su futuro está, por ahora, más afuera que adentro de las canchas. Ayer, Julio Grondona mantuvo algunas comunicaciones sobre el tema con una misma pregunta a sus interlocutores: "¿Qué hacemos con Sabino?". Se decidió que, hasta que no se calmen las aguas, el referí no será designado para ningún partido. Y eso podría ser, como mínimo, un mes.
¿Y cuál es la situación de Pompei y Furchi? El área docente no ve con buenos ojos al primero, pese a su buena tarea en el último torneo Apertura: para LA NACION fue el mejor árbitro, con un promedio de 6,07 en 15 partidos. Y como Pompei se quedó en el plantel arbitral, eso motivó que el destino de Furchi corriese la misma suerte. Porque pese a que hay disconformidad con su tarea desde hace muchos meses, su salida provocaría un desequilibrio entre los árbitros de los dos gremios del referato: la Asociación Argentina de Arbitros (AAA) y el Sindicato de Arbitros de la República Argentina (Sadra). Igualmente, a mitad de año vence el contrato de Furchi y no sería renovado.
Entre tantas disputas internas, una transición que no termina nunca de acabar y algunas declaraciones controvertidas, la frase de Romo del comienzo de la nota parece tomar más fuerza. Se trata de un momento delicado para los referís argentinos, y eso se trasluce en lo que se ve cada fin de semana en las canchas argentinas.
Ante la posibilidad de que la AFA le rescinda el contrato a Sabino, Guillermo Marconi, del Sadra, el gremio de los árbitros, explicó: "Nosotros vamos a protegerlo y respetar lo que decidan las autoridades correspondientes. Pero no permitiremos que se lo atropelle en la faz humana".



