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"¿Cómo hago para devolver el dinero...? No juego más al fútbol y listo. Me equivoqué, fuí a Turquía y aquí estoy; encima, cuestionado." Anoche, poco después de las 21.30, Ariel Ortega, de 29 años, con un pantalón pescador, una remera azul, con la imagen de Elvis Presley y zapatillas, caminaba -desgarbado y más chueco que nunca- rumbo a su casa, por la calle Rafael Obligado, en Acassuso; no quería hablar, pero como un caballero frenó su paso y la fotógrafa -las mujeres siempre tienen un plus con los personajes- gatilló su máquina. El, el personaje, dijo: "Ya lo dije por la tarde en la radio: no juego más al fútbol; no doy marcha atrás. Es una decisión meditada. Sólo admito que me equivoqué. Gracias, no quiero hablar más".
Ortega llegó ayer por la mañana de Suiza con Juan Berros, uno de sus representantes, y jugó sus últimas cartas en la FIFA, que lo había suspendido y le reclamaba una devolución de 11.000.000 de euros a Fenerbahce, de Turquía, deuda que por estos días se bajó -mediación y reclamos mediantes- a 6.000.000 de euros.
Detrás del retiro, la historia dice así: pasaron varios meses de negociaciones acaloradas y de debates y el Tribunal Arbitral de Lausana ratificó la resolución de la FIFA, que castigó a Ortega con una multa de 11.000.000 de euros en favor del club turco. "Intenté arreglar con los dirigentes de Fenerbahce de jugar un año más y luego irme; pero no hubo posibilidad de arreglo alguno. Y yo no puedo pagar lo que pretenden", dijo Ortega ayer por la tarde en el programa "Basta de Todo", de Radio Metro, que conducen Matías Martin y Juan Pablo Varsky.
"Lo que más quiero, lo que más me gusta ya no lo puedo hacer más -expresó Ortega en la radio, emocionado- ; tomé una decisión que es muy difícil para mí...es la de no jugar más al fútbol. No tengo esa plata que me piden y por eso me voy a vivir a Ledesma."
El contrato de Ortega con Fenerbahce vencerá en mayo de 2006. Al poco tiempo de vivir en Turquía, el Burrito ya se sentía desencantado con el contrato firmado. Más allá del afecto del público por su juego y de la capacidad económica de su nuevo equipo, los sentimientos de Ortega estaban desencontrados. Finalmente, con la excusa de la convocatoria de Marcelo Bielsa para un amistoso frente a Holanda, Ortega se fue de Estambul y nunca más volvió, en febrero último.
Pensó en la vuelta a River, como su casa de contención. La entidad de Núñez salió en su rescate, pero los incumplimientos legales por parte del futbolista hicieron imposible la repatriación. "No puedo seguir pagando abogados de mi bolsillo -dijo-; el último fallo de la FIFA es inapelable. En realidad, me retiraron del fútbol; es injusto todo el dinero que tengo que pagar."
Ya no quedaba nadie en la calle Rafael Obligado; hasta las luces de la elegante casa de Ortega se habían apagado: con el ellas, el talento de un jugador.
El traspaso
En mayo de 2002 pasó al Fenerbahce, que pagó 15,5 millones de dólares por su pase: 5 millones a River, 2,5 a Parma de Italia y 8 al jugador por un contrato de 4 años.
El recibimiento
Viajó a Turquía después del Mundial de Corea y Japón y fue recibido como un ídolo. Muchos hinchas de Fenerbahce se amontoron en las puertas del club para vivarlo.
Primer choque
En diciembre último se peleó con el DT y viajó a Ledesma, Jujuy, en donde pasó las fiestas de fin de año. En enero, regresó a Turquía.
La salida
Citado por Bielsa, en febrero viajó a Amsterdam, donde el 12, con el 23 en la espalda, jugó su último partido oficial ante Holanda. Luego voló hacia la Argentina decidido a no volver a Fenerbahce.
La sanción
Por no cumplir con su contrato -era hasta mayo de 2006- la FIFA inhabilitó al Burrito hasta el 31 de diciembre del actual y lo multó con US$ 11 millones a pagar a Fenerbahce.
La apelación
Tras la apelación presentada por los abogados de Ortega, el 20 de agosto último el Tribunal arbitral de Lausana lo habilitó provisionalmente y citó a las partes para una conciliación.
El final
Finalmente, el Tribunal ratificó la resolución de FIFA. Sus abogados analizan recurrir a la justicia ordinaria de Suiza. Pero el jujeño, cansado, dijo adiós al fútbol.


