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Por Germán Leza
De la redacción de canchallena.com
"El club no pagaba nada. Ni la luz, ni el agua, ni los juicios laborales", relata el presidente de Atlanta, Alejandro Korz, cuando a los 32 años, asumió como vicepresidente del club en 2002. Fueron electos por lista única. El Bohemio contaba con sólo con unos 600 socios activos. Nadie estaba interesado en ir a las asambleas y la deuda de la institución se estimaba entre los cinco y seis millones de pesos.
En 1991 Atlanta vendió su sede para escaparle a la quiebra y "el temor era perder el estadio", describe Korz, quien se desempeña como abogado en el Banco Credicoop, y tras cumplir con su rutina laboral, asiste al club, de manera ad honorem, desde ya. Aunque a veces, esto en los clubes argentinos no es tan claro. Por eso, él se encarga de subrayarlo: "Acá nadie se lleva un beneficio económico. El dirigente es ad honorem porque esto es una pasión y además hay que tener idoneidad", señala Korz, quien continuamente destaca la labor del equipo de dirigentes que lo acompaña.
Vale la pena repasar un poco más el derrotero institucional de Atlanta en la última década. En diciembre de 2006, luego de que el Gobierno de la Ciudad sancionara una ley en 2004, el Estado expropió la sede y el predio, y se lo devolvió al club de Villa Crespo, en como dato por 20 años, renovables, y sólo para uso exclusivo de función social. A principios de 2006, el estadio Don León Kolwoski fue cerrado definitivamente por cuestiones de seguridad. En 2009 Atlanta volvió a jugar en casa tras la inauguración de las tribunas de cemento cuya financiación contó con un combo particular: la venta de los tablones y fierros del antiguo estadio, venta de algunos jugadores, dinero por la televisación, donaciones y hasta aportes de los dirigentes. Además, hoy el club cuenta con un espacio donde concentra el plantel.
Korz fue elegido presidente en 2005, y reelecto en 2008. "Cuando asumimos achicamos el presupuesto de fútbol para reducir la deuda. Yo soy hincha, a mí me hubiese gustado ascender pero primero teníamos que poner en orden el club. El famoso campeonato económico", explica. Esa temporada Atlanta terminó último y no descendió a Primera C gracias a su promedio. Hoy, la deuda es de alrededor del 20% que existía en 2002, y ya no existen juicios que pongan en peligro otro pedido de quiebra. "Antes, era subir para bajar. Ahora, se va a poder pelear", se entusiasma Korz, tras el consumado ascenso al Nacional B.
El sábado pasado se vivió una fiesta en Villa Crespo y una larga caravana de hinchas con camisetas azul y amarillas marcharon por la calle Corrientes con el equipo campeón. Amigos y familias enteras cantaban, se abrazaban. "El ascenso fue la frutilla de postre. Pero ver caminar a la gente con la camiseta por el barrio…Me enorgullece, saber que contribuimos a esa alegría", reflexiona Korz, como si fuera un desahogo merecido, después de tanto sufrir.
Lanús, un socio para imitar y para evitar el gerenciamiento. Atlanta y el club del Sur firmaron un convenio hace dos años por el que los juveniles que aún no tengan chance de jugar en Lanús lo pueden hacer en el Bohemio. El defensor Carlos Izquierdoz , actual titular en del Granate, es el ejemplo más destacado. En caso de venta inmediata del jugador, Atlanta se queda con el 25%. Si es después de un año de que deje de jugar en el club es del 15%, luego de dos, 10, y un 5% de por vida, por derecho de formación. De los 28 futbolistas que tiene contrato con Atlanta, nueve son del Granate. "Nuestra sociedad con Lanús fue para evitar el gerenciamiento", asegura Korz.
Además, Lanús paga por la mitad del sueldo de sus jugadores y del cuerpo técnico. A pesar, como es el caso actual Javier Alonso, de que el entrenador surgiera de las inferiores de Atlanta. Un modelo que Lanús pone en práctica con los propios, como fue el caso de Luis Zubeldía y Gabriel Schurrer. El próximo sueño de los bohemios también vendrá de la mano del Granate, quien cedió el techo de su platea para que Atlanta lo sume a su tribuna.
Más de 2.000 socios activos. De los 600 que había en 2002, los de Villa Creso casi cuadruplicaron la cifra y se estima que la masa social siga en aumento cuando la nueva sede entre en pleno funcionamiento.


