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De pronto, Figal agarró la lanza y fue hacia adelante, con alma y vida. Un encuentro en el camino con Silvio Romero y, al final, una descarga ideal para Palacios, el autor del gol. Independiente fue una sombra, pero se iluminó un minuto y se llevó una victoria imprescindible de Tucumán, por 1-0, por la séptima fecha de la Superliga. Envuelto en crisis, superó a Atlético, con un juego sin gracia y con cambios defensivos (Barboza por Romero) impropios en la historia breve de Sebastián Beccacece como entrenador. Al menos, encontró alivio.
Son días traumáticos para Independiente. Juega acelerado, vive confundido, pierde la compostura demasiado rápido. Beccacece no le puede imprimir su sello, el mismo que fue vistoso y efectivo en Defensa. Alexander Barboza es reprobado cada vez que toca la pelota. Pablo Pérez pierde la brújula y desautoriza la imagen del entrenador. Nicolás Domingo, uno de los jugadores más queridos, queda fuera de carrera. Los que ingresan en ese contexto, trastabillan. Franco, Benavídez... y tantos más.
Independiente juega con la convicción de los que no pueden superar el listón de la mitad de la tabla. Silvio Romero, uno de los pocos que intenta sacar la cabeza del pesimismo, asegura: "Como grupo estamos muy bien. Son situaciones que no están buenas que pasen, pero lamentablemente suceden. Son calenturas del momento. Pérez (fue separado) lo tomó muy bien, con mucha valentía. Beccacece, como conductor, hizo lo que tenía que hacer. La decisión de sacar a Domingo creo que fue futbolística", analizó el artillero, que marcó los goles en la anterior función, en el sorpresivo 2-2 con Lanús.
"El mensaje es simple. Él quiere un equipo intenso y dinámico. Nos pide libertad, más creatividad. Es un mensaje claro, no nos cuesta. Los resultados van a llegar", asume. Así fue: el resultado fue sostenido por Campaña. Independiente jugó tan mal como en casi todo el recorrido doméstico, al margen de la sorpresiva eliminación en la Copa Sudamericana.
El triunfo fue un alivio enorme. Pero Independiente no debería engañarse.



