Cambio de mando: Boca fue goleado por Arsenal, que es puntero del Clausura

Zelaya festeja con Carbonero, quien mandó el centro de gol
Zelaya festeja con Carbonero, quien mandó el centro de gol Fuente: Telam
En la Bombonera, los del Viaducto ganaron por 3 a 0, con tantos de Zelaya y Leguizamón (2), y comparten la cima con Tigre, con dos puntos de ventaja sobre los xeneizes; ¿el fútbol argentino tendrá un nuevo campeón?; mirá los goles.
Christian Leblebidjian
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18 de junio de 2012  • 01:12

Fue tan sorpresiva la forma en que perdió Boca ante Arsenal como la ciclotimia en la que se vio envuelto en los últimos partidos. Pasó del llamado de atención y del bajón futbolístico evidenciado ante Deportivo Merlo y Banfield, por la Copa Argentina y el Clausura, respectivamente, a jugar uno de los mejores partidos del semestre ante Universidad de Chile, por la primera semifinal de la Copa Libertadores y, luego, al triple golpe de ayer. Los xeneizes fueron goleados por Arsenal en la Bombonera por 3-0, jugando el peor partido del semestre. Redujeron mucho las chances de dar la vuelta olímpica en el certamen local y, por consiguiente, la posibilidad de lograr por primera vez que un equipo se quede con los dos certámenes más importantes en un solo semestre; sufrieron la baja por lesión de Insaurralde y, con la mira en el desquite del próximo jueves en Santiago, dejaron el interrogante abierto en cuanto a las reservas físicas y anímicas con las que irá a buscar la clasificación para la final de la Libertadores.

Si bien matemáticamente todavía mantiene las chances de ser bicampeón, ya no depende de sí mismo y necesita que no sólo un adversario tropiece, sino que sean dos: Tigre y Arsenal, además de verse obligado a ganarle a All Boys para recuperar el sueño.

Luego de la frustración sufrida en la fase de grupos de la Libertadores, Arsenal hizo el partido perfecto: se animó a atacarlo y lo vulneró de entrada con un gol de cabeza (la especialidad del conjunto de Sarandí) de Zelaya; no lo dejó recuperarse y lo quebró nuevamente con otra fórmula made in Alfaro (el contraataque) y se defendió muy bien durante todo el partido. Le cerró todos los caminos, no le dio espacios. Paró a todos sus futbolistas en tres carriles, como si imaginariamente se hiciera una línea extensiva a los costados, de un área grande a la otra. Apareció Campestrini las pocas veces que lo llamaron y luego, entre Ortiz, Carbonero y Marcone controlaron a Riquelme, lo redujeron a la mínima expresión. Ayer, apenas Nicolás Blandi salió un poco del libreto con un par de intentos positivos. El resto...

Muchos le apuntaron a la decisión de Julio César Falcioni de poner a varias de las figuras, pero la verdad es que el DT manejó bien durante todo el semestre el reparto de minutos jugados, la utilización de un plantel que, obvio, tiene titulares, pero también un buen recambio, incluidos juveniles que cada vez que ingresaron respondieron. Si bien Boca fue exigido a un esfuerzo mayor ante Arsenal por la temprana desventaja, por jugar toda la noche cuesta arriba, la dura derrota no debería opacar el esfuerzo y la concentración que llevó a todo el grupo de jugadores y del cuerpo técnico a pelear en lo más alto, sorteando viajes y concentraciones.

Lo que sí se observó entre los partidos con Merlo, Banfield y ayer fue un bajón general, profundo porque fue colectivo, no individual. Y allí es donde Boca desorienta con la mira en lo que viene: la revancha en Chile, la última fecha ante All Boys, y la final de la Copa Argentina, ante Racing.

"Lo que se hizo hasta ahora es brillante, pero falta el último esfuerzo. Tenemos una gran posibilidad con los tres torneos, pero hay que estar preparados para afrontarla", había dicho Falcioni el día después de la victoria ante el conjunto chileno. El entrenador era consciente de que la apuesta era grande y que Boca podía quedarse con los tres títulos, con dos, con uno o con ninguno. Lo que sí nadie será capaz de reprocharles a los xeneizes, sean cuales fueren los próximos resultados, es el protagonismo que mantuvieron hasta el final en todas las competencias.

No sería la primera vez que Boca logra levantarse de una derrota, recuperarse de un traspié. El tema es que ahora lo debe hacer en tiempo récord: en una semana. Si el equipo se clasifica para la final de la Copa Libertadores, la goleada ante Arsenal y la eventual pérdida del bicampeonato le dolerá menos. De lo contrario, el malestar puede tener efecto retroactivo.

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