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Por Pablo Lisotto
De la redacción de canchallena.com.- Probablemente, cuando se enumeran momentos especiales de la historia reciente de los Mundiales de fútbol, una de esas imágenes esté protagonizada por el brasileño Bebeto durante la competencia realizada en 1994 en Estados Unidos.
Allí, durante el partido de cuartos de final entre Brasil y Holanda, el delantero convirtió uno de los tantos en la victoria por 3 a 2 y lo celebró de una manera muy particular: uniendo los brazos y hamacándolos, como si estuviera arrullando a un bebé. El receptor de esa imagen era su pequeño hijo, Mattheus, que acababa de nacer.
El tiempo pasó y hoy Bebeto Junior se convirtió en una de las figuras de la Sub-17 brasileña. Pero también es el responsable de que su padre se mantenga en un estado físico óptimo.
"Estoy pensando 57 kilos, los mismos que cuando jugaba. Creo que la alimentación sana es muy importante y me gusta mantenerme entrenado", le cuenta el crack a canchallena.com . Pero enseguida, confiesa, entre risas, la causa fundamental de sus cuidados: "Mi hijo Mattheus ya tiene 17 años, y no me gusta nada perder al fútbol contra él. Incluso a veces, cuando empieza a amagarme con la pelota en los pies, lo tomo del brazo y le digo: "Eh amigo, más respeto porque además de tu padre, yo soy Bebeto".
Fiel a la mayoría de los brasileños, el ex goleador de Flamengo y Deportivo La Coruña exhibe una gran predisposición a la charla, responde las inquietudes del cronista con amabilidad y sin cassette. Y para nada se le nota que ya hacía cuatro horas que era requerido por la prensa en el "All In Media Center" de la Copa América.
"No sirve de nada meterle presión a Messi", opina con autoridad Bebeto. Y agrega: "Hay que tener paciencia con este tipo jugadores. Lionel tiene sólo 24 años y aún tiene muchas cosas por delante. No caben dudas que es el mejor del mundo, pero hay que darle tranquilidad para que pueda jugar como sabe, como juega en Barcelona. Hay que darle tranquilidad a él y necesita sentirse confiado para tener más tiempo el balón, que es como marca la diferencia."
En un mano a mano con canchallena.com , el goleador confiesa que la presión que hoy sufre la selección argentina en esta Copa América, él y sus compañeros la vivieron en la edición de 1989: "Fue tremendo, porque lo peor se vivió en Bahía, mi tierra. Fue muy difícil, pero esa indiferencia y hostigamiento de los hinchas nos dio fuerza para unirnos y olvidarnos de las agresiones que venían de afuera. En el ´89 dejamos de lado los egos y vanidades de cada uno, hicimos un trabajo muy bueno y se armó un grupo muy fuerte al punto de que terminamos ganando la Copa", recuerda.
Al campeón mundial en Estados Unidos 1994 no lo preocupa la actualidad de la selección verdeamarelha: "Me gusta lo que está haciendo Menezes. Brasil está pasando por una renovación natural con jugadores muy jóvenes, de 19, 20 y 21 años, y ahora es el momento de sumar experiencia, para llegar en condiciones óptimas al Mundial de 2014. Creo que la presencia de Lucio y Julio César en el plantel va a simplificar y a colaborar mucho a este proceso en ese sentido", explica.
Una vez concluida la entrevista, Bebeto encara hacia el ascensor con la misma determinación que enfilaba hacia el arco rival con pelota dominada y, sabiéndose admirado, gira sobre sí mismo para volver a saludar a todos con una enorme sonrisa tatuada en su rostro. Como sólo los cracks saben.

