San Lorenzo empató con Belgrano y sigue sin ganar con Jorge Almirón como DT

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Fernando Vergara
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23 de febrero de 2019  • 19:20

No logra recuperarse y cada encuentro resulta un nuevo mazazo al espíritu de San Lorenzo. La excursión a Córdoba perseguía un fin concreto: ganar por primera vez en el ciclo de Jorge Almirón y despabilarse cuando más abrumado se sentía. Pero nada de eso sucedió. Frente a Belgrano volvió a quedar en evidencia que, por ahora, Boedo no sabe cómo quitarse la tensión en la Superliga y con el 0-0 en Barrio Alberdi se trajo otro aplazo.

Los números preocupan y abruman a los azulgranas. San Lorenzo llegó a nueve encuentros sin victorias desde que se inició el ciclo de Almirón (11 en total, si se añaden los últimos dos del ciclo de Claudio Biaggio). Las estadísticas no acompañan a este Ciclón, que no gana desde hace cuatro meses. El último triunfo oficial fue el 22 de octubre de 2018 ante San Martín de San Juan. Muy poco para un club con pretensiones de ser protagonista.

Fuente: Telam - Crédito: Lescano Laura

En busca de otra sintonía, Almirón metió varios cambios -se destacaron las salidas del capitán Nicolás Blandi y Fernando Belluschi- y sutiles retoques en el esquema que no contribuyeron para una mejoría y para volver a Buenos Aires con una victoria que se precisaba como el agua por la complicada situación deportiva. Así, para el cruce ante Belgrano, el DT mutó del clásico 4-3-3 al 4-2-3-1, con Raúl Loaiza y Gerónimo Poblete como volantes de contención. Más adelante se ubicaron Rubén Botta, Gonzalo Castellani y Andrés Rentería, con Nicolás Reniero como el único atacante. No obstante, al equipo le sobraron demasiadas dudas.

Era el cruce de dos elencos que necesitaban sumar de a tres con urgencia. Los locales, porque sufren en zona de descenso; los visitantes, porque arribaban a Barrio Alberdi con diez compromisos sin festejar. Pero en los primeros 45 minutos poco hicieron ambos por quedarse con el triunfo. Ese período, por caso, resultó decididamente muy pobre. Pelotazos sin sentido y escasas situaciones realmente claras para convertir.

A San Lorenzo le costaba encontrar los caminos y la manera de poner en zozobra a Belgrano. Con el balón en su poder y las líneas muy distanciadas no conseguía profundidad. No tenía sorpresa. Recién cuando promediaba el primer tiempo tuvo su primera ocasión tras una mala salida de los locales desde el fondo. Poblete levantó la vista y habilitó a Castellani que se encontró con la resistencia de César Rigamonti.

El Ciclón parecía repartirse entre la impotencia y los avances alocados. Sin conexión entre Botta y Castellani, lo suyo se oscureció cada vez que el balón entraba a los dominios del arquero local. En el mediocampo se peleaba la pelota con fiereza, sin respiros, aunque con pocas ideas.

Crédito: Twitter Belgrano

A pesar de a pesar de haber sido austero en sus intenciones, el fuerte del Pirata estaba en los movimientos por los costados, mientras apostaba a la velocidad de Leonardo Sequeira y Mauricio Cuero. Por el sector del colombiano se formó un duelo con el lateral Marcelo Herrera, voluntarioso para trepar hacia el ataque, pero impreciso en los pases.

La cuestión era ver si en la segunda parte la historia podría mejorar. En el arranque, un remate de Rentería que picó mal complicó a Rigamonti. Enseguida, un cabezazo de Castellani rebotó en el travesaño. San Lorenzo, a veces por convicción, otras tantas como pudo, avanzó varios metros. Aprovechó para manejar los tiempos y generar cierto peligro. En esos minutos, Belgrano no tuvo reacción y terminó enredado en movimientos carentes de sentido. Sólo estuvo cerca del gol con un cabezazo desviado de Diego Mendoza.

Pero esas acciones no alcanzaron para transmitir una mayor vocación ofensiva. Nadie era capaz de estamparle un sello distinguido a la acciones. Botta, Castellani y Rentería alternaron más malas que buenas en la zona media de San Lorenzo. Desde lejos los observaba el solitario Reniero. No extrañó, entonces, que el encuentro tuviera pocas situaciones de gol. Las modificaciones que ejecutó Almirón -ingresaron Belluschi y Gustavo Torres- no sirvieron para cambiar el curso.

Crédito: Twitter Belgrano

Frente, a Belgrano, en el cierre, San Lorenzo también se mostró demasiado permeable e inseguro en defensa. Sufrió y el partido se volvió entretenido por los errores. A esas alturas, lo de Belgrano se trataba de un manojo de voluntad y coraje, con Federico Lértora como estandarte.

El tiempo y el derrotero de partidos dirán si este Ciclón, como alguna vez lo fue Lanús, podrá transformarse a la larga en el equipo que Almirón pretende. Un triunfo era exactamente lo que necesitaba para que se desvanecieran los malos sentimientos que lo agobiaban. Por el momento, con ellos deberá seguir lidiando. San Lorenzo trata de dar pasos cortos, pero siempre se topa con un freno. Vive un temblor emocional que todavía le impide sostenerse con firmeza. "Respaldamos la idea de Almirón y siempre intentamos seguir lo que él nos dice. Nos falta conseguir un buen resultado", remarcó Fabricio Coloccini, quien llevó la cinta de capitán en lugar de Blandi.

Las emociones no sobraron. El encuentro en Córdoba -opaco, deslucido- resultó un reflejo del lugar que ambos ocupan en la tabla de posiciones de la Superliga: si mañana Argentinos logra volverse de Tucumán con los tres puntos (se medirá contra Atlético), el elenco de La Paternal compartirá el último lugar de la tabla junto con Patronato, Belgrano y San Lorenzo.

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