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En su primer día de trabajo, Juan Román Riquelme volvió más conciliador. Cuando escuchó preguntas que no le gustaban tomaba un sorbo de agua y se ponía serio, pero respondió de buena forma, midiendo cada palabra, mostrándose abierto al diálogo. Sabía que una de las primeras consultas iba a estar centrada en su cambio de opinión: por qué el 5 de enero dijo que "no" y ahora, que sí: "Puede ser que esté un poco loco. Para jugar en este club hay que estar un poco loco. Antes no tenía fuerzas para jugar y ahora me pasan cosas por dentro. Me saltó el hincha. Después del superclásico terminé molesto. Tengo un sentimiento muy grande por esta camiseta. Me enojó perder y sufrir las cargadas al otro día. Cuando vi que Boca había perdido con River lo llamé a Carlos (por Bianchi) y le dije que quería ayudar. Soy un privilegiado porque conozco al entrenador. Si no hubiera estado Bianchi..."
La figura del Virrey es clave para el N° 10, que se siente con una responsabilidad extra: "Bianchi es un DT ganador, que cambia la mentalidad del jugador. Es el mejor de la historia de Boca. Bianchi me va a exigir más que a los demás, me va a exigir al máximo y él decidirá cuándo contar conmigo. Puede ser dentro de 10, 15, 20 o 40 días. Lo veremos. Pero yo tengo en claro que para jugar voy a tener que estar bien".
Román sabe que arriesga mucho en este tercer regreso, pero le gusta el desafío: "Volví tres veces y gané en las tres. Estoy en el último tramo de mi carrera y tengo la ilusión de darle alegrías a la gente. Ojalá pueda darle un título más este año y medio que tengo de contrato con el club".
Dijo que no les dio importancia a las encuestas –reflejaron que muchos hinchas xeneizes estaban enojados por las idas y venidas suyas de los últimos meses–, aunque es cierto que Román necesita recuperar parte de la imagen positiva de los últimos años: "Boca es mi casa, es mi lugar. Espero no fallarle a la gente. Tengo un compromiso muy fuerte con el entrenador y con la gente".
La Copa Libertadores es la obsesión para todo el mundo Boca. Y Riquelme, que no es la excepción, se mostró confiado: "Nos tocó un grupo difícil. Difícil como todos. Tenemos la obligación de ganarle el miércoles en casa a Toluca. Vamos a hacer un buen partido. Hay confianza después del triunfo del sábado con Quilmes. Ojalá terminemos todos contentos. Hay que pensar en cada partido, en su dureza. Pero también en disfrutar lo que jugamos. Creo que vamos a pasar de fase en la Copa."
Sobre el desempeño del equipo en el triunfo ante Quilmes 3-2, por la primera fecha del torneo Final, remarcó: "Me pareció un partido para el hincha. Todo lo que pasó, la volea de Burdisso… No creo que haga nunca más un gol tan lindo, je. Todos soñamos con partidos así. Estamos contentos por el triunfo, por sumar de a tres como local. Es el comienzo. Ya mejoraremos…"
Riquelme comentó que lo llamaron varios clubes de Brasil, entre ellos Palmeiras y Fluminense, y agradeció el interés que mostraron Tigre y Argentinos por contratarlo, aunque aclaró que nunca estuvo cerca de jugar en otro equipo del fútbol argentino: "Les agradezco a todos, a Sergio Massa y a Luis Segura, presidente de Argentinos. Me llamaban a mí y sé que hablaron con mi representante, pero nunca estuve cerca de jugar con otra camiseta en el fútbol argentino".
Volvió Riquelme. Volvió Román. A su manera y con frases que llevan su sello. Ahora empezará una carrera contra reloj para regresar a la cancha lo antes posible.
Cuando le preguntaron a Riquelme si tenía ganas de ser capitán de Boca, cinta que hoy está en poder de Agustín Orion, el volante respondió: "¿Ser capitán? Yo sólo quiero ganar...", y agregó: "Son temas a los que no le doy mucha importancia. En otros momentos me la ofrecieron (Carlos) Ischia y (Alfio) Basile y la rechacé".

