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NELSPRUIT, Sudáfrica.- Calmo al principio, a los gritos antes del gol, sin festejar cuando Chile convirtió y muchas veces en su clásica posición en cuclillas. Marcelo Bielsa vivió intensamente el debut ante Honduras y su vuelta a los mundiales, luego de la eliminación en primera rueda con la Argentina en Corea-Japón 2002. El Loco lo vivió como tal y, luego del partido, dejó su reflexión: "Para que estos puntos rentabilicen necesitamos ganar o intentar ganar en el próximo partido (ante Suiza), porque el objetivo para todos nosotros está más ligado a pasar de ronda que a los récords".
El partido de Bielsa. Los primeros 15 minutos mostraron al Loco quieto, pero lejos de la tranquilidad. En silencio, como quien procesa por dentro. Sus colaboradores daban algunas indicaciones mientras el DT, piernas cruzadas, algo congestionado y mano al mentón, analizaba a sus jugadores. De fondo, en medio de la marea roja, decía presente una bandera argentina con la leyenda "Bielsa + 11".
A los 17 minutos del partido entre Chile y Honduras, que se resultó ser el debut triunfal de los trasandinos, el Loco se levantó por primera vez y dio las primeras indicaciones, luego de que Waldo Ponce llegara tarde a un cruce, y Carlos Pavón rematara por primera vez al arco defendido por Claudio Bravo.
Enseguida, Jorge Valdivia disparó desde larga distancia, el balón se desvió en un defensor hondureño, y Bielsa comenzó con su clásica caminata y la vista baja, como aguantándose las palabras.
A los 25, terminó la parsimonia para el Loco. Ofuscado, disparó las primeras obervaciones de intensidad. Con anteojos y más activo, lanzó un reclamo a Matías Fernández. Junto con su despertar, la Roja anotó el 1-0, pero el DT se mostró inmutable, y de pie. Se fue el primer tiempo, y en una de sus clásicas posiciones, el Loco terminó los últimos minutos de cuclillas, con la mirada clavada en el campo de juego.
Comenzaron los segundos 45 minutos. Bielsa, calmo en su banco. Hasta que los tapones de uno de los centrales de Honduras terminaron, accidentalmente, en la cadera de Alexis Sánchez. El Loco, preocupado, grita:«"¡¿No podés más?!"», le pregunta. Como respondiera a la inquietud bielsista, Sánchez contruyó una buena jugada con Valdivia y casi convirtió el segundo. El entrenador de la Roja se lamentaba.
Promediaba el complemento y, libreta en mano, Bielsa analizaba, sentado en el banco. Pasaron los minutos, Chile continuaba desperdiciando chances y el DT rosarino retomó la caminata y las indicaciones a grito pelado .
Hasta que Chile ganó y dejó atrás 48 años desde la última vez que la Roja había ganado un partido del Mundial. El banco estalló. Los colaboradores del entrenador saltaron y se abrazaron con alma y vida. La tribuna, teñida de roja, explotó. La ex presidenta Michelle Bachelet aplaudía desde el palco ¿Y Bielsa? ¿Y el DT gestor de este triunfo hisórico? Sin chistar , tomó su libreta y se fue al vestuario.
La lectura del partido. La lectura del partido. Bielsa consideró que Chile fue superior a Honduras y agradeció el apoyo de los seguidores trasandinos. "Me pareció un resultado justo, podríamos haber marcado más goles", sentenció. "El juego fue bien resuelto por nuestro equipo, defensivamente no sufrimos demasiadas situaciones de riesgo", agregó. Bielsa, aunque lamentó los goles perdidos por sus pupilos, valoró que "Chile no especuló, ni dejó de atacar y respetó el camino que había elegido para elaborar los ataques". Luego dijo entender el júbilo en Chile, pero que no era necesario "festejar exageradamente", cuando aún el equipo no pasa de rueda.

