Boca-Argentinos: los punteros de la Superliga protagonizaron un discreto 1-1

Fuente: Télam - Crédito: Fernando Gens
Claudio Mauri
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30 de noviembre de 2019  • 22:15

Bajo el nuevo sistema lumínico de la Bombonera se vio a un Boca con muchas sombras. Luces led para dejar en evidencia a un puntero con tantas intermitencias como apagones. Boca despidió el año de local con un 1-1 ante Argentinos envuelto en un clima más electoral que futbolístico. Y con varias incógnitas a dilucidar después de las urnas. ¿Seguirá Alfaro? ¿Qué será de la vida de Tevez?, una vez más lesionado y siguiendo un gris empate desde la boca del túnel.

Imposible pedirle a Boca más pragmatismo y sentido quirúrgico que en el primer tiempo. Pisó el área de Argentinos por primera vez a los 7 minutos, con una proyección sin consecuencias de Buffarini. Continuó en la nada misma, hasta que se puso en ventaja a los 29 minutos, con el primer intento al arco, un cabezazo de Ábila, que tuvo el olfato y la astucia del goleador para cazar el manotazo de Chaves a un centro de MacAllister. Lo único que desperdició Boca en la etapa inicial fue una definición desviada de MacAllister al borde del área chica, impropia de su calidad, casi como si se compadeciera del equipo en el que se formó y le permitió llegar a Boca.

El resumen del partido

El equipo de Alfaro no había necesitado tener la iniciativa ni el control del campo y la pelota. Todo eso había sido patrimonio de un Argentinos bien estructurado hasta que llegaba al área local, donde Lisandro López e Izquierdoz le cerraban el paso a todos los intentos. No era la única actividad de López, también agitaba los brazos para sacar a sus compañeros del campo propio.

Argentinos se quedó protestando porque el gol de Boca surgió de un off-side mal sancionado a Hauche, que había recibido la pelota de un jugador local. Siempre más cómodo cuando está replegado y puede sacar el contraataque, Boca castigó ese rezongo del Bicho con una rápida transición Reynoso-MacAllister-Ábila.

El grito de gol de Ábila
El grito de gol de Ábila Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

Argentinos se plantó con pretensiones, desde el comienzo hizo ver que estaba dispuesto a luchar y jugar. Y que el partido lo iba disputar lejos del área de Chaves, sin arrugarse. Se fue al descanso con una derrota que era inmerecida, porque es cierto que le costaba inquietar a Andrada, pero nunca había sido inferior a Boca.

Era necesaria una genialidad para desestabilizar a la zaga central local. La hizo Batallini -uno de los mejores delanteros de la Superliga- con un taco-asistencia a Silva, que tocó con sutileza sobre la salida de Andrada. Alfaro trató de activar el ataque con el ingreso de Villa por el intrascedente Reynoso.

Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

Boca encontró zagas rivales debilitadas en los últimos dos encuentros. A Unión le faltaron los titulares Bottinelli y Gómez Andrade. Argentinos llegó sin Quintana, una de sus firmes columnas. Lo reemplazó Angileri, que en la última media hora se fue lesionado y le dejó el lugar al debutante Centurión (20 años).

El triunfo que antes no perseguía por convicción, Boca lo salió a buscar por necesidad a partir del empate. No ayudaron los cambios de Alfaro, con las salidas de MacAllister y Ábila para que ingresaran Zárate -poco ritmo- y Hurtado, que todavía no rompe el cascarón.

La impaciencia fue en ascenso en la Bombonera porque el equipo no engranaba, mientras algunos insultaban a la comisión directiva y a Angelici. En un palco estuvo Riquelme, coreado al final como grito de guerra. Volvía después de cuatro años. La imagen futbolística de Boca había sido muy pobre, como para que Román tenga trabajo si es elegido en las urnas.

Silva, abrazado por Hauche, anotó el gol del empate para Argentinos
Silva, abrazado por Hauche, anotó el gol del empate para Argentinos Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

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