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El fútbol argentino empezó a girar alrededor de la “guardia alta” que patentó Marcelo Gallardo y mantuvo Rodolfo D’Onofrio. La mira está puesta en Boca luego de las polémicas del empate ante San Lorenzo (1-1). Y aquello se extiende sobre personas poderosas y vinculadas a la entidad de la Ribera: Mauricio Macri, presidente de la Nación; Claudio Tapia (presidente de la AFA y confeso fanático xeneize) y Daniel Angelici (titular de Boca).
Desde varios sectores del fútbol se da a entender que Boca es beneficiado por la cercanía (sentimental y política) de los protagonistas. Y los enojos en los demás clubes, sobre todo en el Ciclón, se potenciaron cuando se hicieron públicas fotos que se sacó “El Show de Andy”, un grupo de cumbia que animó el cumpleaños N° 34 de Carlos Tevez realizado en San Isidro, con el Apache y Chiqui Tapia. El mismo fue celebrado el domingo a la noche, tras el partido en el Nuevo Gasómetro. la nacion se comunicó con Tapia, aunque prefirió no hacer más declaraciones que las radiales (ver Pág. 3).
Ahora bien: ¿fue beneficiado Boca en la Superliga por los errores de los árbitros? ¿O tiene razón Guillermo Barros Schelotto cuando habla de que las quejas rivales tienen intenciones de generar un oleaje anti-Boca? LA NACION hizo el recuento de las polémicas que rodearon a Boca en las 14 fechas y la realidad marca que fue tan beneficiado como afectado por los errores arbitrales: sobre 14 fallos polémicos que nacieron de una falla de los jueces, en 8 fue beneficiado y en 6 fue perjudicado. Veamos:


Daniel Angelici ayer le contestó a Lammens: “Me parece una barbaridad que se dude de la honestidad de los árbitros, ninguno perjudica con intención. Y si tiene pruebas o sospechas, que haga la denuncia en los Tribunales de AFA”. Además, expuso al presidente de San Lorenzo: “Él es el vicepresidente de la Superliga y no va a ninguna reunión”.
En la primera derrota de la Superliga (2-1), ante Racing, Darío Herrera no vio la mano de Barbieri que cortó el remate de Bouzat. En Arroyito, ante Central, volvió a perder (1-0) y Patricio Loustau expulsó bien a Goltz por una patada sin pelota a Marco Ruben, pero lo que había sacado de las casillas al zaguero fue justamente que antes debió ser roja para el 9. Lo que el árbitro no observó antes fue un codazo del delantero y un posterior pisotón cuando el jugador de Boca estaba caído.
No tuvo problemas para ganarle a Arsenal (2-0), pero se quejó mucho cuando Facundo Monteseirín le dio un duro planchazo a Cardona que era para expulsión, menos para Facundo Tello. Y cuando el torneo se reinició hace pocos días, en el 2-0 ante Colón, Federico Beligoy no le cobró a Boca un claro penal de Germán Conti, que con la mano en el suelo tapó el centro raso de Pavón.
La “guardia alta” es tendencia. Guillermo utilizó la frase de Gallardo con sarcasmo, pero dejó en evidencia su preocupación: con tantas quejas, ahora espera que los árbitros no sientan la presión y perjudiquen a su equipo.

