La hija del presidente de River que se casó con el arquero... de Boca

Susana Degrossi, fanática de River: se casó con el arquero de Boca en 1945
Susana Degrossi, fanática de River: se casó con el arquero de Boca en 1945 Fuente: LA NACION
Germán Leza
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23 de noviembre de 2018  • 22:50

"No me dejaban salir de mi casa, llegué a tarde a la iglesia", relata Susana Degrossi, de 92 años. El 1° de marzo de 1945 se casó con Claudio Vacca, arquero titular de Boca que vivió duelos inolvidables contra el River de "La Máquina". Susana era hija de José Degrossi, presidente de River en dos oportunidades (1936-1938 y 1940-1942). Degrossi, además, era un médico muy querido en el barrio de La Boca. Allí vivió toda su vida, incluso cuando River ya estaba instalado en Núñez. Allí, en la puerta de su casa, la hinchada de Boca esperaba ansiosa la salida de la novia rumbo al altar. A los 18 años, Susana se casaba con el ídolo Vacca. Era tal la algarabía que debieron llamar a la policía para que Susana pudiera salir de su casa.

Por entonces, hinchas xeneizes y millonarios convivían en paz en el barrio de La Boca. "¡Claro que no pasaba nada! – responde efusiva Susana–, porque cuando ganaba Boca, la Boca era una fiesta. Y cuando ganaba River, también. Porque la mitad de la gente era de Boca y la mitad era de River".

Otros tiempos que la viuda de Vacca –su marido falleció en 1995, a los 79 años– añora con un dejo de desesperanza. Cita de memoria "Labruna, Pedernera y Moreno" (jugadores de River) y a "Boyé, Corcuera, Sarlanga, Gandulfi y Ameal" (jugadores de Boca)". Eran unos partidos terribles", evoca. Y en esos duelos Claudio Vacca se lucía más que nunca con sus atajadas. "Y me lo hacía a propósito", recuerda pícara Susana. "Él sabía en dónde estaba sentada. Y me miraba desde el arco. Me la dedicaba…", se ríe Susana, fanática de club millonario. "Yo quería que empataran", apunta. "Si ganaba River, él me felicitaba. Y si no, yo lo felicitaba. Nunca tuvimos ningún problema. La gente no era como ahora. Y la hinchada tampoco", se lamenta. "Esto no es una guerra", insiste.

River y Boca siempre convivieron en la familia Degrossi. La madre de Susana, Celina, era fanática xeneize y se casó con un futuro presidente de River. Cuando Celina se enteró del noviazgo de su hija con Vacca no disimuló su alegría: "Dijo «¡al fin uno de Boca en esta casa!»", rememora Susana.

¿Y qué pasó con las generaciones siguientes? Horacio Vacca y María Cristina Vacca, hijos de Susana y Claudio, son de Boca y de River, respectivamente. Su nieto Gustavo Vacca es hincha de River y otro de sus nietos, Juan Martín Berrondo, es de Boca. Su bisnieto Gerónimo Vacca es hincha xeneize. Y el caso más paradigmático son sus bisnietos mellizos Lautaro Vacca y María Martina Vacca: el primero es de River y la segunda es de Boca.

Susana tenía 15 años cuando conoció a Claudio, una década mayor y quien ya atajaba en Boca. Claudio vivía a dos cuadras de la casa de Susana, en La Boca, y tomaba café con sus amigos en la esquina de la parada del tranvía que se tomaba su futura esposa. Un día se acercó, hablaron y empezó el romance. La diferencia de edad hizo que se distanciaran un tiempo. "Es que yo era alta y delgada y parecía más grande", cuenta Susana. Pero no aguantaron y al año se volvieron a ver. "¿Cómo le decía a mi papá que estaba enamorada del arquero de Boca?", recuerda, llevándose su mano al rostro. Cada vez que Susana habla de su papá se le ilumina el rostro. "Hacía cualquier cosa por la felicidad de sus hijos", dice. Don José fue informado de la relación por "los chismosos del barrio", dice Susana, y le preguntó a su hija si eso era cierto . Ella respondió que sí. "Decile a Claudio que me venga a ver", sentenció Degrossi. Un año después se casaron y por 50 años estuvieron juntos.

"Papá lo quería como un hijo a Claudio", cuenta Susana. Y las escenas familiares de domingo con el arquero de Boca y el presidente de River fueron normales después de los superclásicos. Hablaban del partido y jugaban a la canasta. "Jamás una discusión", rememora Susana.

Hoy será la superfinal de la Copa Libertadores . Susana no mirará el partido y "por cábala" tampoco arriesga un pronóstico. Solo le gustaba ver los partidos en la cancha. Mirará alguna película y después esperará un llamado que le diga cuál fue el resultado. Su lucidez es asombrosa. No solo por su edad, sino por sus reflexiones simples y punzantes. Como homenaje a su padre y a su esposo, ofreció esta entrevista. Pero prefiere descansar del trajín periodístico y de próximas entrevistas. Muchos recuerdos. "¿Y le festejaba las atajadas de Claudio a River?", le consulta LA NACION. Responde Susana: "Sí, se las festejaba, ¿cómo no se las iba a festejar? El fútbol no es más fuerte que el amor. Para nada".

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