Boca: Tevez mastica bronca, pero Alfaro no se arrepiente del plan usado en River

Carlos Tevez se fastidió porque jugó pocos minutos ante River; para Alfaro fue el tercer y último cambio
Carlos Tevez se fastidió porque jugó pocos minutos ante River; para Alfaro fue el tercer y último cambio Fuente: AP - Crédito: Natacha Pisarenko
Franco Tossi
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2 de septiembre de 2019  • 23:59

Carlos Tevez vivió un superclásico como nunca se imaginó en los últimos días. Cuando la semana pasada Boca selló su pase a las semifinales de la Copa Libertadores y le consultaron sobre su titularidad en el Monumental para disputar, por la Superliga, el primer capítulo de la trilogía ante River, sonriente respondió que "dependía de la decisión del entrenador". Igual, en su interior, asumía que jugaría desde el arranque. Pero lejos estuvo de concretarse aquello y Carlitos pasó fastidioso las horas previas y posteriores a la aburrida igualdad (0-0), en total desacuerdo. ¿Qué pasó alrededor de la decisión y qué sintió el N°10 al ser suplente?.

El "abanderado" del equipo, tal como lo denominó Gustavo Alfaro no bien asumió, cree que le escondieron la bandera azul y oro. Que pese a ser declarado capitán, la cinta no tiene ningún significado. Se sabe que, al menos por estos tiempos, Mauro Zárate y Ramón Ábila son los que conforman la dupla de ataque ideal, sin importar, evidentemente, el bajo nivel de uno u otro. Con sus lesiones musculares (desgarro en el sóleo derecho y pequeño desprendimiento del aductor derecho, respectivamente), la ecuación que realizó Tevez le dio como resultado que era su momento: suplente por titular, lo lógico.

Pero el técnico tenía pensada otra estrategia, un plan distinto. Darle prioridad a la protección de su campo, bajándole el ritmo y anulando a un equipo de Gallardo que, casi siempre, se presenta indomable en esta clase de duelos. Y en esa búsqueda, el Apache no entró: Alfaro consideró que Franco Soldano y Jan Hurtado tenían más frescura física para hacer el desgaste. "Si no juego hoy, ¿cuándo voy a ser importante?", es lo que Tevez sintió y se preguntó el domingo en Núñez, cuestión a la que aún no le encontró respuestas, pese a una cabeza que ya está más fría con el correr de las horas.

Su disconformismo y enojo fue indisimulable. Aunque ya le avisó a muchos en la intimidad: si no da mayores muestras de aquellas malas sensaciones es porque entiende, más que nadie, que el Mundo Boca ya está inmerso en un mes lleno de nervios, ansiedad y tensión como para revolucionarlo aún más en la previa a la serie copera ante River. También le molestó la forma en la que se enteró de la decisión del DT: no hubo una charla íntima entre los dos protagonistas y recién supo de su lugar reservado en el banco de suplentes durante la charla técnica que se llevó a cabo en el vestuario del Monumental. Quizás ese haya sido el gran error de esa determinación, debido a la trayectoria del jugador, pero el entrenador rafaelino fue claro: "Fue una decisión táctica. Nadie me dijo nada cuando no jugó con Paranaense o con Liga de Quito. Todos tienen que estar dispuestos a saltar a la cancha para dar una mano", disparó, en una especie de orden: nadie tiene por qué poner mala cara por no jugar, cualquiera sea el partido.

¿Qué sintió el propio Alfaro tras el 0-0? "No se arrepiente de nada, ni de lo que decidió antes del partido o de lo que hizo durante", le confió a la nacion un integrante del cuerpo técnico. Y no es que esa manera de ser lo lleve a ser caprichoso u orgulloso: lo que hace o determina es con total convicción. De hecho, no hay que irse demasiado lejos en el tiempo para entenderlo. "Si hubiésemos perdido 3-0, haría exactamente lo mismo", explicó tras vencer por ese resultado a Liga, en la altura de Quito, y en referencia a la logística que empleó de ir a los 2.750 metros 48 horas antes del encuentro, una ruta que los equipos argentinos, generalmente, no siguen. Y aunque recibió duras críticas, también, por el planteo conservador que plasmó en Núñez, él está tranquilo con lo que hizo. "Todo es aprendizaje de lo que pasó. Vamos a sacar cosas positivas y negativas para el 1° de octubre", le agregaron a este diario.

Parece difícil, incluso, que Tevez pueda pensar en jugar alguna de las dos semifinales. Por eso su bronca se hace más grande: en Boca creen que Zárate y Wanchope estarán en condiciones para el primer desquite. Y Tevez ya no tendría lugar. Así es que, quizás por ese cúmulo de pensamientos, ingresó desganado a jugar los últimos 15 minutos del superclásico, en una caminata sin energía que llamó la atención, pese a que luego -mediante un tiro libre-generó la situación más peligrosa de un Boca inofensivo.

¿Y los dirigentes? Algunos se fueron del estadio enfurecidos por la situación del delantero; otros, por un planteo que no los representó y por el cual debieron soportar las cargadas rivales, que se sumaron a las relacionadas a Madrid. No hay que olvidar que Alfaro es un entrenador contratado por Nicolás Burdisso, director deportivo, que fue a contramano de lo que querían el presidente Daniel Angelici (Antonio Mohamed) y muchos integrantes de la comisión directiva (varios preferían gente identificada con el club). El exzaguero fue a buscarlo, entre otros motivos, para conseguir resultados, materia en la que está sobresaliendo (21 triunfos y solo tres derrotas en 37 encuentros). Pero si los cruces ante River salen mal, quizás todo lo anterior no alcance: puede que el DT esté bajo la lupa con mayor énfasis desde lo ocurrido el domingo.

Gustavo Alfaro se fue conforme y con la conciencia tranquila del Monumental, pero también sabiendo que algunas decisiones generaron enojos internos.

Debate abierto

Las opiniones del Patrón Bermúdez y Basualdo sobre el estilo de Alfaro. La actuación de Boca ante River fue tema de debate. Jorge Bermúdez, exjugador xeneize, opinó: "Boca es un equipo sólido, lo ha demostrado con su arquero, los centrales terminan imponiéndose, los laterales hacen un esfuerzo tremendo, pero puede hacer un poco más por los partidos. Se dedica solo a una labor y, sobre eso, a ganar un partido. Que aparezca una pelota quieta o una llegada por sorpresa por un error del rival. Creo que en el fútbol hay que hacer un poco más". José Basualdo, otro campeón con la camiseta azul y oro, agregó en Fox Sports: "Si el técnico quiso jugar así, fue su decisión. A veces se habla más de lo que uno pretende, de lo que uno quisiera que pasara. Pero Alfaro es el que decide y plantea. En el fútbol nadie tiene la verdad".

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