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PARIS (De un enviado especial).- La última imagen pública de Esteban Cambiasso con en la selección fue amarga: lo mostró llorando después de fallar en el último penal de la serie con Alemania, en Berlín, por los cuartos de final del Mundial. Su ausencia en los dos primeros partidos del ciclo de Basile tal vez le haya servido para terminar de elaborar su duelo personal con la camiseta nacional, pero la reinserción no le bajó para nada el nivel de exigencia. Llega en una edad plena (26 años), convocado por su actualidad y la ola irresistible que expande el "frente argentino" de Internazionale, citado junto con Zanetti, Crespo y Burdisso. Ser parte de esa legión lo colma de orgullo: "Hay un gran reconocimiento por el jugador argentino. El que está afuera juega por uno, por el equipo y por representar al jugador de nuestro país. Si estamos ahí es porque los que nos precedieron lo hicieron bien, y hay que dejar siempre esa impresión para que sigan comprando. Estamos contentos por el presente y por ser tantos", cuenta.
-¿La Argentina conserva el reconocimiento pese a que hace tanto tiempo que no consigue un título?
-La selección está reconocida. De hecho, a Francia lo motiva jugar con la Argentina. Los jugadores hacen buenos papeles en sus clubes, y en la selección somos respetados. En algún período se ganó mucho y por eso parece que es simple, pero es difícil. A nadie le queda cómodo jugar con la Argentina.
-Lo conozco poco como para hacer una evaluación. Todo lo que pueda decir ahora es mentira.
-Yo espero que la selección juegue bien, más allá del entrenador o de los jugadores que estén. La Argentina tiene un estilo propio, que habla de tratar de ser protagonista con cualquier rival. Con Francia aquí o con uno de menor nivel. Es una historia que se respeta, con jugadores que siempre sintieron la idea y técnicos que son elegidos porque la comparten.
-Jugar bien en un partido con Francia y con el poco trabajo que hubo, ¿tendrá que ver con algo fortuito?
-Decir que es fortuito es exagerado. El proceso en el que está la selección no es el mismo que lleva Francia. Ellos vienen de ser subcampeones mundiales, mantienen una base muy fuerte y el mismo técnico. La Argentina está en un proceso de formación, pero en ese proceso hay que ir creciendo y dar buenas señales en estas pruebas. Hay que estar a la altura de ellas.
-Decir eso parece abrir el paraguas. Es real que estamos en otro momento con respecto a ellos, pero son dos potencias. Y no creo que sea determinante ganar un partido así para decir que se es mejor o peor.
-¿Hasta qué punto es un problema no poder trabajar con tiempo?
-Es la realidad de la selección. Pero lo mismo que vivimos nosotros lo viven los otros equipos. Los franceses también tuvieron dos días para prepararse. Salvo para competencias especiales, el resto es juntarse, rezar para que todos lleguen bien y tratar de entenderse lo mejor posible.
-¿Después de las dos derrotas anteriores hay menos margen de error?
-En la selección el margen de error siempre es chico, por la cantidad de jugadores seleccionables y por el nivel que tiene que demostrar este equipo siempre. El que está acá sabe que las responsabilidades son grandes.
-¿Era mejor un rival menos riesgoso para esta etapa?
-Las cosas no dependen de lo que uno prefiera. Lo importante es que está esta oportunidad y es un partido que cualquiera quiere jugar.
-¿Qué podés decir de Gago, que estará al lado tuyo en el medio campo?
-De su vida tal vez sé más que ninguno porque lo conozco desde muy chico. Salió de Parque y cuando él empezaba yo estaba terminando en el baby. Como jugador he visto casi todo. Lo conozco muy bien.


