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El aire hierve de calor en Boca. Un verano furioso alza su temperatura con escándalos interminables y despierta una niebla enemiga que enmascara la armonía y felicidad de tiempos recientes. El conflicto entre el club y Mauricio Caranta, a quien se le impidió tajantemente practicar con el plantel de primera división y se lo intimó para que lo haga hoy con el de reserva, abrió un nuevo foco de disputa, aunque ahora, la pelea se desató en el corazón de los dirigentes.
En un soplo de honestidad, Juan Carlos Crespi, vicepresidente tercero, exhibió sus diferencias sobre la manera en que se está manejando la salida del arquero cordobés. "No fue una decisión de la comisión directiva que no participe Caranta. Fue una decisión del técnico y del señor Bianchi. Ahí se rompió la cadena cuando se podía haber arreglado todo. Caranta no asesinó a nadie y es un laburante", sostuvo el dirigente en diálogo con Radio Del Plata.
Con la asunción de Carlos Bianchi como manager deportivo, a Crespi, como a otros dirigentes de peso, se les recortó el poder de decisión en la vida futbolística de Boca. Acostumbrado a seguir las huellas del plantel por todo el mundo, Crespi ya no comparte la concentración con los jugadores. Es más, en Tandil, donde el equipo realiza los ejercicios de pretemporada, no hay ningún dirigente. Hoy se acercará hasta allí Bianchi, con la venia del presidente, Jorge Amor Ameal, para volcar la postura oficial en una conferencia de prensa prevista para las 13.
Sin acuerdo entre Boca y Caranta, defendido por Futbolistas Argentinos Agremiados, el futuro del guardavallas amenaza, inevitablemente, con trasladarse a los tribunales. El club lo intimó ayer para que se presente hoy, a las 18, en Casa Amarilla para entrenarse con la división de reserva. Sin embargo, el arquero viajó a Córdoba porque "emocionalmente está muy mal", según confesó Luis Grillo, su representante. Grillo insistió en que Boca debe regularizar la situación del guardavallas en 48 horas.
Sin embargo, en el club garantizan que no existen motivos para que Caranta, de 30 años y con contrato hasta junio de 2011, se considere despedido por no ser tenido en cuenta por el entrenador Carlos Ischia. La postura xeneize se sostiene a partir de que en reserva 20 de sus 29 jugadores son profesionales, por lo que cumpliría con los requisitos establecidos por el estatuto del futbolista, que exige al menos un total de diez hombres que no sean amateurs para que el jugador marginado no se sienta echado ni perjudicado.
Pese a esta situación, la actitud de disputa de Caranta se agiganta. En un arranque de testarudez, el arquero y su apoderado rechazaron ofertas económicamente importantes de Valencia (España) y Atlético Mineiro (Brasil), las que de aceptarse hubieran solucionado las rispideces. El deseo de Caranta es quedarse con el pase en su poder y obtener la libertad de acción, como sucedió el año pasado con Sebastián Saja, separado por Ramón Díaz de la primera de San Lorenzo.
Según averiguó LA NACION, Amor Ameal intentó anoche convencer a Grillo para aceptar el ofrecimiento del club brasileño, que le brindaría al arquero un vínculo similar o superior al que tendría en Boca (percibiría unos 500.000 dólares por temporada). "Es patrimonio del club y no lo queremos perder", manifestó el titular del club de la Ribera en Radio 10.
La resolución del conflicto asoma lejana. Las partes se muestran inflexibles y el acuerdo se vislumbra aún más complicado después de un reguero de rumores que se extendieron ayer, y que involucran al arquero en un inconveniente con jugadores juveniles del club. Los chicos de las inferiores le habrían contado el problema a Juan Román Riquelme, quien habría hecho de nexo con el cuerpo técnico. Sabiendo que el silencio es también una manera de volcar un mensaje, Riquelme evitó ayer opinar sobre la prohibición a Caranta de entrenarse con el resto del grupo en la ciudad de Tandil.
"Hay que llegar a una solución del tema para que no queden precedentes de que Boca es un equipo negrero ", deslizó Crespi, acentuando el abismo que lo separa de Amor Ameal, Bianchi e Ischia. Desde sectores de la oposición, alertaron por la economía del club: "Si no se llega a un acuerdo, se perderá dinero, y no estamos en condiciones de darnos ese gusto".
Sobre la delicada situación económica también hizo referencia Bianchi en su primera columna del año en www.espndeportes.com . El manager instó a cultivar una capacidad de ahorro y ser equilibrados, lo que justifica los reproches de la oposición, que acusó al oficialismo de un incremento de casi 40 millones de pesos en el pasivo del balance aprobado el año pasado.
El conflicto con Caranta tendría rumbo fijo: la Justicia. Pero más allá del escándalo con el arquero, se destapó una fractura en el corazón de la dirigencia que amenaza con repercutir en el seno del plantel. Los problemas seguirán.

