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ROMA.– Italia se achica y aplica el cerrojo en más de un sentido. En lo económico y en su legislación laboral, con la puesta en marcha de una cláusula cerrojo que impedirá la contratación de futbolistas extracomunitarios, es decir, de aquellos que no hayan nacido dentro de la Unión Europea (UE) –compuesta por 12 países– o que no posean pasaporte comunitario. La Federación Italiana de Fútbol resolvió que los clubes de la Serie A, B y C sólo podrán inscribir un jugador extracomunitario hasta el 31 del mes próximo, tras lo cual regirá un bloqueo durante toda la temporada 2002/03.
Esta medida, que apunta a preservar la fuente laboral de los italianos, atenta contra los países exportadores, como la Argentina, cuyos clubes siempre buscan aliviar sus economías con alguna transferencia al calcio. La disposición modifica radicalmente a la reglamentación vigente desde el 4 de mayo de 2001, que establecía la inscripción ilimitada de extracomunitarios –en la cancha sólo se podían incluir tres–, lo cual se había adoptado como una estrategia para frenar las irregularidades en la obtención de pasaportes comunitarios. Se pasó de un régimen abierto a uno mucho más cerrado, que se pone a tono con la nueva ley nacional sobre inmigración aprobada por el Parlamento italiano (Ley Bossi-Fini), que pone límites al ingreso de trabajadores no comunitarios y facilita la expulsión de los indocumentados.
Esta norma inmigratoria fue resistida y considerada “discriminatoria y xenófoba” por los partidos de centro-izquierda.
“Si nos demorábamos hubiesen llegado 500 jugadores más”, justificó Franco Carraro, presidente de la Federación Italiana.
Esta barrera se extenderá al resto de los deportes, pues el Comité Olímpico Italiano deberá fijar el número de atletas no comunitarios permitidos en cada disciplina. También involucra a los directores técnicos de fútbol. La norma no afectará el régimen de los “no europeos” que tienen contrato vigente, quienes incluso podrán ser transferidos dentro del país.
La última vez que Italia había cerrado sus fronteras fue tras la eliminación ante Corea del Norte en el Mundial 66. Paradójicamente, este nuevo aislamiento se produce tras la derrota de la azzurra frente a Corea del Sur en el reciente Mundial.
Esta ley restrictiva busca evitar sentencias judiciales como las que en su momento favorecieron al futbolista camerunés Ekong y al basquetbolista Jeff Sheppard, a quienes se les reconoció el derecho a trabajar por encima de cualquier norma deportiva.
A partir de ahora, seguramente se reflotará la importancia del pasaporte comunitario, gestionado por la procedencia familiar del solicitante. Esta práctica desató más de un escándalo en Italia debido a la adulteración de documentos o la “invención” de lejanos parentescos. La justicia deportiva sancionará como “grave delito” las irregularidades que se encuentren en futuras tramitaciones.
Uno de los casos testigos fue el de Juan Sebastián Verón, que enfrentó un proceso judicial por la obtención de su pasaporte italiano mientras estuvo en Lazio. Si bien evitó una sanción –lo cual permitió su pase a Manchester–, su última etapa en el calcio la jugó como no comunitario, es decir, como natural argentino. Habrá que ver cómo incide esta nueva ley con las gestiones que se realizaban para la vuelta de Verón a la entidad romana. Con la Brujita completaría el cupo establecido.
El mercado de pases ya estaba bastante recesivo por razones económicas –la deuda de los clubes asciende a 700.000.000 de euros–. Con este nuevo marco se abre una incógnita sobre las gestiones de Reggina por Víctor Zapata (River). Andrés D’Alessandro (River), pretendido por Juventus, y Roberto Nanni (Vélez), en negociación con Reggina, poseen pasaportes italianos.
Dentro de la crisis económica por la que atraviesa el fútbol italiano, la falta de un acuerdo con la TV compromete el arranque de la temporada, previsto para el 1° de septiembre. La RAI pretende una reducción del 50 por ciento en los nuevos contratos. ”No queremos ir a la bancarrota como el Grupo Kirch (Alemania)“, dijeron fuentes de la televisora estatal.
Las siguientes son algunas cifras sobre la participación de extranjeros en el fútbol y el deporte italiano:

