Un VAR con déjà vu, cinco goles y los tres enganches: historias mínimas en el debut de la selección argentina en el Mundial Sub 20

El gol de penal de Barco, que el árbitro sancionó con ayuda del VAR.
El gol de penal de Barco, que el árbitro sancionó con ayuda del VAR. Fuente: AP
Ariel Ruya
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25 de mayo de 2019  • 17:44

El fútbol suele ser un misterio. Indescifrable, cambiante, único. Y desde hace un tiempo, la tecnología se mezcla en las pasiones. A esta altura, cualquier cosa puede suceder. Le ocurrió años atrás a la selección argentina Sub 20, cuando se sintió perjudicada. Le ocurre ahora al mismo conjunto juvenil, de algún modo beneficiado. La moneda cayó del lado de la fortuna y, minutos más tarde, se levantó el telón de un festival de goles y toques, la antigua esencial del fútbol nuestro.

Cinco goles, una tonelada de fútbol ofensivo, cuatro distracciones serias y el VAR, el actor tecnológico que despierta respeto y rechazo, casi en dosis de la misma sintonía. La Argentina tuvo una fantástica presentación, más allá de la incidencia de la tecnología, que hizo su parte. Se impuso por 5 a 2 sobre Sudáfrica, en el Mundial Sub 20 de Polonia, en busca de reencontrarse con la gloria del pasado. El encuentro se jugó en el Tychy Stadium de la ciudad de Tychy, a 300 kilómetros de Varsovia. Más allá del estupendo segundo tiempo de la Argentina, el VAR fue determinante. Cuando el encuentro estaba 1-1, Ferreira cayó en el área luego de una arremetida de Khupe. Después de cuatro minutos, el juez Ivan Kruzliak, de Eslovaquia, se basó en la tecnología y decidió el penal, marcado por Ezequiel Barco. Segundos después, Keendan Phillips, que había marcado el empate transitorio, fue expulsado, también con la ayuda del VAR, ya que el juez sólo le había mostrado la tarjeta amarilla, por una infracción sobre Facundo Medina.

El festejo de Vera, que abrió el marcador. La selección empezó el Mundial con buen pie.
El festejo de Vera, que abrió el marcador. La selección empezó el Mundial con buen pie. Fuente: AP - Crédito: Sergei Grits

Hay que hacer un poco de historia, cuando la tecnología le hizo un amago al Juvenil. En mayo de 2017, en Corea del Sur, Lautaro Martínez fue expulsado en la derrota ante Inglaterra luego de que el árbitro recurriera a los videos para discernir una jugada en la que el ex delantero de Racing forcejeó con Fikayo Tomori. "Usó los brazos para protegerse", dijo Claudio Úbeda, el DT de ese entonces. Martínez fue expulsado a través del VAR, en un episodio inédito. El atacante de Inter, que había ingresado en la segunda mitad, vio la tarjeta roja a 13 minutos del final del encuentro que la Argentina perdió 3-0 con Inglaterra, por un "codazo" que no vio en primera instancia el árbitro de Emiratos Árabes, Mohamed Abdulla, pero que fue sancionado tras la revisión de la jugada por iniciativa del grupo asistente encargado del VAR.

La expulsión a Lautaro Martínez en 2017

"A veces te lo dan, a veces es en contra. Hay que adaptarse a este tipo de situaciones. Cristian (Ferreira) me dijo que lo había tocado", comentó Fernando Batista, el entrenador, en referencia a la tecnología, que juega su partido. Para bien o para mal, aunque siempre del lado de la polémica. Ivan Kruzliak, el árbitro, se tomó demasiado tiempo para decidir: más de cuatro minutos, parado, de frente a la TV. Al rato, por la misma vía, expulsó al defensor sudafricano. Más tarde, fue un festín de goles.

Las palabras de Batista

La reconstrucción de las bases del seleccionado argentino, sin embargo, se demora. Son largos años de desatinos, de desconfianza, de figuras mundiales y caseras que se oxidan con la camiseta nacional, mezcladas en la incompetencia general, de arriba hacia abajo. En el universo de la pelota, la Argentina ya no juega con el respeto que supo ser un sello distintivo. Solía ser candidato en cualquier competencia -de menores, de mayores-, por la prepotencia de su historia y las estrellas de cada escenario. La nostalgia no siempre es la mejor carta de presentación: de tanto espiar al pasado, se pierde la esencia de la construcción. Pasa con el seleccionado, que no logra un título desde la Copa América de Ecuador 1993: ahora, en Brasil, tiene una nueva oportunidad de borrar el maleficio. Pasa con el Sub 20, que no logra un título mundial desde Canadá 2007, con figuras como Sergio Agüero, Mauro Zárate. Ever Banega y Sergio Romero, entre tantos otros. Inspirado en esa travesía, en Polonia, el conjunto juvenil exhibió algunas virtudes. Destellos de buen juego y, sobre todo, un comportamiento ejemplar.

La expulsión a Keendan Phillips, después de que el árbitro se valiera de las imágenes del VAR.
La expulsión a Keendan Phillips, después de que el árbitro se valiera de las imágenes del VAR. Fuente: AP

El triángulo de enganches resultó un componente positivo. Ferreira (River), Barco (Atlanta United) y Pepo de la Vega (Lanús) se asociaron con estilo, más allá de que el exjugador de Independiente fue el más incisivo. Hubo goles de todos los colores: Fausto Vera (luego de un córner de Ferreira), dos de Barco (el primero, de penal, el segundo, de gran definición), otro de Julián Álvarez (luego de una buena corrida por el sector izquierdo de Adolfo Gaich) y el delantero de San Lorenzo, en el cierre, con un toque, de clásico artillero de área.

Keendan Phillips, que aprovechó una salida en falso de Manuel Roffo, el arquero de Boca, en la primera mitad y Lyle Foster, de penal, marcaron para Sudáfrica, que pudo haber marcado, al menos, dos tantos más, cuando la Argentina estaba desorientada, en los tramos finales de cada capítulo. Además, se lesionó su arquero, Walter Kubheka. Pasó de todo. Fútbol del bueno, VAR, cinco goles, una inspiración al pasado, una certeza a futuro. Los pibes crecen.

Por: Ariel Ruya

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