Claudio Úbeda, tras la eliminación de la selección del Mundial Sub 20: "Hay que buscar un camino, proyectar y respaldar"

Ubeda no buscó excusas por la eliminación del sub 20
Ubeda no buscó excusas por la eliminación del sub 20
El DT lamentó volverse en primera rueda, pero no puso excusas; "Cuando uno juega bien y pierde se va angustiado, pero sabiendo que hizo bien las cosas", resumió
Alberto Cantore
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29 de mayo de 2017  • 11:52

JEJU, Corea del Sur.- De pie, en el lobby del Lotte hotel, Claudio Úbeda dialoga con su cuerpo técnico. El seleccionador de la Sub 20 de la Argentina habla con pausa, mientras espera que el reloj marque las 15 hora local, momento en que el plantel se subirá por última vez al micro azul, ploteado con la bandera celeste y blanca en los laterales, la inscripción FIFA U20 World Cup y la imagen de Chaormi, la mascota del mundial. Será el recorrido final en la isla, con destino el aeropuerto internacional. El acto de despedida de la Copa del Mundo . Guido Streichsbier es el director técnico de Alemania y se acerca para saludar a su colega. En un perfecto inglés, le brinda palabras de aliento y le confiesa: “Jugaron mejor que sus rivales, merecieron mejor suerte, pero así es el fútbol. Nosotros tuvimos la fortuna que le faltó a la Argentina, porque nos clasificamos sin hacer demasiado”. Los técnicos se conocen desde el campeonato Sudamericano de Quito, certamen al que el germano viajó para interiorizarse de los posibles rivales en el Mundial y volvieron a juntarse en el sorteo que se realizó en Suwon, el 15 de marzo pasado. “Son pequeños gestos que te gratifican y reconfortan, pero no alcanza. Ellos nos reconocieron que jugando en un nivel más bajo que nosotros se clasificaron, pero que esto es fútbol y a veces las cosas se dan de esa manera”, le señala Úbeda a LA NACION.

-¿Qué retrospectiva hacés, un día después de la eliminación?

-Todavía seguimos todos muy angustiados. Es un golpe duro que hay que tratar de asimilarlo rápido, pero el duelo va a llevar algún tiempo más. Da bronca la manera en que se dio todo, porque cuando uno juega bien y pierde se va angustiado pero sabiendo que hizo bien las cosas. Nosotros, en los tres partidos, mantuvimos una línea, una idea de juego, una forma… Fuimos superiores al rival, pero no nos alcanzó. En un mundial son tres partidos y no hay chances de cometer errores, porque se paga caro y te dejan fuera de competencia. Esa fue nuestra realidad.

-¿Ese fue el mensaje para los jugadores?

- Hablamos ayer [por el domingo], después de cenar, para agradecerles de la forma en que se entregaron desde el primer día, desde la primera convocatoria. Cuando éramos 25, 12 o 7 entrenándonos en el predio de Ezeiza, porque completos no estuvimos casi nunca. Ellos siempre demostraron las ganas de ganarse un lugar, de querer estar en la selección. Eso habla bien de estos chicos y no me caben dudas de que algunos en el corto o mediano plazo estarán jugando en la selección Mayor.

-¿Considerás que además de los errores propios el equipo ligó poco?

-Fueron situaciones puntuales que se manifestaron. La cuota de suerte la tenés que tener cuando dependés de otro resultado, pero lo bueno hubiera sido no depender de terceros y en eso fallamos. No pienso que deba esconderme en la fortuna ni en el hecho de tener que esperar un resultado.

-Como técnico formador, ¿qué te generó lo que ofrecieron Italia y Japón en el final del partido?

-Es algo que vio todo el mundo y me genera fastidio. ¿Cómo describís eso? No tengo palabras. Fue diferente la situación que se plantea con Estados Unidos y Arabia Saudita, donde los americanos salieron a buscar el partido porque necesitaban ser primeros para no jugar con México o Uruguay; la expulsión de Carter-Vickers puede ser llamativa… En cambio lo de Italia y Japón ensucia la esencia del fútbol. Ojalá que con la misma dureza que nos castigaron sacándonos a Lautaro [Martínez, expulsado tras la aplicación del sistema de arbitraje asistido por video (VAR, sus siglas en inglés), se pueda castigar este tipo de cosas y sancionar a quienes están tratando de conciliar un resultado.

-La cesión de Barco, cómo se limitó la preparación porque muchos jugadores iba al predio de la AFA con parte médico de sus clubes o no eran citados porque sus equipos tenían competencia… ¿el fútbol argentino es hipócrita con los juveniles?

-No fueron temas menores durante el desarrollo de la preparación, pero escudarme ahora en ese tipo de situaciones sería buscar excusas. No soy así, hay que asumir la total responsabilidad de los hechos: de las cosas buenas que se hicieron y también por no haber pasado de fase. Siempre hay que dar la cara. Cuando uno tiene un camino recorrido como lo hizo este equipo nos da la tranquilidad de que se trabajó, se tuvo una idea... Duele por lo que significa el fútbol para nosotros.

-¿Qué solución le ves a esa situación?

-Hay que trazar una línea de trabajo con criterio, desarrollar un proceso. No me voy a cansar de repetir y de mostrar la imagen de Venezuela, selección de la que se habla ahora, pero que acumula cuatro años de trabajo y a quien conduce el proyecto [Rafael Dudamel] se le renovó el vínculo por los próximos cuatro años. Con menos infraestructura y capacidad de reclutamiento de jugadores que nosotros… Eso habla de paciencia, algo que en el fútbol argentino ya casi no existe. Nosotros pensamos que el siguiente partido es la gloria o el precipicio y eso nos hace estar de manera permanente saltando veredas. Hay que buscar el camino, esté quien esté hay que proyectar y respaldar. Los procesos de [José] Pekerman fueron los que tomaron muchos otros países como ejemplos, hay que buscar de nuevo eso y no que se llame proceso a un trabajo de seis meses. Particularmente, vivimos el paso intermedio en un espacio de cambio dentro de la conducción de la AFA, eso se reflejó desde el principio. Estábamos sobre la marcha y debíamos resolver situaciones. Entiendo que las críticas siempre van a llegar y nos tienen que hacer crecer y evolucionar. Acepto a las que son con respeto y no aquellas de quienes desean aprovecharse de quien está caído. La discusión futbolística y de trabajo es lo que sirve.

-¿Cuál es tu futuro?

-No imagino nada. Una vez en la Argentina hablaremos mucho con el cuerpo técnico. Tenemos la tranquilidad de tener que afrontar situaciones complejas y a muchas de ellas logramos superarlas. El técnico responde ante la adversidad y quiere dar lucha siempre. Creemos estar preparados para soportar reveses y salir adelante.

El regreso

La delegación argentina, sin los jugadores de Racing (Lautaro Martínez, Mansilla y Zaracho) llegará el martes a Ezeiza, cerca de las 21.30.

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