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Desde que en 2001 el técnico Richard Páez tomó el mando de la selección venezolana, la gente de la calle comenzó a identificarse con la camiseta de color vinotinto .
Y todo porque con Páez comenzaron a llegar algunos resultados victoriosos y esperanzadores, cuyo punto más culminante se dio con las victorias como visitante ante Chile, en Santiago; Colombia, en Barranquilla, y Uruguay, en Montevideo.
Páez ha dirigido al seleccionado nacional en dos eliminatorias sudamericanas y dos Copas América y, aunque no ha conseguido clasificarse ni a Mundiales ni a segundas ruedas del torneo americano, ha mantenido viva la esperanza en la afición venezolana.
Consciente de la responsabilidad de ser anfitrión, el equipo venezolano se ha preparado con artes de meticulosidad para la Copa América de 2007, y muchos partidos de preparación han servido para ir afinando las piezas.
Sin embargo, las últimas salidas del seleccionado han mostrado que, más allá del entusiasmo de los jugadores, cuerpo técnico, medios de comunicación y afición, aún hay sectores del campo en los que la maquinaria no funciona entonada.
Venezuela tiene en el arco, con Rennie Vega y Javier Toyo, un par de buenos cuidadores. En la zaga se destacan los laterales Luis Vallenilla Pacheco y Luis Rojas, pero los centrales José Manuel Rey y Alejandro Cichero no se han visto bien, pues son lentos y no les basta con la experiencia.
Algo similar sucede con los volantes de contención, pues el capitán Luis Vera ya siente el rigor de sus 34 años y sus múltiples lesiones. Juan Arango, astro del equipo, compensa con su capacidad para multiplicarse, pero se corre el riesgo de depender demasiado de él. Y en el ataque se destaca Giancarlo Maldonado, un jugador de instinto, fuerza y visión ancha para el gol, pero que necesita de un acompañante capaz.
La selección venezolana tiene su fortaleza en el arco y entre los volante de ataque, pero no está suficientemente sólida su defensa central y su salida rápida en la conversión de defensa a ataque. ¿Podrá la vinotint o romper su maleficio histórico y clasificarse por primera vez a los cuartos de final de una Copa América



