

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
NARAHA-HIRONO, Japón (De nuestros enviados especiales).- "°Exigite Gabi, vamos, vamos, exigite más!" Los gritos de Marcelo Bielsa buscaban alentar un esfuerzo extra de Gabriel Batistuta, en el amistoso del jueves último frente al club Kashima Antlers. Consultado después si aquello sólo se había tratado de una arenga o respondía a un estado de forma del delantero que no lo conformaba, el entrenador explicó: "No, sólo tengo una exagerada atracción por la palabra exigir".
Es cierto. Y lo reconoce. Profesional extremo, es implacable laboralmente con él mismo. Cierta vez, en los días como entrenador de Newell´s, el arquero Norberto Scoponi le reprochó que no se concentraba junto con el plantel leproso. "No estoy con usted, pero estoy trabajando para usted mirando videos", le contestó.
Les reclama dedicación absoluta a sus dirigidos. Como aquella vez que en la vigilia de un clásico rosarino ensayó 32 variantes para un saque lateral. Hoy, en la intimidad del J-Village, cada vez que los arqueros se desvisten para bañarse se descubren algún nuevo moretón; las canchas son hermosas, pero duras, y el trabajo con ellos es tan intenso que en la piel han aparecido los tatuajes de esa exigencia.
Pero vale reiterar que la demanda empieza por él. Como cuando colocó un pizarrón en el cuarto de su casa, durante su estada en Guadalajara, para que no se le escapara una idea ni aún cuando dormía. Y espera el mismo compromiso de los demás. O puntualidad. Como sucedió hace varios años, por la Copa Libertadores, en Chile, cuando antes de jugar con Newell´s frente a Coquimbo un periodista llegó 15 minutos tarde a una entrevista que había solicitado con Bielsa y el entrenador no le dio el reportaje. O la vez que se detuvo un largo rato ante otro periodista analizando y dibujándole varios ejercicios tácticos; cuando terminó y le pidió al hombre de prensa que se los explicara, descubrió que no lo había atendido lo suficiente. Entonces se indignó y le recriminó la pérdida de tiempo.
A Bielsa le dicen Loco porque hace cosas que los demás no harían, no por desequilibrado. Como cuando salió campeón con Newell´s en el Clausura 92 y autorizó a los jugadores a que concurrieran al casamiento del volante Darío Franco, pero les pidió que volvieran a la concentración no más allá de la 1 de la mañana. Sus dirigidos retornaron alrededor de las cinco, Bielsa pidió una sanción ejemplar que los dirigentes se negaron a tomar y él renunció. Prefirió irse en tiempos de gloria antes que traicionar la que consideraba que era la forma correcta de hacer las cosas.
La dedicación estricta ha marcado un estilo de vida en Bielsa. Alguna vez recordó Roberto Sensini que en los días de entrenador de las inferiores de Newell´s, ya les pedía a los chicos que desde las casas se llevaran palos de escoba a las prácticas: los iba a usar para que simulasen las estacas que hasta hoy forman parte del mobiliario táctico de cada entrenamiento. Y también al defensor de Parma, más de una vez, cuando la televisión aún no acercaba todos los partidos que se juegan en el mundo, le pedía que le trajera de Europa decenas de videos.
No le faltaron roces con sus dirigidos por su alto grado de exigencia. Por ejemplo tuvo choques con Julio Zamora y Fernando Gamboa, en Newell´s, y con José Luis Chilavert, Christian Bassedas, Fernando Pandolfi y Raúl Cardozo, de Vélez. Pero ninguno le guarda rencor. Al contrario, cualquiera de ellos hoy coincide en que Bielsa, desde su obsesión perfeccionista, los hizo crecer como jugadores. Y se lo agradecen. Es que Bielsa se sale con la suya, pero desde el convencimiento y no desde la imposición.


