Cómo jugará la política nacional en la pelea por el manejo del fútbol

Aunque todavía es prematuro para candidaturas, el Gobierno hará valer su condición de socio comercial de la AFA; sectores afines impulsaron el nombre de Carlos Heller; toma fuerza la posibilidad de que Segura siga hasta 2015
Alejandro Casar González
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2 de agosto de 2014  • 23:30

La sucesión de Julio Humberto Grondona desnudará, como nunca antes, la intrincada relación entre la política y el fútbol argentino. Los más de $ 1000 millones que el Gobierno, a través de la Jefatura de Gabinete, le paga a la AFA son el principal argumento por el que desde Balcarce 50 dirán lo suyo en la Asamblea de fines de octubre.

"Máximo está jugando", fue la frase que usaron para confirmar que el hijo de la Presidenta, principal referente de La Cámpora, intentará influir en la elección. En los últimos días, desde algunos sectores del oficialismo promovieron la hipotética candidatura de Carlos Heller, diputado nacional (Nuevo Encuentro, el partido de Martín Sabbatella). Gracias a los años en los que fue vicepresidente de Antonio Alegre en Boca, Heller alcanza la antigüedad requerida (cuatro años) para presentarse como candidato. "Me siento incómodo, porque tenía una relación con Grondona", dijo Heller en Del Plata al ser consultado.

"Todo es una conjetura. Aún no hay bajada de línea; es temprano para eso, todos están muy desconcertados", respondieron fuentes del Fútbol para Todos al ser consultadas sobre el futuro. En tren de preferencias, los informantes no vieron mal que el próximo presidente fuera un continuista de la tarea de Grondona. Es decir, Juan Carlos Crespi (Boca), Alejandro Marón (Lanús) o el mismo Luis Segura (Argentinos Juniors), quien presidirá la AFA, por lo menos, hasta la asamblea de octubre. Las fuentes ven a Segura como uno de los grondonistas más alineados con el proyecto nacional que encarna la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

¿Y si fuera alguien propio, de la política? "Si buscamos candidato, podría ser Eduardo Spinosa (Banfield)", señalaron desde el Fútbol para Todos. Contador público y con ocho años en la actividad política de Banfield, Spinosa es un hombre relativamente joven para la AFA (cumple 42 años el próximo 29) y, además, es amigo personal de Gabriel Mariotto, el vicegobernador bonaerense, que tuvo un papel fundamental en la concreción del Fútbol para Todos y la ley de medios. En los últimos días, Mariotto fue uno de los pocos dirigentes del Gobierno que aplaudió la gestión de Julio Humberto Grondona en sus 35 años al frente de la AFA.

Así como el oficialismo piensa sus jugadas, también lo hace la oposición. Tanto en el Frente Renovador como en Pro creen que a partir de 2015 serán gobierno y que, si el Fútbol para Todos se mantiene, el hombre que asuma en octubre del año próximo "debería ser afín" a la nueva fuerza política que gobierne el país. En Pro, por ejemplo, ya habrían movido filas para evitar que el Gobierno instalara a un hombre de su riñón (como Heller, por ejemplo). En ese sentido, tampoco verían del todo mal que quien cumpla el año de mandato que le quedaba a Grondona sea Segura. O incluso Alejandro Marón (presidente de Lanús).

"No nos disgusta la continuidad de Segura, o incluso Miguel Silva [secretario general del Comité Ejecutivo y vicepresidente primero de Arsenal]", dijeron ayer desde el Frente Renovador que encabeza Sergio Massa. Sin embargo, aclararon que "no hay una decisión final" en el partido acerca de su candidato a suceder a Grondona. Y confirmaron que, para ellos, la elección verdadera es la del año próximo. Tanto en la AFA como en el país.

El senador nacional Aníbal Fernández (Frente para la Victoria) se bajó en la semana de la carrera por la sucesión. "Ni en pedo", fueron sus palabras al ser consultado en Radio del Plata sobre la posibilidad de suceder al veterano dirigente de Sarandí. De todas maneras, Fernández dejó en claro que quien intente postularse deberá tener la espalda suficiente. "Hay que ver quién tiene la mayor estatura para poder hacerse cargo. Es un vacío difícil de llenar", agregó el hombre de los bigotes prominentes, que preside Quilmes y la Confederación Argentina de Hockey. Con sus palabras, Fernández pretendió espantar a los advenedizos; a aquellos que hace rato están fuera del manejo del fútbol. Lo suyo fue un llamado a los dirigentes con peso específico, sea político o futbolístico.

¿Qué hará Jorge Capitanich? En los hechos, es el dueño del fútbol; el que paga los más de $ 1000 millones al año a la AFA a través de su dependencia, la Jefatura de Gabinete. Su opinión no es menor, aunque quedó señalado puertas para adentro de la Casa Rosada luego del fallido arribo de su amigo Marcelo Tinelli a las transmisiones televisivas. Por eso, su influencia en el fútbol decayó. A esta altura, Capitanich sólo paga. Aunque, en algún momento, quienes postulen a los candidatos deberán sentarse a hablar con el chaqueño. Después de todo, el nuevo hombre fuerte de la AFA será quien visitará la Casa Rosada para negociar. O, como fue costumbre en los últimos tiempos, a reclamar aumentos que, muchas veces, el Gobierno no pagó.

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