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Boca estaba preparado para esta noticia. Sabía que una de las barajas del mazo tenía esta cara. Están convencidos de que si este episodio se hubiera dado en los octavos, cuartos o semifinales, el equipo ya hubiera avanzado a la siguiente etapa. Pero son tantos los millones de dólares en danza y los intereses económicos que se involucran en una final, que eran conscientes de que la Conmebol iba a aplicar un criterio diferente a lo sucedido con el episodio del gas pimienta en 2015.
Por eso, adelantándose una casilla, Daniel Angelici decidió acercarse este mediodía al Complejo Pedro Pompilio y compartió una charla con el plantel y con el cuerpo técnico que lidera Guillermo Barros Schelotto. Debatir. Escucharlos y que lo escuchen. Contarles a los jugadores los pasos que fue dando la institución en estos días, y cuáles dará desde lo legal de aquí en adelante, y a la vez conocer la postura de los futbolistas.
La opinión fue unánime. Hubo sentido común y concordancia en las voces de unos y otros. Si había fallo adverso, la postura de todos es jugar. Por una obligación reglamentaria (negarse a hacerlo expondría al club a una sanción gravísima, e incluso a una posible desafiliación) y porque el desafío deportivo se acrecentó con la victoria de anoche de Gimnasia: ahora no solamente está en juego ganarle la Libertadores al rival de toda la vida, sino que, de concretarlo, Boca puede dejar a River afuera de la edición 2019.
Sin embargo, en un comunicado de prensa dejó en claro su postura ante el fallo de la Conmebol: "...no comparte los argumentos de las mismas y las considera claramente contrarias a los Reglamentos y precedentes jurisprudenciales, por lo cual se interpondrán los recursos que correspondieren ante la Cámara de Apelaciones de la Conmebol y, eventualmente, ante el Tribunal Arbitral del Deporte".
Comunicado de prensa [R] https://t.co/MU5QW2Kms1pic.twitter.com/mKDII4k2u7&— Boca Jrs. Oficial [R][R] (@BocaJrsOficial) 29 de noviembre de 2018
También tomó por sorpresa el anuncio de la sede en Madrid. Luego de que Doha quedara descartada, la percepción en Brandsen 805 era que iba a ser muy difícil que se jugara fuera de Sudamérica. E incluso alguien llegó a sugerir a San Pablo como destino. Todo quedó en palabras.

Con el paso de los días, Boca también mira la foto en perspectiva. La institución de la Ribera es consciente de todo lo que ganó del sábado a hoy. Es un hecho que la final no se jugará en el Monumental, con lo cual River no podrá disputar el partido ante su público.
Boca tendrá entonces dos posibilidades de ganar la Copa Libertadores: primero en la cancha, y en paralelo, si el resultado es adverso, continuará el reclamo por la vía legal. Y además, le dejó en claro a la Conmebol su fortaleza continental. Porque el xeneize no está solo en esta batalla, y son muchos los clubes de peso de la región que se solidarizaron con su reclamo: Palmeiras, Gremio, Cruzeiro, Atlético Mineiro, Peñarol, Deportivo Cali, Olimpia y Cerro Porteño.
Es muy posible que en las próximas horas Boca realice un comunicado oficial en el cual anuncie que jugará, que lo hará bajo protesta y que los caminos legales continuarán su rumbo, paralelo al aspecto deportivo, con el TAS (Tribunal Arbitral del deporte) como última escala.
Del lado de los futbolistas, sienten que no tienen otra opción. Aunque el malestar es mayúsculo, porque creen que todavía no se tomó noción de lo grave que fue lo que pasó el sábado. "Estamos viviendo una locura. Pablo (Pérez) no perdió el ojo por milímetros. Y da todo lo mismo", le dijeron a LA NACION desde las entrañas del plantel. Y agregaron, con resignación: "¿Qué podemos hacer? ¿Una huelga? ¿Contra quién? ¿Con qué sentido? ¿Qué podría cambiar? Esto no para ni aunque la próxima tengan más puntería y maten a un futbolista, del equipo que sea". Al presidente le dijeron justamente eso: que el fin de semana no estaban en condiciones físicas ni anímicas de jugar. Y que por eso se plantaron en esa postura inflexible.
Finalmente, Angelici les pidió que se enfoquen en Independiente. Que el partido del domingo, en Avellaneda, es muy importante para la ilusión de Boca de encaminarse en la Superliga e intentar conseguir el primer tricampeonato de su historia. Porque la vida sigue. El show debe continuar. Y la final se tiene que jugar.



