Coronavirus. Clubes vacíos y un futuro incierto: cómo es la tarea de mantener los centros deportivos del país

La Bombonera vacía: hubo problemas con el césped
La Bombonera vacía: hubo problemas con el césped Crédito: Gentileza Boca
Fernando Vergara
Olivia Díaz Ugalde
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2 de mayo de 2020  • 00:18

Ante la pandemia de coronavirus, la imagen impacta. Con las puertas cerradas, transitan sus días vacíos, casi sin alma. La realidad nos mantiene alejados de esos lugares llenos de vida. Algunos de manera profesional, otros tantos amateurs, los clubes cumplen una función social imposible de sustituir. A lo largo y a lo ancho de la Argentina. Son instituciones que contienen no sólo a los chicos y a los grandes, sino a toda la familia. Esos espacios que portan con orgullo e identificación por millones de personas, hoy hacen malabares y espían el futuro cargados de incertidumbre. Los ingresos son escasos e incluso nulos, y nadie tiene en claro qué será de su futuro inmediato.

LA NACION dispuso un relevamiento para conocer la situación actual en diversos clubes. Las tareas, en definitiva, son mínimas. Por ejemplo, Ferro Carril Oeste y el Club Ciudad de Buenos Aires son entidades emblemáticas de la Capital Federal. Cada uno de ellos es sinónimo de historia deportiva y social. "Acá hacemos trabajos de mantenimiento en el natatorio, canchas de tenis, gimnasios cubiertos, campo de juego del estadio de fútbol y limpieza de vestuarios, baños e instalaciones en general, como así también el corte de césped en todos los sectores y espacios deportivos. Tratamos de no superar las tres personas juntas, manteniendo distancia, y ellos concurren en días alternados", detalla Roberto Cammareri, gerente general de Ferro. "Lo mismo realizamos en nuestro predio de Pontevedra. Y otro sector al que se le dedica especial atención en cuanto al mantenimiento e higienización es nuestro colegio", añade.

Desde Ciudad aportan otra perspectiva: en momentos donde todo quedó frenado y sin actividad, los costos de estas tareas se hacen cuesta arriba. "¿Cómo mantenemos toda la infraestructura? Es muy complicado. Hasta ahora tenemos una excelente colaboración de los socios. Tuvimos muchas bajas sociales, pero tomamos la decisión de no efectuarlas. Es decir: les damos una licencia especial llamada 'coronavirus' y no se les va a facturar nada hasta octubre. Para esa época los vamos a llamar para ver si quieren volver", describe Oscar Vázquez, presidente del club.

La piscina de Muni
La piscina de Muni Crédito: Gentileza Club Ciudad de Buenos Aires

El directivo explica que el ingreso por parte de los colegios es otra pérdida importante, al igual que el cobro del estacionamiento: "Ellos nos alquilaban las instalaciones durante la semana para las clases de educación física y esto dejó de pasar. Teníamos todo reservado para el año, y este es un recurso que perdemos al menos hasta que se reanuden las clases. El estacionamiento, que le cobramos a los socios y no socios, es otro de los ingresos más importantes de efectivo y de eso hay que olvidarse", se lamenta.

En los clubes de fútbol

En Racing, además de preservar el campo de juego del Cilindro, también mantienen el predio Tita Mattiussi, donde se entrenan los juveniles de la Academia. En este espacio de 14 hectáreas, el club de Avellaneda cuenta con ocho canchas: cinco de fútbol de césped natural, dos de sintético y una de hockey. Lo explica Leonardo Tarrío, gerente del Predio Tita. "Una semana antes de que se declare la cuarentena se comenzó a mantener con una guardia mínima de empleados, precisamente aquellos que no dependieran del transporte público, no tuvieran hijos chicos a cargo y no entraran en los grupos de riesgo. Desde el club se encargaron de gestionarnos los permisos para que cuatro empleados podamos cubrir las tareas esenciales de cortar el césped y fumigar, también por el dengue. Nos dedicamos a parquizar y a limpiar los espacios verdes", explica.

"Una cancha se suele cortar en verano prácticamente todos los días y en invierno con una frecuencia menor a la mitad. Se comenzaron a resembrar algunas canchas porque esta es una época de transición del césped. La falta de actividad le permitirá un tiempo óptimo de germinación y maduración de la planta, que son unos 45 días", añade Tarrío.

En el caso de Boca, el campo de juego de la Bombonera sufrió los primeros días de aislamiento. "Estuvo los primeros 20 días sin ningún mantenimiento. Una vez que se flexibilizaron las medidas, empezaron a trabajar dos cancheros un par de días por semana. A la cancha le había agarrado un gusano, precisamente por la falta de mantenimiento y por no haber llegado a fumigar. Afortunadamente eso se pudo eliminar. A partir de ahí se cortó bien cortito el césped, así dura más, y se realiza el mantenimiento indispensable cada semana. Lo mismo con el predio de Boca en Ezeiza", explica a LA NACION un dirigente del club..

En Racing, las tareas esenciales de cortar el césped y fumigar, también por el dengue
En Racing, las tareas esenciales de cortar el césped y fumigar, también por el dengue Crédito: Gentileza Racing

En Santiago del Estero -una de las provincias argentinas con menos infectados- se encuentra Central Córdoba, otro de los integrantes de la Superliga de fútbol. El estadio Alfredo Terrera está a cargo de Juan Auad, que además es ingeniero agrónomo y directivo del club. "Se complica bastante. Hace un par de semanas se hizo la siembra en la cancha principal y en las dos auxiliares de entrenamiento. Pero esto requiere de un gran esfuerzo económico, porque el costo de las semillas y los fertilizantes no es barato. En un mes, para el complejo de canchas se presupuesta lo mismo que el valor de un sueldo de un jugador 'normal'. Y al estar todo parado los recursos son escasos", remarca.

"Honestamente, las mantenemos como si el fútbol estuviera en actividad. Hay trabajos de aireación y arenado. Por una cuestión fisiológica, el césped no puede dejar de cortarse nunca. El descanso de las canchas es importante, porque el uso masivo las destruye. Pero esto es algo que jamás vivimos, y ahí es donde aparece la incertidumbre por saber cuándo volverán a utilizarse", concluye.

Quimsa, de Santiago del Estero, es uno de los tantos clubes de la Argentina que puso a disposición sus instalaciones ante una eventual necesidad sanitaria. Allí, entre otros deportes, se practican voleibol, cestoball, gimnasia artística, patín y taekwondo. Asimismo, la entidad cuenta con una fuerte presencia en la Liga Nacional de básquet, donde fueron campeones en la temporada 2014-2015. Y uno de sus emblemas es el estadio Ciudad, con capacidad para 5200 espectadores.

"El club está cerrado desde el 15 de marzo. A partir de eso se realizan tareas de mantenimiento y concreción. El parqué del campo de juego se mantiene con líquidos para la conservación de la madera. Cada dos días se realizan tareas de ventilación y se trata de mantener la limpieza. Desde ya, todo es con personal reducido. En el resto de las instalaciones (vestuarios, gimnasio, salones multiuso) se hacen recorridas diarias para verificar su buen estado y en caso de encontrar alguna avería, se trata de solucionarlo en el momento", explica Alejandro Esperguin, jefe de prensa del club.

Respecto a las tareas de mantenimiento, Ciudad vive una situación similar. "Se hacen trabajos para que el club esté con una buena vista, tenemos muchos espacios verdes y hay que cortar el césped. Es lo mínimo para mantener las estructuras. Por ejemplo, si las canchas de tenis no se riegan, el polvo de ladrillo se vuela y desaparece en una semana. Es una locura volver a comprar eso, el costo es altísimo. Lo mismo sucede con la cancha de hockey, que necesita que todos los días se la riegue", explica Vázquez.

La cancha sintética de hockey del Club Ciudad de Buenos Aires
La cancha sintética de hockey del Club Ciudad de Buenos Aires Crédito: Gentileza Club Ciudad de Buenos Aires

La situación de la URBA y el rugby de clubes

Por el lado del rugby, los clubes viven un contexto parecido. Las instalaciones permanecen cerradas y sólo el personal mínimo e indispensable ingresa a realizar sus labores. "Los ingresos bajaron, pero los gastos siguen siendo los mismos. Hay distintas fuentes clave de ingresos. Una es la cuota social, aunque los que no cuentan con el débito automático se les está haciendo difícil recibir este dinero. Y luego el cobro del estacionamiento, otro punto importante que se perdió. Además, está el pago por parte de los sponsors, y al no haber arrancado el campeonato no llegaron a abonar lo que debían por una cuestión lógica", resume Santiago Marotta, presidente de la URBA desde 2018.

Desde esta entidad se creó un Comité de Crisis que apunta a ayudar a las instituciones, a planificar la reanudación de las actividades una vez superada la pandemia y a mantener capacitaciones online. Por un lado, las tareas consistieron en la recopilación de las necesidades de los diferentes clubes.

"Se está trabajando en conjunto con la UAR para que se envíe una nota al Ministerio de Turismo y Deportes, solicitando diferentes medidas para paliar este duro momento de gastos, los empleados, los sueldos y el deterioro de la infraestructura", describe el presidente.

En cuanto al protocolo de cuidado, acerca de cómo será el manejo de las diferentes actividades una vez que se reanuden, Marotta explica: "Esto sirve para poder contener al público y que éste tenga ganas de acercarse de nuevo a su club de la manera más segura. Estamos tratando de adaptar todo para que sea lo más fácil y ágil posible. Pero, sin ninguna duda, el día que se vuelva no va a ser igual".

El Cenard, sin alto rendimiento: una imagen diferente a la usual
El Cenard, sin alto rendimiento: una imagen diferente a la usual Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

El Cenard vive una realidad alejada de la actividad del alto rendimiento

El Cenard vive una realidad alejada de la actividad del alto rendimiento El Cenard es el lugar donde los deportistas más destacados realizan sus entrenamientos y donde practican la mayoría de los seleccionados nacionales argentinos. La casa del deporte, que cuenta con 33 hectáreas en el barrio de Núñez, alimenta los sueños de unos 2500 atletas que suelen concurrir diariamente.

La situación, hoy, es totalmente opuesta: apenas lo visita un grupo pequeño de personal técnico deportivo, limpieza, espacios verdes y mantenimiento. De hecho, el hotel del predio funcionó durante un fin de semana como resguardo para turistas varados por la pandemia. "Contamos con un coordinador técnico que tiene personal a cargo. Se hace un mantenimiento preventivo riguroso de la pileta, las canchas de todos los deportes y la pista de atletismo. También de lo que está bajo techo. Además, se efectúa una desinfección permanente por el coronavirus y por el dengue. No podemos dejar que el lugar se venga abajo porque este es un patrimonio del estado", explican desde el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo.

Tiempos de pandemia. Con realidades distintas en el tránsito y una espera que a muchos... exaspera.

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