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Sucede en el del fútbol más que en otros mundos: de la noche a la mañana, un joven se encuentra ante la oportunidad de su vida y lo invade la ilusión de sacarle el mejor provecho. A Cristian Nasuti esa puerta se le abrió a los 21 años y se llamó River. "Te soy sincero: hace un mes, me sentía en el fondo del mar. Estaba entrenándome con la tercera, solo. De los que el año último éramos de esa división, al único que no habían subido era a mí; me sentía un poco relegado del plantel. Pero de golpe Jorge Ghiso me comunicó que Leo (Astrada) necesitaba que yo viajara a Mendoza y ahí volví a la vida. Me propuse aprovechar cada posibilidad que me dé el cuerpo técnico", le confiesa a LA NACION el muchacho surgido en Platense.
Si fue una alegría para el Tano, como se lo empieza a conocer a este rubio y fornido defensor de 21 años, nacido en San Martín, más lo habrá sido para una familia que sustenta sus sueños desde el apoyo incondicional. Antonio, su papá, es su seguidor más antiguo, pero a la hinchada propia últimamente se sumaron varios: su mamá, Elida; sus hermanos Marcelo y Laura; su esposa, Constanza, y un benjamín: Gianfranco, su hijito de un año que anteayer entró en el Monumental en sus brazos.
En lo estrictamente futbolístico, la producción de Nasuti ante Estudiantes estuvo algún escalón por debajo de lo que venía entregando, pero no en lo temperamental. Si por algo sorprende su estampa es por una firmeza desacostumbrada en su edad. "Sí, soy así también fuera de la cancha. Por ahí soy un tipo tranquilo, callado, pero después tengo mi carácter. Ahora trato de estar lo más tranquilo y frío posible para no dejarme llevar tampoco por las emociones."
-¿El River que se vio ante Estudiantes es el que ustedes buscan?
-Sí. Después del partido con Chicago nos preguntaban qué pasaba con el equipo, y varios dijimos que en los próximos partidos iba a aparecer el verdadero River que pide Leo. Ayer -por anteayer- fue el partido ideal dentro de lo que él nos pidió. Presionamos en toda la cancha y cuando tuvimos la pelota jugamos bien.
-¿Qué le transmitió al grupo y al equipo la vuelta de Salas?
-La experiencia de Marcelo y las ganas de revancha que tenía por todo lo malo que vivió en el anterior semestre nos contagiaron y nos dieron todas esas ganas de salir a ganar. Estoy muy contento por él, porque además pudo convertir.
-¿A que puede aspirar River?
-Tiene plantel para pelear en la Copa Libertadores y en el Clausura. Ahora vamos a tener un mes sin descanso porque se jugará domingo y miércoles, continuamente, y ahí se verá de qué manera se puede pelear en los dos frentes.
-¿Cómo es Astrada como DT?
-Sabemos que está tomando sus primeras experiencias. Trata de que uno juegue tranquilo. No te embarulla con tácticas, pero sí te pide, te exige esa actitud que él tenía cuando jugaba y nos contagia.
-¿Sentís que te estás ganando un lugar en el equipo?
-Uno lucha para eso, pero también es consciente de que tiene delante un jugador como Ameli, que es uno de los líderes del plantel y del que tengo que aprender.
-¿Tenés algún referente futbolístico?
-No tengo ídolos... Para mí, un ídolo fue Diego Maradona, pero trato de copiar cosas buenas de varios centrales. Trato de mirar al Coco (Ameli), a Celso Ayala, tipos que en el juego aéreo son invencibles. Y hay muchos grandes zagueros que trato de mirar, como Milito o Samuel.
Si bien el DT Leonardo Astrada aún no definió el equipo de River que mañana enfrentará Libertad, de Paraguay, por la Copa Libertadores, se espera que haya dos reapariciones: las de Marcelo Gallardo y Horacio Ameli, recuperados de sus lesiones. Ayer, ambos practicaron fútbol reducido. Los jugadores que actuaron ante Estudiantes trotaron e hicieron ejercicios físicos regenerativos.
