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El fútbol todo lo puede: en el reino del capitalismo se critica por no adoptar medidas socialistas. La historia es así: en la tercera rueda de la FA Cup inglesa, el certamen de clubes más viejo del mundo, se enfrentaron Luton Town y Liverpool. El primero, una entidad centenaria, que hoy juega en la tercera división y está cerca de la quiebra; su rival, un poderoso mundial adquirido el 6 de febrero de 2007 por los norteamericanos Tom Hicks y George Gillet en 450 millones de euros. Los extremos se cruzaron y Luton le pidió a Liverpool que le cediera su mitad de los ingresos por la venta de 5000 entradas. La respuesta fue: "Debemos pagar a los jugadores 100.000 libras por semana. Deben estar bromeando. ¡De otra manera, terminaremos como ustedes!".
El debate se abrió en Inglaterra, la mejor Liga del planeta, según la Federación Internacional de Estadísticas e Historia del Fútbol: ¿hasta dónde los clubes grandes deben ayudar a los chicos? Justamente, en el país donde más abiertas las puertas están a la llegada de capitales extranjeros: se estima que dentro de cinco años 18 de los 20 clubes de primera pasarán a manos privadas. Ya sobran ejemplos y de distintas nacionalidades, con el récord pagado por el norteamericano Malcolm Glazer por Manchester United: 1470 millones de dólares en 2005. En la lista sobresalen el ruso Roman Abramovich, propietario de Chelsea; el egipcio Mohamed Al Fayed, dueño de Fulham, y el ex primer ministro tailandés Thaksin Shinawatra (acusado de corrupción y nepotismo en su país), que en julio último adquirió el 75% de las acciones de Manchester City en 170 millones de euros.
En nuestro país no se juega un torneo similar a la FA Cup (¡que bueno sería un certamen de eliminación que enfrente a equipos de distintas categorías!) y no hay choques entre realidades tan dispares. Pero es fácilmente imaginable qué sucedería si se recuerda que la negociación por el reparto de los ingresos de la TV aún no tiene final. Los más chicos piden mayor porcentaje, los grandes no ceden, se discutió todo el último semestre y se pasó a un cuarto intermedio. Conclusión: domina el individualismo made in Liverpool.
En la cancha, la balanza del destino puso ayer las cosas en su lugar: Luton y Liverpool empataron 1-1 y deberán jugar otro encuentro para definir cuál pasa de rueda, lo que significará más ingresos para ambos, ricos y pobres por igual. Mientras tanto, John Madejski, el presidente del Reading inglés, encontró las palabras justas para describir a la Premier League hoy: "Escucharé cualquier oferta de compra que sea razonable, pero sólo procedente de billonarios, los millonarios que ni se molesten". Todo dicho...



