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Una de las características que intentó aplicar Jorge Almirón en Independiente fueron las transiciones rápidas, salidas explosivas para transformar un avance del rival en un contraataque propio. Para eso es necesario tener una alta precisión en velocidad, resolver fácil pero bien y comandar el movimiento como un bloque, no dependiendo de lo que pueda genera un pelotazo para adelante. Si bien la impronta individual es determinante para la finalización, hay una búsqueda para que las iniciativas sean respaldadas. Y en ese sentido, Independiente trabaja hasta los córner en contra para sorprender al adversario.
Así fue el gol de Albertengo a Quilmes. Tras el córner de Gómez, despejó Cuesta, Rodríguez jugó con Pisano, que se apoyó con Mancuello, que enseguida filtró para el pique interior de Valencia; el colombiano hizo correr para Papa y terminaron contraatacando 4 vs. 2 hasta que el cambio de frente de Papa finalizó en la definición de Albertengo. En el medio hubo detalles a tener en cuenta.
Un equipo que programaba contras de un tiro de esquina en contra solía ubicar a tres puntas en el círculo central, lo que obligaba al rival a dejar cuatro. Lanús, con Barros Schelotto, solía dejar tres. Otros DT lo usan como sistema defensivo, pensado más para sacarle cabeceadores a un rival con mucha altura. Pero la curiosidad en el gol de Albertengo fue que, cuando Gómez ejecuta el córner, no había nadie esperando en la mitad de la cancha. Independiente tenía a todos defendiendo: dos libres (Valencia en el primer palo y Albertengo en el segundo), Papa tomando el primer poste; cinco tomando marcas (Aguilera, Cuesta, Toledo, Tagliafico y Mancuello) y dos rebotes: Diego Rodríguez y Pisano. La diferencia la hicieron por el entendimiento en el cumplimiento de los roles, al punto que Papa, que arrancó la jugada junto al arquero Rodríguez, terminó asistiendo a Albertengo. No fue casualidad. En su primer córner en contra, a los 13 minutos, Independiente tuvo sus once futbolistas dentro de su área. Y en esa acción también se gestó un contraataque vía Pisano y Albertengo, aunque lo cortó con oficio Braña. En la jugada del gol hubo más mérito de Independiente que falla de Quilmes. Otro detalle fue la infracción de Zacaría a Pisano. Así intentó cortar con un foul táctico, pero Mancuello fue más inteligente y enseguida rompió líneas para Valencia.
"Córner mal tirado es gol, pero del rival", decía Carlos Bilardo hace años. Pretendía alterar sobre este riesgo. Por eso los "rebotes" ofensivos suelen ser clave en este tipo de acciones porque, ante cualquier rechazo que les cae en su zona de influencia debe terminarse con un disparo al arco, muchas veces para evitar una contra adversaria antes que como elemento eficaz de ataque. La mayoría de los entrenadores suelen pedir, en esos casos, "terminar la jugada", aunque el balón vaya... a la tribuna.
Desde enero de 2014 hasta hoy, hubo 19 goles generados así. Newell's fue el equipo que más hizo: tres. Les anotó a Independiente (Figueroa), en la 1a fecha de este torneo, a San Lorenzo y Rafaela en 2014 (ambos de Maxi Rodríguez). Más atrás, en el Inicial 2013, Gigliotti le anotó a Rosario Central en la Bombonera. Él iba libre al balón en el Boca de Bianchi, rechazó tras un córner y, viajando de arco a arco... terminó convirtiendo el gol.
En un fútbol donde crece el juego por las bandas y la explosión en los últimos metros, hoy parece ser más eficaz sorprender desde atrás, sin dejar a nadie en el círculo central en los córners en contra. Así, además, se le sacan las referencias fijas al adversario. Como hizo Independiente. Pero, para eso, se debe potenciar el entendimiento colectivo, que los rechazos actúen de despejes y, al mismo tiempo, de primer pase para los contraataques.



