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Inesperado, sorprendente, emocionante, agónico, increíble... elija el adjetivo que se le ocurra para definir el final del cotejo desquite de la Promoción de la B Nacional entre Defensa y Justicia y Deportivo Morón -el partido de ida había terminado 1 a 1-, que dejó al primero en la categoría mayor del ascenso: cualquiera de ellos encajará perfectamente.
Todo parecía definido en favor del Gallito cuando en Florencio Varela se cumplió el tiempo reglamentario. El conjunto del Oeste ganaba 3 a 1 y el árbitro, Federico Beligoy, sólo estaba preocupado porque los hinchas visitantes intentaban invadir el campo. Se jugaba el primer minuto de descuento, Ramírez capitalizó un córner y puso el 2-3 con un frentazo bajo, a la izquierda de Gagliardo. Parecía que no había tiempo para más, pero a los 49, un tiro libre de Miralles, con casi todos los jugadores del partido en el área de Morón, dejó parado al arquero visitante. Fue el 3 a 3 que hizo explotar el estadio varelense. El que cambió el destino de uno y de otro, el que desató la locura y el silencio, la gloria y la frustración, el oro y el barro. Y Defensa y Justicia sigue en la B Nacional...
El tempranero gol de Rubén Ferrer (un cabezazo a los 2 minutos, tras un centro de Emiliano Romero) llevó tranquilidad al conjunto dirigido por Rubén Agüero desde el arranque. Parecía que Defensa iba a tener todo controlado, pero Morón reaccionó y empezó a capitalizar los errores defensivos del local. La sociedad Seccaffien-Akerman fue determinante para ello y los goles del propio Akerman (a los 11 minutos) y de Denis (a los 15) desorientaron al local, que sólo dio muestras de recuperación en los últimos diez minutos. Ferrer, a los 40, y Vega, a los 43, desperdiciaron dos situaciones inmejorables.
El segundo período mostró desde el vamos la intranquilidad de Defensa y Justicia. Intranquilidad que recrudeció a los 10 minutos, cuando después de una de las tantas buenas jugadas de Seccaffien, Akerman anotó el tercero.
Los dos goles de diferencia empezaron a desatar el festejo en la tribuna visitante, lo que ocasionó algunos problemas con los hinchas subidos al alambrado. Sin embargo, nada estaba decidido. Morón siguió controlando las acciones y los varelenses echaron mano al banco de suplentes para jugar su última carta. Al menos, con los ingresos de Saccone y Zuleta, el panorama mejoró algo, pero el tiempo se consumía irremediablemente y Morón no perdió la tranquilidad.
Beligoy adicionó cinco minutos y sucedió lo inesperado. Una reacción que sirvió nada menos que para mantener la categoría. Con lo que eso implica.


