Beccacece volvió a Florencio Varela con Independiente y su fórmula sigue siendo exitosa

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  • Sebastián Palacios
Rodolfo Chisleanschi
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28 de julio de 2019  • 19:41

Sebastián Beccacece sigue siendo eficaz en Florencia Varela. La primera fecha de la Superliga lo llevó al estadio donde se graduó como entrenador en el fútbol argentino, esta vez como director técnico de Independiente, y salió igual de ganador que cuando lo hizo durante sus dos etapas en Defensa y Justicia, aunque luego del partido tuvo un preocupante episodio en cuanto a su salud. El Rojo se impuso 1 a 0 y nadie puede objetar sus merecimientos.

El conjunto de Avellaneda, además, se dio el lujo de poner en práctica dos planteos bien diferentes, uno en cada tiempo, y resultó exitoso en ambos. Cuando se hizo dueño del juego en el arranque, con Martín Benítez como abanderado, y cuando retrocedió después hasta terminar plantando una línea de cinco para asegurar los tres puntos.

Benítez es uno de esos jugadores que generan debates permanentes. El misionero, un veterano de 25 años, lleva ocho temporadas en la Primera del Rojo y más allá de algunas rachas afortunadas o de algunos partidos sueltos, nunca acabó de consolidar aquello que prometió desde su debut. Sus errores de lectura de juego han conspirado siempre contra sus virtudes con la pelota, y de paso le han complicado la vida a sus entrenadores, incapaces de encontrarle un puesto adecuado.

En sus primeros días en Avellaneda, Beccacece eligió darle una posición indefinida. "Falso 9", en los papeles, la realidad lo ubica muy lejos del radar de los defensores rivales para participar de manera activa en la gestación del juego. No fue buena su presentación ante los ecuatorianos de la Católica, repitiendo los fallos que tanto suelen enervar a los hinchas del Rojo. Pero insistió el técnico rosarino en Florencio Varela y en esta ocasión Benítez le dio la derecha a quienes año tras año esperan su explosión como jugador.

Indetectable para los volantes del Halcón, el hombre que ahora lleva el número 10 en su camiseta fue el eje sobre el que pivotó el amplio dominio que ejerció el Rey de Copas durante el primer tiempo. De sus pies nacieron las acciones más lucidas en ese lapso, como la que a los 10 le permitió a Cecilio Domínguez fabricarse un mano a mano con Unsaín, que le tapó el remate final.

Independiente logró dos triunfos en las dos primeras presentaciones con Beccacece: 1-0 a Universidad Católica de Ecuador en la Sudamericana y 1-0 a Defensa en la Superliga

El circuito que crearon Benítez y Pablo Pérez por dentro, apoyados por Blanco y Domínguez por las bandas, tuvo movilidad, criterio y paciencia para superar la presión que intentaba Defensa y Justicia y que solo fue efectiva en los minutos iniciales. Le faltó en ese lapso a Independiente más pimienta en ataque, tal como le pasó en el estreno por la Sudamericana. Creó poco frente al arco local en relación al tiempo de posesión y de hecho encontró el gol en una pifia de Herrera que dejó solo en medio del área a Sebastián Palacios para definir con comodidad. Un tiro libre que Benítez estrelló en el travesaño sobre el final fue el otro sacudón que vivió Unsaín en esa primera mitad.

El complemento mostró la otra cara del trabajo de cambio que ha realizado Beccacece en sus primeros compases en Avellaneda. Comparados con la última etapa del ciclo Holan, estos encuentros iniciales de la temporada han mostrado dos mejorías notables en el Rojo: la intensidad física y, quizás como consecuencia directa, una seguridad defensiva desconocida en tiempos recientes.

El Rojo se tiró atrás en los 45 finales, le cedió la pelota y el terreno al conjunto de Mariano Soso y, sin embargo, tal como sucedió el jueves pasado, Martín Campaña vivió 90 minutos sin grandes revolcones. Varió el Rojo su manera de defender, abandonó las marcas individuales en mitad de cancha para moverse en bloque y buscar la recuperación sobre la base de la reducción de espacios, y por el momento la variante le da tan buenos resultados que incluso le permite sacar nota alta a un jugador siempre discutido como Gastón Silva. El uruguayo jugó como segundo central y fue un escollo insuperable para la tímida delantera del Halcón.

¿Qué hizo entretanto el vigente subcampeón del fútbol argentino? Lo que puede en esta etapa de reconstrucción. Los hinchas de Varela escuchaban la alineación de los suyos antes del arranque, veían a Beccacece en el banco de suplentes visitante, a Domingo Blanco vestido de rojo y a Alexander Barboza en el plantel de enfrente y no podían reprimir la nostalgia.

Soso pretende mantener varias de las constantes que llevaron a Defensa y Justicia a realizar el mejor torneo de su historia, pero el cambio de intérpretes se nota, y mucho. Porque no hay por el momento automatismos que funciones y porque la calidad individual parece haber bajado un par de peldaños. Entonces, su control fue estéril y en ningún momento estuvo cerca del empate.

Volvió Beccacece a Florencio Varela y se fue sonriente. Nada ha cambiado, salvo su color de camiseta, claro.

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