Descorazonado

Racing no se recuperó tras el golpe de la eliminación de la Libertadores: jugó mal y se mostró desorientado ante Olimpo, que le ganó por 2 a 0 con dos goles de Cristian Castillo
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25 de mayo de 2003  

Racing no jugaba ayer un partido de rutina ante Olimpo: buscaba palparse a sí mismo y constatar si estaba entero, urdir en su realidad y chequear si tenía signos vitales suficientes sobre los cuales reedificarse. Aspiraba a saberse con la rebeldía necesaria para empezar a dejar atrás días durísimos. Se fue más preocupado que como llegó, porque advirtió que los golpes todavía le duelen. Perdió, pero más que eso importa que lo hizo con una imagen descorazonada, inexpresiva, de esas que llevan a quien la proyecta a preguntarse por qué. Es probable que responderse con certeza le lleve tiempo y sinsabores.

En un ensayo sobre el fútbol moderno debería haber un capítulo importante sobre la necesidad de los objetivos concretos. Ahora que del horizonte inmediato se le esfumaron súbitamente las grandes metas, la Academia parece desorientada. Inanimada. Pelear por un liderazgo local o por la posibilidad de llegar a lo más alto en la Copa Libertadores es bien diferente a consagrarse a un cálculo matemático, lejano, sobre las chances de clasificarse para una competencia –la Copa Sudamericana– que se siente casi remota en el tiempo. Era probable que con ese ánimo se expusiera a más caídas. También lo es que lo aprovechen sus rivales, como lo hizo ayer Olimpo con una practicidad fría y contundente.

De golpe, todo se le volvió cuesta arriba a Racing. Lo que antes le salía con naturalidad ahora le exige esfuerzos titánicos. No hace mucho –aunque hoy parezcan años de distancia–, su especialidad era infundir temor en las defensas enemigas; los pies inspirados de varios de sus hombres abrían calles con facilidad. A jugadores como Mirosevic, Peralta, Milito o Mariano González, por citar a algunos de aquéllos, costaba muchísimo ayer encontrarles parentesco con sus imágenes de esos tiempos. A partir de la pérdida de esa seña particular, todo el resto anduvo con la brújula extraviada.

¿Hay alguna diferencia entre lo visto ayer y lo que ofrecía el equipo bajo la conducción de Osvaldo Ardiles? Es una pregunta que algunos se hacían, pero en este momento parece irrelevante responderla. Primero, porque no da la sensación de que los problemas de la Academia pasen por lo táctico o lo estratégico; segundo, porque en un estado espiritual como el que el equipo mostró ante los bahienses, advertir cambios de ese tipo es casi imposible.

Olimpo empleó un tiempo para tomar nota de un escenario que se le presentaba más que apetecible y el otro para mostrar una contundencia que, dicho sea de paso, no se correspondió con la mediocridad del partido. Le bastó con ser firme atrás para resistir los intentos faltos de fuerza de los locales –Laspada encarnó el prototipo de la solución expeditiva–, ordenado en el medio y encontrar algún rapto de inspiración adelante. Vaya si logró esto último: en sólo siete minutos, Cristian Castillo resolvió con exquisitez dos situaciones y cerró el destino del encuentro. En la primera, definió con clase después de quitarle la pelota a un distraído Bastía. En la segunda, coronó con jerarquía un contraataque eficientemente manejado por Carrario: hizo pasar de largo a Bedoya con un hermoso enganche y dejó sin nada por hacer a Campagnuolo.

Aturdido, el equipo de Commisso quedó futbolística y anímicamente lejos de ensayar una reacción, mientras los bahienses no hacían más que aprovechar las ventajas que se le ofrecían. Olimpo, incluso, estuvo cerca de hacer más profunda y dolorosa la herida de Racing en un par de contraataques. Demasiada suficiencia –Castillo quiso resolver de lujo una situación clara– y alguna respuesta de Campagnuolo –le tapó el tercer gol a Carrario– no se lo permitieron.

Son tiempos difíciles para Racing, que por momentos hizo recordar a aquel viejo Racing. El examen de ayer le sirvió para trazar un diagnóstico. Lo dejó más que preocupado, pero al menos por eso se empieza.

  • "No soy goleador"

    "Necesitábamos sumar. Y trabajamos para mantenernos en primera. Pero no debemos creer que ya logramos el objetivo. Quedan seis finales por delante. ¿Si soy goleador? No, no lo soy... Paso por una buena racha", dijo Cristian Castillo, autor de dos tantos y figura ante Racing.
  • LO LLAMATIVO

    Cinco sin ganar
  • Hace cinco partidos que Racing no gana en el Clausura. Su última victoria fue en la octava fecha, frente a Banfield, por 3 a 2, como visitante.

  • EL DATO

    Dos afuera
  • Milovan Mirosevic (Racing) y Juan Pietravallo (Olimpo) quedarán al margen de la próxima fecha; el chileno sumó su quinta amonestación, y el volante del equipo bahiense, la décima.

  • LO POSITIVO

    Olimpo dio el salto
  • Hasta el match de ayer con Racing, Olimpo se encontraba en la zona de descenso directo. Tras el triunfo, dejó atrás, incluso, la zona de Promoción, en la que ahora están Talleres y Chicago.

  • LO NEGATIVO

    Sin pólvora
  • Racing suma cuatro partidos sin anotar: 3 por el Clausura (ante Lanús, 0-2; Gimnasia, 0-0, y el de ayer) y uno por la Copa (con América, 0-0). El último gol fue de Mirosevic, en la caída 3-1 con San Lorenzo.

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