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ROSARIO.- La desilusión quedó del lado de Rosario Central. Después de un recorrido bastante interesante en la Copa Libertadores, con el 3 a 3 de anoche Cruz Azul le puso freno al sueño del conjunto rosarino . El empuje de Central no fue suficiente para revertir los dos goles de ventaja que el equipo mexicano había logrado hace una semana en el Distrito Federal. La alegría quedó en manos de Cruz Azul, que en su debut en este certamen continental llegó a la final, un lugar reservado para pocos.
Los males de siempre condenaron a Central: jugó lejos del arco de Tombolini y no lo defendió con solvencia, jugó sin precisión y los errores en la puntada final lo tensionaron. Ese es el resumen de lo que vivió anoche Central.
Hubo un primer tiempo en el que las situaciones de riesgo, en su mayoría, se dieron sobre el arco de Cruz Azul. Pero con muchos menos acciones de ataque en su favor, los visitantes tuvieron la misma efectividad que su rival. Principalmente porque el fondo de Central dejó los espacios suficientes y no tuvo tranquilidad.
A los siete minutos del primer tiempo, Central sintió que su ilusión estaba bajo amenaza. Sin avisar demasiado, los mexicanos silenciaron al Gigante de Arroyito. Un error de Laureano Tombolini les abrió paso hacia el gol. ¿Tombolini, el artífice de la clasificación frente a América de Cali, en Cali? Sí, el mismo. El arquero de Central se equivocó en la salida de un córner y el balón le quedó servido a Sergio Almaguer, que concretó el primer tanto del encuentro.
Una mano de José Hernández en el área concluyó en la igualdad de Central, a los 37 minutos de la primera etapa. Con una buena definición de Pizzi los simpatizantes de Central volvieron a creer.
Ni hablar cuando a los 42 del primer tiempo, los hinchas estallaron de alegría por ese gol que consiguió Maceratesi después de un amontonamiento en el ingreso al área grande. Pizzi fue el que lo habilitó ante la desorientación de Almaguer y Brown, los centrales de Cruz Azul.
Pero la felicidad no duró mucho. La imprudencia de Central para contener el solitario ataque mexicano y la inseguridad de Tombolini amargaron una vez más a todo el estadio. Un zurdazo de Adomaitis, que quedó sin marca tras un desvío de Tombolini, puso a los locales otra vez de cara a la desilusión.
No se iba a asustar Cruz Azul por ese comienzo acelerado de Central que lo acorraló sobre su arco. De entrada se vio obligado a agruparse cerca del arquero defendido por Oscar Pérez. Maceratesi, Pizzi y Cía. alertaron a la defensa rival de que tendría una noche complicada. Tampoco se iba a dejar intimidar por esa levantada de los dirigidos de Edgardo Bauza cuando el encuentro, transitoriamente, estaba 2 a 1.
Cruz Azul prefería esperar para salir de contraataque. Más allá de los sofocones que le provocaba Central, el libreto estaba bien estudiado: Adomaitis y el argentino Matute Morales eran la salida para los avances de Palencia, el único delantero que anoche mostró el equipo mexicano.
Los esfuerzos desestabilizadores de Central generaban profundas grietas en el fondo de Cruz Azul. Claro que las cesiones de Ezequiel González no tenían el vuelo necesario como para evitar que el juego se diluyera hacia los costados. Mucho sufrió Central su falta de profundidad y de precisión en la puntada final.
Y eso que el fondo de su rival ofreció desinteligencias impregnadas de nerviosismo. Por eso Maceratesi, con su esfuerzo, le dio no minutos más de duración a la esperanza de Central. Claro que Palencia se encargó de desterrar a los rosarinos de la Copa Libertadores.
Central pagó con la eliminación no haberle agregado orden a su coraje. Un equipo que está convencido de su libreto, Cruz Azul, se quedó con un lugar en la final (algo que aunque después consiga no lo habilitará para jugar la Copa Europeo-Sudamericana). Central ni siquiera puede pensar en eso porque se quedó del lado de la frustración.
ROSARIO.- El empate de anoche con Cruz Azul por 3 a 3 sería el último de Edgardo Bauza como DT de Rosario Central.
El Patón había asumido el 9 de julio de 1998, en un amistoso ante Boca que Central perdió en Arroyito por 4 a 2. Justo esa tarde, en esta ciudad, se produjo el debut de Carlos Bianchi como técnico xeneize.
Central le puso fin al sueño de la Libertadores y, además, en el Clausura terminó último. Sobre 19 partidos ganó 4, empató 5 y perdió 10, con 24 goles a favor y 38 en contra.


