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Luego de tanto vértigo e incertidumbre, el ritmo de Racing intentará encarrilarse a partir de hoy, cuando el club de Avellaneda recuperará la vida democrática luego de once años sin elecciones. Cinco candidatos presidenciales, Salvador Azerrad, Miguel D´Aquila, Daniel Lalín, Rodolfo Molina y Hugo Recchia, están autorizados para votar los 5857 que cumplieron con el reempadronamiento. El acto se realizará en la sede de Avellaneda, avenida Mitre 934, entre las 8 y las 18, el exacto momento en el que la Academia habrá definido buena parte de su futuro.
La transición no será inmediata: se esperará el acto de asunción de las nuevas autoridades y sólo entonces dejarán sus funciones el órgano fiduciario y el interventor Héctor García Cuerva. Apenas Luis Cambra, asesor letrado del triunvirato que manejó la institución, se desempeñará hasta el 8 de enero de 2009. Hace poco tiempo el proceso eleccionario parecía imposible, pero llegó el gran momento para los socios y los simpatizantes, después de marchas, idas y venidas.
Tres de los postulantes coinciden con el proyecto futbolístico, sustentado en la continuidad del entrenador Juan Manuel Llop: D´Aquila (Agrupación Ganar), Molina (Vuelve) y Recchia (Sarcac). Azerrad (25 de Marzo) reconoció que todavía no conversó con el actual director técnico, mientras que Lalín (Gente de Racing) aseguró que si él gana, Llop no seguirá en el cargo porque no coincide con sus ideas; no dio indicios sobre quién asumiría el cargo, aunque descartó al uruguayo Juan Ramón Carrasco, con el que habló en varias oportunidades.
Todos coincidieron en que será necesario utilizar los cuatro lugares que la AFA permite para los refuerzos para el Clausura próximo, aunque pocos se animaron con los nombres. Recchia apenas si mencionó los contactos con Mauro Rosales. En tanto que Lalín admitió su preferencia por Marcelo Gallardo.
A la par, se piensa en una importante reestructuración en las divisiones juveniles de la institución, consideradas una de las principales fuentes de ingreso en un futuro no demasiado lejano.
El orden económico-financiero y el resurgimiento de la actividad social son un desvelo en común. Pese a que el club de Avellaneda levantó la quiebra el jueves último por una cifra de 10.875.399,52 pesos, aún resta verificarse una deuda de $ 22.355.028, avalada por inmuebles como el estadio de fútbol.
Las preocupaciones de los candidatos también se concentran en los incumplimientos de Blanquiceleste SA, ya que en una de las cláusulas que vinculaban al club con la gerenciadora se dice que Racing es deudor solidario de la empresa. Se dice que después de que asuma el nuevo presidente se presentarían más de 30 juicios por ese motivo. También inquieta el déficit operativo mensual: 1.500.000 pesos, de los cuales 500.000 corresponden a una deuda con la AFIP.
Precisamente, también habrá que esperar qué decisión toma el futuro presidente sobre Blanquiceleste SA, ya que muchos prometieron una profunda investigación sobre las conductas de Fernando Marín y Fernando De Tomaso, los gerenciadores que tuvo la empresa.
Pese a que tarde o temprano todos tuvieron activa participación en la vida política de Racing, el único que ocupó la presidencia fue Lalín, que, en diciembre de 1999, en una de las decisiones más controvertidas, pidió la quiebra con continuidad de la Academia. Y después llegó todo lo conocido.
Tras mucho tiempo, Racing se mira en un espejo y empieza a reconocerse: después de tantas mutaciones, poco a poco recupera su identidad, entre el entusiasmo y la ansiedad.
1,9 son los millones de dólares que tendrá a disposición del club el presidente elegido; es lo que quedó en la cuenta una vez cancelado el pasivo consolidado.
