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El primer mes no tuvo ganas de hacer nada. De repente se sorprendió transitando por su calle. Sí, la que lleva su nombre a los pies del Cilindro de Avellaneda. Nunca será un hombre cualquiera, aunque ahora pueda mezclarse entre otros padres para alentar a su hijo Leandro en las infantiles de Racing. Sólo una vez se prendió en un picado con amigos desde que se retiró, pero ya no debe preocuparse de la traumática rodilla izquierda. Arma planes familiares, juega al tenis, proyecta el partido despedida para octubre y cumple con cada materia del curso de entrenador. Diego Milito está donde quiere estar. Reposa y planifica. Va a ir a la cancha a ver a la Academia, y para algunos será increíble descubrir que la estatua se mueve.
-¿Cómo vivís la crisis que atraviesa el fútbol argentino?
-La verdad, con mucha tristeza. Más, siendo del palo del fútbol. Después de tantos años parece muy difícil cambiar un sistema. Me entristece que no se puedan poner de acuerdo. A veces es complicado opinar desde afuera porque hay cosas que uno no sabe, que no ve, pero desde afuera me duele tener una AFA como la que tenemos, con tantos egoísmos. Damos una mala imagen en el mundo. Necesitamos sensatez, transparencia… Sobre todo porque somos un país muy importante a nivel mundial, un país con gran influencia deportiva.
–¿Entendés la renuncia de Messi al seleccionado?
–No, y espero que sea un momento de calentura, de dolor por la frustración de la derrota. Espero que lo revea. En el fútbol todos dicen tener la verdad. Si bien es cierto que se han perdido tres finales, se habla poco del rival. Y Chile es una de las mejores selecciones del mundo. Sin dudas. Tal vez tengamos mucho más recambio, pero si comparás jugador por jugador, puesto por puesto...
–¿Estás seguro…? ¿Rojo o Jean Beausejour... son iguales?
–Pero Beausejour es un grandísmo jugador. Decís Vidal, Alexis Sánchez, Isla, Bravo.... Ya te nombré Manchester United, Bayern Munich, Barcelona, Arsenal... Sacando a Leo, todos son jugadores que están en un nivel y una jerarquía de igualdad con cualquiera.
–Llegar a las finales ya no conforma a nadie…
–Hasta yo estoy con un gran dolor porque uno quiere ganar siempre las finales. Las finales se deben ganar, pero no hay que perder de vista cómo se llega a jugarlas. De las últimas, fue la que me dejó un poquito más de frustración por cómo habíamos llegado. Hasta ellos se quedaron con uno menos y nosotros no supimos aprovechar esa situación. Hubo un gran error de Rojo… Esta final era la más ganable, pero tal vez fue la que peor jugamos. Llegamos con una gran presión, con una gran carga emocional. Se presentó la oportunidad y no supimos aprovecharla.
–¿Los superó la tensión?
–Si los ves, te das cuenta que hay algo emocional. El propio Kun [por Agüero]lo decía… Les pesó y es una pena porque se va generando una bola de nieve difícil de parar. Hay que dejar de creernos los mejores. Nosotros nos creemos los mejores porque tenemos a Messi. Y es verdad que tenemos grandes jugadores, pero perdimos con un gran rival.
–¿Cómo viviste la renuncia de Martino?
–Con tristeza. Creo que es una gran persona y un gran DT. Más allá de todo lo que pasa en la AFA, los que alguna vez tuvimos la oportunidad de jugar en la selección sabemos que no es nada fácil llegar a dos finales consecutivas.
–¿Llega el tiempo de una renovación en el seleccionado?
–El recambio en la selección es necesario, pero de a poco. No es que ya no sirven estos chicos y debemos empezar de cero. No. Hay jugadores muy valiosos y deseo que Leo revea su decisión. Los cambios drásticos tampoco sirven.
–¿Cómo llevás el retiro?
–No hay nada que compense ser futbolista. Lo he hablado con muchos ex jugadores que hoy están en otros roles, como técnicos o dirigentes, y no hay nada que te devuelva lo que viviste como jugador de fútbol. Eso lo tengo muy claro. Pero por el momento lo llevo bien. Si bien tuve seis meses de preparación que también me ayudaron, uno nunca termina de prepararse para dejar lo que hizo durante toda su vida. Hoy disfruto de muchas cosas que el fútbol no me había dado la oportunidad de disfrutar. Pequeñas cosas…, puedo ir a la casa de mis viejos a tomar unos mates… Estuve muchos años afuera y todas estas cosas me las perdí porque jugaba, concentraba y viajaba. Ahora estoy disfrutando de todo. Soy un afortunado por haber vivido de lo que me gusta. Sabiendo que el tiempo perdido es imposible recuperar, estoy feliz con todo lo que hice en mi carrera.
–¿Consumís más fútbol ahora?
–Diría que ahora algo menos porque, como le dedico tiempo a otras cosas, quizás me pierdo algunos partidos o algunos programas que, cuando estaba en actividad, estaba todo el día atento. De todas maneras, siempre seré un "enfermo" del fútbol. Jamás voy a estar desconectado.
–¿Cómo te imaginás el futuro?
–Estoy haciendo el curso de entrenador porque es lo que más se asemeja a lo que he hecho toda mi vida. Estoy preparándome, viendo qué es lo que realmente me motivará en el futuro; porque tampoco descarto ayudar al club desde un rol. Ahora no es el momento, ya se lo dije al presidente Blanco. Siento que no hay que hacer las cosas forzadas. Tengo que transitar el duelo del retiro. Dejar que corra un poco el agua y, además, recuperar la fuerza porque fueron muchos años, especialmente los últimos en Racing, de un gran desgaste físico y psicológico. Alejarme un poquito me va a servir también para observar muchas cosas desde otro lugar. Y después sí, lanzarme adónde me lleven la intuición y el corazón.ß
–¿Discuten mucho con Gabriel, piensan distinto? Si se cruzan los equipos de los hermanos Milito, ¿serían planteos diferentes?
–Sí. Obviamente coincidimos en muchas cosas y en otras, no.

–¿En qué coinciden?
–A los dos nos gusta la presión alta. Uno, en definitiva, cuando es entrenador es el reflejo de lo que fue como jugador. Yo fui delantero y a mí siempre me gustó atacar. Y en los equipos que jugué me gustaba ser protagonista y que la pelota me llegara bien. Y Gabriel viene de la escuela del Barcelona, donde aprendió muchísimo. Nos parecemos mucho. Nos gustan los equipos valientes. Además, crecimos en dos equipos grandes de Argentina, con todo lo que eso implica.
–Obviamente a un hermano se le desea lo mejor...
–Me imagino la pregunta (se ríe)...
–¿Siempre le va a desear lo mejor?
–¡Qué difícil la pregunta! Nunca... jamás le desee el mal a nadie. Y menos a un hermano. Esas cosas dejamos que fluyan. El quiere que salga campeón su equipo y yo quiero que salga campeón Racing. Está claro eso. La dejamos ahí.
–¿Las bromas ya no son entre hermanos, sino entre tíos y sobrinos?
–Sí, ya les pasamos las chicanas a nuestros hijos. Los nenes de él [Santiago y Luca] juegan en Independiente y el mío [Leandro] en Racing. Cuando vienen mis sobrinos de entrenar, viene con la remera de Independiente. Hay fotos de los primos cada uno con sus colores. Nos reímos. Creo que el mensaje está bueno. Más allá de la rivalidad, habría que aprovechar eso. Hay que desdramatizar porque estamos viviendo momentos violentos.
–Tu apellido en Racing pesa mucho y Leandro juega en las infantiles. ¿Qué harás para protegerlo?
–Yo no sufrí eso del apellido, pero actúo como lo hizo mi viejo. Dejo que las cosas pasen de manera natural. Hay partidos en los que no lo han citado y Leandro asume cómo es esto. Hablo mucho con él y le digo que vaya, juegue y se divierta. Le cuento mis experiencias, lo que a mí me costó. Le advierto lo duro que es el fútbol. Yo en las infantiles jugaba, pero en inferiores al principio no jugué. Le explico que no hay que bajar los brazos y que tiene que seguir luchando y aprendiendo. Le digo que se le puede dar, pero también debe saber que quizá no sea su futuro.

–¿Mourinho es un loco, un genio, un vanidoso, un rebelde o todo junto?
–José es un gran gestionador de grupos. Estamos hablando de un técnico top a nivel mundial.
–¿Con gestionador qué querés decir?
–Logra que cada jugador rinda al 100%. Tiene la palabra justa en el momento indicado, el bastonazo cuando corresponde... Sabe proteger a su grupo. Siempre necesita de un enemigo enfrente para poder atacar y defender a su propio grupo.
–¿A veces inventa a ese enemigo?
–Claro. Lo hace a propósito. Se mete él por delante para que le peguen y el grupo esté tranquilo.
–¿Así nació la pelea con Guardiola?
–Creo que sí. Es un tipo muy inteligente, sabe lo que quiere. Está claro que es un ganador, lo avalan los títulos. Y en el día a día es muy ameno, muy llevadero. Con nosotros se ha portado muy bien.
–¿La Champions que ganó Interno fue debidamente reconocida?
–Eliminamos al mejor Barcelona ganándole en la ida 3 a 1 y en la final derrotamos a Bayern Munich…, pero nos pegaron mucho. Para defender a ese Barcelona, que a todos nos gustaba, un poco nos atacaron a nosotros diciéndonos que éramos totalmente defensivos y muchos se olvidaron del partido de ida, que empezamos perdiendo, con lo que significa ir perdiendo contra un equipo que tiene una posesión de pelota del 90%. Fuimos al Camp Nou y le pegaron a Mourinho por defensivo, pero nosotros jugábamos con cuatro delanteros: Sneijder, Pandev, Eto’o y yo. Más Maicon que pasaba. Pero en la entrada en calor se lesionó Pandev y a los 15 minutos nos echaron un jugador [Thiago Motta]. Si es difícil jugarle 11 contra 11 a Barcelona, imaginate con 10, teniendo la ventaja que teníamos y a un paso de la final después de 45 años. Había que poner todo en contexto… pero quedamos en medio de la dicotomía entre Mourinho y Guardiola y nunca se valoró del todo el papel de los argentinos en ese equipo.
–¿Mourinhofue el director técnico que más te marcó?
–Sería injusto señalarlo sólo a él.
–Te dirigió Bielsa también...
–Claro. Y el Coco Basile, que es otro ténico que tiene una gran gestión. Pero creo que Bielsa es uno de los ténicos que más me enseñó. Tuve la mala suerte de tenerlo poco, pero he aprendido muchísimo con él. Me hubiera gustado tenerlo mucho más…, él me hizo un clic en la cabeza.
–¿En qué te hizo un clic?
–Me ayudó a darme cuenta de muchas cosas que tenía, pero que no las aplicaba en la cancha. Siempre le estaré muy agradecido.



